domingo, 12 de agosto de 2018

UNA HISTORIA PARA RECORDAR NUESTRA FE Y NUESTRA CONVICCIÓN.


UNA HISTORIA PARA RECORDAR NUESTRA  FE Y NUESTRA CONVICCIÓN.
Daniel 1: 1-3.1 En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.
Daniel1:19 Y el rey  habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey.
1:20 En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.
1:21 Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro.
1:2 Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.
Daniel 3: 1. 3:1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.
El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro en la provincia de Babilonia que medía veintisiete metros de altura y dos metros y medio de ancho, el momento de la dedicación de dicha estatua su vocero proclamó lo siguiente: “¡Gente de todas las razas, naciones y lenguas escuchen el mandato del rey! Cuando oigan tocar la trompeta, la flauta, la cítara, la lira, el arpa, la zampoña y otros instrumentos musicales, inclínense rostro en tierra y rindan culto a la estatua de oro del rey Nabucodonosor. ¡Cualquiera que se rehúse a obedecer, será arrojado inmediatamente a un horno ardiente!”.
A los pocos días, unos hombres se presentaron ante el rey y denunciaron a Sadrac, Mesac y Abed-nego, tres judíos que habían sido delegados por él para hacerse cargo de los negocios de Babilonia, indicando que no cumplían con el decreto emitido, pues se negaban a servir a sus dioses y no rendían culto a la estatua de oro que él había levantado. Nabucodonosor muy molesto mandó a llamarlos y les preguntó: - ¿Es cierto, que ustedes se rehúsan a servir a mis dioses y rendir culto a la estatua de oro que he levantado? Les daré una oportunidad más para inclinarse y rendir culto a la estatua que he hecho, si se niegan, serán inmediatamente arrojados al horno ardiente y entonces, ¿qué dios podrá rescatarlos de mi poder?. Sadrac, Mesac y Abed-nego contestaron: -Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted. Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder; pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado. Nabucodonosor se enfureció tanto que mandó a calentar el horno siete veces más de lo habitual. Ordenó que algunos de los hombres más fuertes de su ejército los ataran y arrojaran al horno ardiente totalmente vestidos.
Daniel 3:24-30.
Ya que el rey, en su enojo, había exigido que el horno estuviera bastante caliente, las llamas mataron a los soldados mientras arrojaban dentro a los tres hombres. De esa forma Sadrac, Mesac y Abed-nego, firmemente atados, cayeron a las rugientes llamas. De pronto, Nabucodonosor, lleno de asombro, se puso de pie de un salto y exclamó a sus asesores: - ¿No eran tres los hombres que atamos y arrojamos dentro del horno? -Sí, su majestad, así es -le contestaron. -¡Miren! -gritó Nabucodonosor-. ¡Yo veo a cuatro hombres desatados que caminan en medio del fuego sin sufrir daño! ¡Y el cuarto hombre se parece a un dios! Nabucodonosor se acercó tanto como pudo a la puerta del horno en llamas y gritó: “¡Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salgan y vengan aquí!”. Entonces los altos funcionarios y autoridades los rodearon y vieron que el fuego no los había tocado. No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa. ¡Ni siquiera olían a humo!. Y Nabucodonosor dijo: “¡Alabado sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego! Envió a su ángel para rescatar a sus siervos que confiaron en él. Desafiaron el mandato del rey y estuvieron dispuestos a morir en lugar de servir o rendir culto a otro dios que no fuera su propio Dios. ¡No hay otro dios que pueda rescatar de esta manera!”.
UNA PROMESA PARA AFIRMAR NUESTRA FE.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. Salmo 91:11.
Este es otro claro ejemplo del amor y la fidelidad de Dios por sus hijos, porque no permitió que fueran avergonzados sino que utilizó esta circunstancia para que muchas personas lo conocieran y otras reconocieran que solo Él es Dios y no hay otro como Él.
LA CONVICCIÓN DE LOS JUDÍOS EN BABILONIA.
1. DIOS ES SANTO Y NO HAY OTRO DIOS.
DIOS QUIERE NUESTRA SANTIDAD Y NO QUE NOS CONTAMINEMOS.
“Porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy Santo” (1 Pedro 1:16).
¿Por qué usted y yo debemos escoger el vivir una vida santa? Una razón es que anticipamos la segunda venida de Jesucristo. Cuando estamos esperando el regreso de Cristo en cualquier momento, debemos anhelar el ser limpios y santos, en preparación para verle. Por ejemplo, si usted supiera que Cristo regresa esta tarde, ¿piensa que se pondría en paz con Él? ¿Habría alguna persona con quien usted está disgustado, y desea reconciliarse? ¿Habría algunos pecados en su vida de los cuales debe arrepentirse?
Si su respuesta es afirmativa a cualquiera de esas preguntas, entonces actúe en fe, trayendo gloria a Dios por su obediencia.
“Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” (Éxodo 34:14).
El pastor Rogers afirmó: “Dios es un Dios celoso. Ahora, para usted y para mí eso puede sonar como un mal atributo. No obstante, para Dios es un atributo santo.
 “Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas” (Salmos 138:2).
2. DIOS ES TODOPODEROSO, PARA LIBERAR A DANIEL Y SUS AMIGOS.
“Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos” (Hageo 1:5).
¿Sabe lo que significa “Jehová de los ejércitos”? Literalmente significa “Dios Todopoderoso”, y habla de la grandeza de Dios. Martín Lutero en su himno “Castillo Fuerte Es Nuestro Dios” usa la palabra griega “Sabaoth”para “Jehová de los ejércitos” cuando escribe: “El que venció en la cruz, Señor y Salvador, Y siendo el solo Dios, Él triunfa en la batalla.” Cuando David enfrentó a Goliat, usó ese nombre para Dios: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos” (1 Samuel 17:45). Y aunque Goliat era un gigante, David dijo que no era demasiado grande para derrotarlo, si Dios estaba a su lado.
3. DIOS ES FIEL Y EL PODRÁ LIBERARNOS DE SU MANO, OH REY.
DANIEL Y SUS AMIGOS, NUNCA SACARON A DIOS DE SUUS CORAZONES.
“El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de Mí, la hallará” (Mateo 10:39).
En una ocasión el pastor Rogers afirmó: “Nosotros no tenemos nada que Dios necesite. Piense al respecto. Si yo fuera rico y quisiera dar mis riquezas a Dios, no lo haría más rico. Él es el dueño de todo. Si yo fuera sabio, y le diera mi sabiduría a Dios, no podría hacerle más sabio. Él es Omnisciente. Si yo fuera poderoso, y diese mi poder a Dios, no podría hacerle más poderoso. Él es Omnipotente, Todopoderoso. Dios quiere una sola cosa de sus hijos: nuestro corazón. Si oramos a Dios sin haberle entregado nuestro corazón, nos estamos burlando de Él. Si predicamos sin haberle entregado nuestro corazón, estamos predicando en ignorancia.”
Dios le está diciendo hoy: “Dame tu corazón.” ¿Cómo responderá usted?
Lea Lucas 9:23-26. Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
9:24 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.
9:25 Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?
9:26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.
¿Qué es lo que le detiene para que rinda su vida completamente a Él?
4. DIOS TIENE CUIDADO DE NOSOTROS.
DIOS TUVO CUIDADO DE DANIEL Y SUS AMIGOS Y NO SE CONTAMINARON, Y SE ALIMENTARON CON VERDURAS Y AGUA Y ESTUVIERON MÁS SALUDABLES QUE LOS SIERVOS DEL REY.
“Que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien” (Deuteronomio 8:16).
Hay tres categorías de personas leyendo esto:
1. Aquellas que están en problemas;
2. Aquellas que justo están saliendo de los problemas,
3. Y Aquellas que se van a meter en problemas.
Job 14:1 dice: “El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores.”
Un antiguo refrán español dice: “No hay hogar sin sus secretos.” Tarde o temprano, todos experimentaremos dolor, sufrimiento, problemas. Lo que necesitamos saber es que los problemas no son una señal de que las cosas han salido mal, o que están fuera de control. Debemos creer en la providencia, el plan y el propósito de Dios Todopoderoso. Cuando los israelitas fueron liberados del ejército del Faraón, al cruzar el Mar Rojo, se encontraron que estaban en el desierto. ¿Había Dios perdido el control?
No. Dios les guió allí por una columna de nubes durante el día, y una columna de fuego durante la noche. En la infalible providencia de Dios, a veces somos guiados hacia un problema. El desierto es el “campo de entrenamiento o de prueba” para su fe. ¿Qué tal le va?
¿Se encuentra en medio de alguna prueba? ¿En dónde tiene su mirada: en Dios, en la situación, o en usted mismo? Cuando usted tiene un enfoque correcto, encontrará sabiduría, fortaleza, esperanza y paz.
5. MI CONVICCIÓN, MUEVA A LOS ENEMIGOS A DECLARAR TAMBIÉN CONVICCIÓN.
ASÍ LO DECLARÓ EL REY NABUCODONOSOR. Daniel 3:24-30.
3:24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.
3:25 Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.
3:26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.
3:27 Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían.
3:28 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.
3:29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.
3:30 Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.
6. DEBEMOS PONER NUESTRA CONFIANZA EN DIOS.
“En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos” (Proverbios 14:26).
El Diablo odia a las familias que adoran juntas. Él permitirá que los padres sean religiosos, pero no quiere que se lleven a sus hijos al cielo, con ellos. Como resultado de esta estrategia diabólica, estamos perdiendo una generación completa. Nuestros hijos están siendo dejados atrás para que mueran y se vayan al infierno, porque estamos transigiendo con Satanás. Catherine Booth, esposa del fundador de “El Ejército de Salvación”, oraba de la siguiente manera: “Oh, Dios, no estaré delante de Ti sin todos mis hijos.” Hay muchos padres y madres hoy en día que también necesitan decir eso. ¡Esté firme, madre! ¡Esté firme, padre! Reúna a sus hijos cerca de usted, y ámelos trayéndolos a Jesús.
¿Es usted una madre, o un padre? Entonces tenga con sus hijos una cita diaria, semanal o mensual, para conversar acerca de la relación personal de ellos con Dios. ¿Por qué no empezar hoy mismo?
DANIEL Y SUS AMIGOS SE SOMETIERON AL REY, Y DIOS LOS AYUDÓ Y NO LOS DEJÓ SOLOS.
“Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios” (Colosenses 3:22).
¿Trabaja usted para una persona difícil? “¡Sí! Es un esclavizador, avaro e intimidador. ”Bueno, veamos lo que la Biblia dice acerca de los “esclavizadores”:
“Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar” (1 Pedro 2:18). “¿Me quiere decir que debo someterme a ese diablo en dos piernas?” ¡Exactamente! Y no sólo someterse, sino también “servirle”. Usted puede acallar las voces de la crítica y traer a esa persona a Jesucristo, cuando practica la más poderosa fuerza sobre la faz de la tierra: sometimiento por medio de la obediencia.
Pídale a Dios que le dé un espíritu de sumisión hacia las autoridades en su vida. Ruéguele que le dé la fortaleza para hacer “lo imposible”, levantarse por sobre las circunstancias, y refleje en su vida y sus acciones, su Espíritu de confianza y obediencia.
DANIEL Y SUS AMIGOS, NO OBEDECIERON EN LO MALO.
7. DIOS DICE: BÁSTATE MI GRACIA Y TÚ OBEDECE.
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:9-10).
¿Alguna vez se ha sentido demasiado débil como para ganar la batalla? Amigo (a), pudiera ser que usted no sea lo suficientemente débil. Dios se identifica con nuestra debilidad obediente. Es cuando dejamos de “tratar” y comenzamos a “confiar”, que el poder de Dios se podrá manifestar.
Verá, su debilidad no es una desventaja; es, más bien, una ventaja. La batalla no es suya, ¡es del Señor! Si tan sólo pudiéramos aprender que Dios no necesita nuestra fortaleza. ¡Dios quiere nuestra obediencia! Dios tiene la fortaleza, y Dios quiere darle esa fortaleza sobrenatural en lugar de la suya. No es nuestra habilidad la que cuenta, sino nuestra “disponibilidad”. No es cuestión de su fama, sino de su fe. No es asunto de quién es usted, sino de a quién usted pertenece.
Usted puede pensar que hacer algo en sus propias fuerzas debe llenarlo de orgullo. No obstante, lea 1 Corintios 1:26-31. ¿De quién o de qué debería usted ufanarse?
8. DANIEL Y SUS AMIGOS, SIEMPRE SE MANTUVIERON UNIDOS Y DIOS LO RESPALDÓ.
¿ES MEJOR, RECIBIR LA APROBACIÓN DEL REY, O LA APROBACIÓN DE DIOS?
“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común” (Hechos 4:32).
Usted puede saber mucho acerca de una persona por lo que le entristece, alegra y enoja. ¿Correcto? En muchas ocasiones esto puede ser la escasez de abundancia de posesiones o riquezas. Sin embargo, cuando una persona tiene el gozo del Señor, nada puede robarle ese gozo.
¿Ha aprendido a tener gozo en el Señor y no en las cosas de este mundo? ¿Se mantiene sin aferrarse a las cosas de este mundo? Si no, pueda ser que Dios le enseñe a hacerlo. Para confiar completamente en el Señor, primero, debe existir una confianza que depende del Señor. Segundo, debe existir una comunión que se regocija en el Señor. Tercero, debe existir un compromiso que transfiere las cargas al Señor.
¿Dónde está su confianza: en sus posesiones, su posición, su auto-estima? ¿Cuánto tiempo invierte diariamente en comunión con el Señor? ¿Cómo definiría su compromiso de confiar en Dios en toda área de su vida?

sábado, 11 de agosto de 2018

LA PALABRA DE DIOS ES ADMIRABLE Y VERDAD POR TODOS LOS SIGLOS.


LA PALABRA DE DIOS ES ADMIRABLE Y VERDAD POR TODOS LOS SIGLOS.
LA PALABRA DE DIOS ES ADMIRABLE.
Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos. —Salmo 119:89
Al descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto, en 1947, se lo ha llamado el hallazgo arqueológico más grande del siglo xx. Los manuscritos ocultos en las cuevas cerca de Qumrán son las copias más antiguas que se conocen de los libros clave del Antiguo Testamento. En el 2007, el Museo de Historia Natural de San Diego fue la sede de una exhibición de 24 de estos rollos. Un tema que a menudo se repetía en la muestra fue que, durante los últimos 2000 años, el texto de la Biblia hebrea (el Antiguo Testamento cristiano) permaneció virtualmente inalterado.
Los seguidores de Cristo que creen que la Biblia es la eterna e inmutable Palabra de Dios consideran que esta extraordinaria preservación no es una simple coincidencia. El salmista escribió: «Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos. De generación en generación es tu fidelidad» (Salmo 119:89-90). Jesús dijo: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mateo 24:35).
La Biblia es más que una reliquia histórica. Es la Palabra de Dios viva y poderosa (Hebreos 4:12), donde encontramos al Señor y descubrimos cómo vivir para Él y honrarlo. «Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos» —concluye el salmista—, «porque con ellos me has vivificado» (119:93).
¡Qué privilegio tenemos cada día de buscar a Dios en Su admirable Palabra!
Conocer a Cristo, la Palabra Viva, es amar la Biblia, la Palabra escrita.
“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley” (Salmos 119:18).
Si usted quiere comprender la Palabra de Dios, acercarse a la Palabra de Dios buscando sabiduría, discernimiento y conocimiento. Por medio de El Espíritu Santo.

viernes, 10 de agosto de 2018

UNA INVITACIÓN A QUE OREMOS TODOS JUNTOS.

UNA  INVITACIÓN  A  QUE OREMOS TODOS JUNTOS.
¿ORAMOS JUNTOS?
Dios, tú me regalas un toque sanador y tranquilizante. Tú disipas mis conflictos, por simples que parezcan o complejos que sean. Tú demuestras paciencia frente a mis a veces torpes intentos por ser mejor. Tú perdonas y olvidas mis secretos y vergüenzas más escondidas.
Tu sanas la silenciosa desesperación que envejece mis sueños. Tú no ves mis errores, sino que ves mis posibilidades. Tú comprendes mis pequeñas y grandes privaciones. Tu logras milagros: mis desastres absolutamente irreparables, aparentemente irreparables, los tornas en cosas excelentes.
Tú me levantas cuando estoy arruinado por la culpa y lastimado por el pasado. Tú me abrazas con compasión, sin abofetearme y sin reprocharme absolutamente nada. Tú, Dios mío, me liberas cuando soy prisionero del fracaso y del trabajo. Tú no me miras de reojo, ni me avergüenzas o menoscabas en público. Tú prestas atención a mis tristezas y escuchas mis suspiros. Tu absorbes mis heridas, disipas mis tinieblas y extraes las espinas que la vida clavo en mi alma.
Tú, Señor, levantas mi cabeza y me devuelves a la realidad de la vida. Me escuchas, sin censurarme ni malentenderme. Ves mi grandeza interior y te pones a mí lado para soñar mis sueños. Contigo yo puedo ser genuino, autentico, a ti nada puedo esconderte ni necesito esconderte nada. Contigo puedo llorar, reír, gritar, quejarme, soñar, lamentarme. Tu Dios me conoces, no solo lees mis labios, sino también mi corazón. Tú ves mis soledades, mis incertidumbres, mis decepciones. A ti, Señor, si te importa lo que me pasa. Tú si me entiendes. En ti encuentro la gracia suficiente para empezar otra vez.
A tu lado Señor, he descubierto que de las tragedias sin sentido se pueden obtener bienes mayúsculos. Tú no me reprochas mi desperdicio de oportunidades, ni mis recurrentes fracasos. Tú no hablas más de mis pecados. Tú restauras mi dignidad arruinada. Tu Padre bueno, no me sentencias a una vida de remordimientos. Tú nunca te desentiendes de mí. Tú nunca te desesperas de mí. Salvador mío, tu no dejas que yo me pierda en la oscuridad de mi dolor. Tú me consuelas sin recurrir a frase hechas. A tu lado, Señor, ya no necesito ocultar mi evidente tristeza detrás de sonrisas huidizas. Tú me incluyes en tus planes sin hacerme sentir un extraño. Tú nunca tomas a la ligera mis soledades.
Tú Señor, sabes lo peor de mí, y no te escandalizas. También conoces lo mejor de mí, y sigues esperándolo. Tú produces una nueva fuerza, aun en mis silenciosas lágrimas. Tú estás, aun cuando siento que ya no se puede hacer nada. Tú reconstruyes mi corazón empolvado por el resentimiento. Tú enciendes la llama de la vida, en mi alma enfriada por la rutina y el sinsentido.
A tu lado he conocido la mejor noticia del mundo: a pesar de todo, Dios no me abandono, no renuncio a mí, no me descarto. El todavía cree en mí, y me inspira a que yo también crea en mí. Me desafía a intentarlo de nuevo, a no darme nunca por vencido.
A tu lado Señor, me regalas una canción que nace aun entre lágrimas. Tus palabras me renuevan: hijo, no estás solo, ¡yo estoy contigo! Tu aliento me presenta una nueva esperanza: ¡pronto veras como brilla el sol!
Tú, Dios mío, estás dispuesto a brindarte por completo. Y por sobre todas las cosas, tienes un amor que nunca morirá. ¡Tu amor por mí nunca morirá!
Autor. Martín Carrasco.
DIOS QUIERE LO MEJOR PARA NOSOTROS.
"NO SOMOS PERFECTOS, SOMOS QUERIDOS"
“Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.” - Jeremías 18:3.
Cuando nos convertimos y entregamos nuestro corazón a Jesús, permitimos que Dios empiece a trabajar en nosotros, entonces, va cambiando nuestras vidas y eliminando lo que está mal, sanando nuestro corazón de las heridas que el pasado ha dejado, para que podamos correr a su propósito sin cargas y nos enseña lo que es el amor y así, nos acerca cada día a ser como él.
“Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.” Jeremías 18:4.
Esta parte es la que conmueve mi corazón, porque a veces estando en las manos de un perfecto alfarero, nos echamos a perder como este barro, sabiendo lo que no le agrada a Dios, lo hacemos, fallamos, nos desanimamos, nos enfriamos y por ultimo nos apartamos de Él. Lo que debes recordar en este pasaje es que el alfarero no desecho el barro, al contrario, hizo otra vasija mejor!
Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. Jeremías 18:3-6.
Si estas en esta situación y estas arrepentido, Dios  te dice: “Acaso no podré cambiarlos? Acaso no puedo hacer un buen trabajo con un barro que se echó a perder?” Hace mucho tiempo cuando intente apartarme de Dios por esta causa, comprendí que; “No somos perfectos, somos queridos” a Dios no le importó en ese momento mi pasado, solo le importaba que lo escuche:
“Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.” Jeremías 18:1-2.
Hoy toma una decisión! Si te has estado alejando de Dios porque has fallado, si cometiste algún error, si pecaste aun sabiendo que estaba mal, o has estado perdiendo tu primer amor por tu propio descuido, y aun no puedes perdonarte... Hoy Dios te dice; “Levántate y Ve a casa... quiero hablar contigo” Es hora de que te pongas firme y entres en su morada por medio de una oración.
“Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.” Salmos 103:14.

EL QUE QUIERE SER GRANDE DEBE SER SERVIDOR DE DIOS.


EL QUE QUIERE SER GRANDE DEBE SER SERVIDOR DE DIOS.
“Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” (Mateo 20:26).
En los tiempos de Jesús, los príncipes paganos gentiles tenían muchos súbditos; esta era la señal de su grandeza. Sin embargo, para ser grande ante los ojos de Dios, nosotros tenemos que ser siervos.
¿Quiere usted ser grande e importante? Pues entonces, ¡ministre a los demás! Hay muchas personas que son grandes porque tienen servidumbre, esa es la forma pagana. Jesús dijo que el camino cristiano de la grandeza no se lo mide por el número de sirvientes que se posee, sino por el número de personas a las que sirva.
Ahora, no se vaya a equivocar en este asunto. Jesús no dijo que NO debemos ser grandes. Él dijo “que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”, por ello asegúrese que su grandeza es medida de acuerdo a los paradigmas de Dios. Esa es ambición santificada.
Es tiempo de que mire su vida y se pregunte: “¿Cómo invierto mi tiempo? ¿Es principalmente en mí mismo, o estoy ministrando a otros?”
¿Hay un verdadero balance en su vida, amando a Dios y amando a los demás como a usted mismo?
Hable con Dios acerca de sus respuestas. Pida su perdón si Él le revela cualquier egoísmo dentro de usted, y pídale que le dé las oportunidades para ser Su ministro.
SERVICIO POR LO QUE JESUCRISTO ES.
Años atrás, la revista Selecciones publicó un artículo en el que se decía que para que una persona sea feliz y tenga satisfacción, tres cosas eran necesarias.
1. Primero, necesitaban algo en qué creer.
2. Segundo, necesitaban alguien a quien amar
3. Y, Tercero, necesitaban algo que valga la pena realizar. Eso es verdad, no porque la revista lo haya mencionado, sino porque la Palabra de Dios lo afirma. Debe haber algo más en la vida que el siguiente aliento o el próximo paso. Y su nombre es Jesucristo. Él es, por cierto, el cumplimiento de esas tres necesidades.
1. Jesús es el único en quien Creer.
2. Él es a quien debemos Amar,
 3. Y a quien vale la pena Servir.
¿Usted anhela la felicidad? Jesucristo satisface toda necesidad en su vida.
¿En qué gastó sus energías la semana pasada, tratando de ser feliz? ¿En los centros comerciales? ¿En el estadio de fútbol? ¿En la playa o en las montañas? No hay nada de malo en estas cosas si están balanceadas por una vida de oración, de estudio de la Palabra de Dios y de servicio a otros menos afortunados que usted, o evangelizando a los perdidos. Haga un compromiso hoy de re-dedicar su vida a Dios.
DIOS, NOS LLAMA A SERVIRLE.
Deja que tus sueños vuelen muy alto, Dios te ayudará a lograrlos!!
1. LLAMADOS PARA SEGUIR SUS PASOS.
2. LLAMADOS A SER RECONCILIADORES. SER PUENTES.
3. LLAMADOS A SANTIFICACIÓN Y NO A INMUNDICIA.
4. LLAMADOS A SER LIMPIOS.
5. LLAMADOS A SER SANTOS.
6. LLAMADOS A LA COMUNIÓN CON JESUCRISTO.

NUESTRO GRAN INTERCESOR JESUCRISTO EL SEÑOR.


NUESTRO GRAN INTERCESOR JESUCRISTO EL SEÑOR.
“Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).
Si usted es hijo de Dios, ¡tenemos muy buenas noticias para usted! Porque Jesús vive, usted vive. Porque usted es parte de Él y Él nunca morirá, usted nunca morirá. Jesucristo es más que un Salvador, Él es Intercesor y Sumo Sacerdote.
El pastor Adrián Rogers solía decir: “Me preocuparé de perder mi salvación, cuando Jesús muera, y ¡Él no va a morir!”
¿Dónde está Él hoy? A la diestra de Dios, “viviendo siempre para interceder por” usted.
EL ACTUAR DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO.
Usted puede estar seguro en este mundo porque su salvación está arraigada en la misericordia del Padre, obtenida por la obediencia del Hijo, y hecha posible por el poder renovador del Espíritu Santo.
Por favor lea Hebreos 7:26-28. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;
7:27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
7:28 Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.
Hebreos  8:1-2. Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,
8:2. Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
Alabemos a Dios por la provisión de su Hijo como su Salvador y Sumo Sacerdote.
A ÉL ES A QUIEN NOSOTROS LE HEMOS CREÍDO Y ESA ES NUESTRA FE.
"NO NIEGUES TU FE"
Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos. - Mateo 10:33.
UNA HISTORIA PARA RECORDAR NUESTRA  FE.
El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro en la provincia de Babilonia que medía veintisiete metros de altura y dos metros y medio de ancho, el momento de la dedicación de dicha estatua su vocero proclamó lo siguiente: “¡Gente de todas las razas, naciones y lenguas escuchen el mandato del rey! Cuando oigan tocar la trompeta, la flauta, la cítara, la lira, el arpa, la zampoña y otros instrumentos musicales, inclínense rostro en tierra y rindan culto a la estatua de oro del rey Nabucodonosor. ¡Cualquiera que se rehúse a obedecer, será arrojado inmediatamente a un horno ardiente!”.
A los pocos días, unos hombres se presentaron ante el rey y denunciaron a Sadrac, Mesac y Abed-nego, tres judíos que habían sido delegados por él para hacerse cargo de los negocios de Babilonia, indicando que no cumplían con el decreto emitido, pues se negaban a servir a sus dioses y no rendían culto a la estatua de oro que él había levantado. Nabucodonosor muy molesto mandó a llamarlos y les preguntó: - ¿Es cierto, que ustedes se rehúsan a servir a mis dioses y rendir culto a la estatua de oro que he levantado? Les daré una oportunidad más para inclinarse y rendir culto a la estatua que he hecho, si se niegan, serán inmediatamente arrojados al horno ardiente y entonces, ¿qué dios podrá rescatarlos de mi poder?. Sadrac, Mesac y Abed-nego contestaron: -Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted. Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder; pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado. Nabucodonosor se enfureció tanto que mandó a calentar el horno siete veces más de lo habitual. Ordenó que algunos de los hombres más fuertes de su ejército los ataran y arrojaran al horno ardiente totalmente vestidos.
Ya que el rey, en su enojo, había exigido que el horno estuviera bastante caliente, las llamas mataron a los soldados mientras arrojaban dentro a los tres hombres. De esa forma Sadrac, Mesac y Abed-nego, firmemente atados, cayeron a las rugientes llamas. De pronto, Nabucodonosor, lleno de asombro, se puso de pie de un salto y exclamó a sus asesores: - ¿No eran tres los hombres que atamos y arrojamos dentro del horno? -Sí, su majestad, así es -le contestaron. -¡Miren! -gritó Nabucodonosor-. ¡Yo veo a cuatro hombres desatados que caminan en medio del fuego sin sufrir daño! ¡Y el cuarto hombre se parece a un dios! Nabucodonosor se acercó tanto como pudo a la puerta del horno en llamas y gritó: “¡Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salgan y vengan aquí!”. Entonces los altos funcionarios y autoridades los rodearon y vieron que el fuego no los había tocado. No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa. ¡Ni siquiera olían a humo!. Y Nabucodonosor dijo: “¡Alabado sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego! Envió a su ángel para rescatar a sus siervos que confiaron en él. Desafiaron el mandato del rey y estuvieron dispuestos a morir en lugar de servir o rendir culto a otro dios que no fuera su propio Dios. ¡No hay otro dios que pueda rescatar de esta manera!”.
UNA PROMESA PARA AFIRMAR NUESTRA FE.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. Salmo 91:11.
Este es otro claro ejemplo del amor y la fidelidad de Dios por sus hijos, porque no permitió que fueran avergonzados sino que utilizó esta circunstancia para que muchas personas lo conocieran y otras reconocieran que solo Él es Dios y no hay otro como Él.
CONFESEMOS QUE JESUCRISTO, ES NUESTRO ÚNICO SEÑOR Y SALVADOR, AL ÚNICO QUE SERVIREMOS.
En determinados momentos tal vez nosotros también tengamos que elegir entre confesar nuestra fe o negarla. Trae a tu memoria el gran sacrificio que Jesús hizo por ti en la cruz de calvario y la promesa de salvación eterna que te prometió, confiesa que Él es tu único Señor y Salvador, y al único que servirás.
Recuerda, el poder de Dios nunca te llevará donde su gracia no te proteja.
Autor(a). Brisna Bustamante S.
Sub Coordinadora Call Center.
AHORA DIOS NOS LLAMA A SANTIDAD Y NO A INMUNDICIA.
DEBEMOS DECIR, NO, AL PECADO.
“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, ABOGADO tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y Él es la PROPICIACIÓN por nuestros PECADOS; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:1-2)
UNA HISTORIA PARA RECORDARNOS A VIVIR LIMPIOS.
Un artículo titulado: “La cola era corta, pero la serpiente no”, captó de inmediato la atención del pastor Rogers y se leyó todo el artículo. Parece que una señora en África del Sur pasaba un día junto a un montón de paja, y vio la cola de una serpiente. La señora buscó un palito para matar a la serpiente, y antes de que se diera cuenta de lo que le sucedía, ¡se encontró luchando con una serpiente pitón de seis metros de largo! Afortunadamente un hombre vino rápidamente y mató a la serpiente con un poste de la cerca. De otra manera, la pitón hubiera estrangulado a la señora.
Usted puede pensar que su PECADO es “sólo un pecado pequeño”, pero queremos decirle que ese pecado pequeño es parte de la misma serpiente grande. El pecado mató a Jesús, y el PECADO lo ESTRANGULARÁ a usted. Su única esperanza es la salvación por medio de Jesucristo.
¿Cómo definiría usted las siguientes palabras: pecado, mediador, propiciación? Si necesita alguna ayuda, lea:
1 Juan 3:3-6. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.
3:5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
3:6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
Hebreos 13:6. De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré, lo que me pueda hacer el hombre.
Y Romanos 5:6-8. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
5:7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.
5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

jueves, 2 de agosto de 2018

LLAMADOS A SER UN SIERVO Y UN ESCLAVO DE JESUCRISTO.


LLAMADOS A SER UN SIERVO Y UN ESCLAVO DE JESUCRISTO.
Téngannos los hombres por servidores de Cristo. 1 Corintios 4:1.
El apóstol Pablo era un "siervo" de Cristo. Era una función que escogió por amor, no por temor.
¿Cómo lo hace usted, por apariencia?
Había tal vez millones de esclavos en el Imperio Romano. En su mayor parte, no se les trataba como a personas, sino como objetos. Si un amo quería matar a un esclavo, podía hacerlo sin temor al castigo. Aunque era un vocablo negativo para los romanos, la palabra esclavo significaba dignidad, honor y respeto para los hebreos, y los griegos lo consideraban un término de humildad. Como siervo de Cristo, por tanto, Pablo paradójicamente se considera exaltado y envilecido. Esa es la ambivalencia que afrontará todo representante de Jesucristo.
Cuando pienso en el honor que se me ha dado de predicar el evangelio de Jesucristo, me siento a veces abrumado. No hay más alto llamamiento en la vida que proclamar el evangelio desde el púlpito y poder enseñar la Palabra de Dios bajo el poder del Espíritu Santo. Pero hay también una paradoja que exige que un ministro de Cristo comprenda que no merece servir. Debe tener la debida perspectiva de ser un esclavo indigno que tiene el privilegio incomprensible de proclamar el evangelio.
“Alegraos, justos, en Jehová, y alabad la memoria de su santidad” (Salmo 97:12).
Años atrás, la revista Selecciones publicó un artículo en el que se decía que para que una persona sea feliz y tenga satisfacción, tres cosas eran necesarias. Primero, necesitaban algo en qué creer. Segundo, necesitaban alguien a quien amar y, tercero, necesitaban algo que valga la pena realizar. Eso es verdad, no porque la revista lo haya mencionado, sino porque la Palabra de Dios lo afirma. Debe haber algo más en la vida que el siguiente aliento o el próximo paso. Y su nombre es Jesucristo. Él es, por cierto, el cumplimiento de esas tres necesidades. Jesús es el único en quien creer, Él es a quien debemos amar, y a quien vale la pena servir. ¿Usted anhela la felicidad? Jesucristo satisface toda necesidad en su vida.
¿En qué gastó sus energías la semana pasada, tratando de ser feliz? ¿En los centros comerciales? ¿En el estadio de fútbol? ¿En la playa o en las montañas? No hay nada de malo en estas cosas si están balanceadas por una vida de oración, de estudio de la Palabra de Dios y de servicio a otros menos afortunados que usted, o evangelizando a los perdidos. Haga un compromiso hoy de re-dedicar su vida a Dios.
“Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número” (1 Corintios 9:19).
Existen tres razones para la obediencia: un esclavo obedece  porque tiene que hacerlo. Un empleado obedece porque necesita hacerlo. Pero un hijo amoroso obedece porque quiere hacerlo. Muchos de nosotros vivimos como esclavos, a pesar de que Jesús dijo: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Juan 15:15).
“Yo no trabajo para alcanzar mi salvación. Ese trabajo ya fue hecho por mi Señor. Pero trabajaré como un esclavo por el amor a Dios.”
¿Qué es lo que usted está tratando de hacer hoy para “ganar” la salvación de Dios para su alma? El sacrificio expiatorio de Jesús, por su pecado, fue completado en la cruz hace más de 2.000 años. Pase este día alabando a Dios por haber enviado a su Hijo para que muera en lugar suyo.
“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19).
¡Emancipación! ¿Qué cuadro le trae a la mente esa palabra? Muchos piensan en los esclavos. Pero, ¿sabía que la cruz de Jesucristo ha emancipado a cada creyente? En 1 Pedro 1:18 la palabra rescatados es la misma palabra usada para emancipar a un esclavo. Jesucristo le ha redimido y le ha “rescatado de vuestra vana manera de vivir”, eso significa “de su vida vacía”: respirar y ganar un salario, sin interesarse seriamente en esto que se llama “la vida cristiana”. Mi amigo, es hora de que usted experimente la emocionante vida a la cual Dios le ha llamado. La abundante vida por lo cual murió Jesús para dársela. Es extraordinario el servir a Aquel que nos ha redimido con la plata de sus lágrimas y el oro de su sangre.
¿Está usted sirviendo a Dios hoy? Usted es un ministro, un sacerdote. Usted es las manos, los pies y la boca de Jesús en un mundo que necesita de un Salvador. Pídale a Dios que le use hoy, y marche, en fe, hacia las maravillas que Él haga.
Gálatas 4:7: “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y sí hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”
¿Es usted salvo? Entonces usted es un santo. Sabemos lo que está pensando: “Pero yo no puedo decir eso, puesto que Cristo quiere que sea humilde.” Déjenos explicarle lo que es la verdadera humildad: es aceptar lo que Dios dice acerca de usted. Y Dios asegura que usted es un santo. Ahora bien, eso no lo convierte en una persona sin pecado, sino que lo hace una persona justificada, perdonada. Ante los ojos de Dios (y eso es lo único que cuenta) usted es un santo. Dios lo ve como una persona perfecta porque Él lo ve cubierto con la justicia de su Hijo. ¡Gloria a Dios por su inefable amor hacia nosotros!
Párese frente a un espejo y diga en voz alta: “Yo soy un santo.” Disperse las Buenas Nuevas a su familiares y amigos creyentes, que ellos también son santos


miércoles, 1 de agosto de 2018

¿QUÉ HACER CON LAS TORMENTAS QUE APARECEN EN LA VIDA?


¿QUÉ HACER CON LAS TORMENTAS QUE APARECEN EN LA VIDA?
LO IMPORTANTE NO ES HUIR DE LAS TORMENTAS, SINO TENER FE Y CONFIANZA EN QUE PRONTO PASARÁN Y NOS DEJARÁN ALGO BUENO EN NUESTRAS VIDAS.
Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que -según él – le rindieran mejor sus cosechas.
¡Y Dios se lo concedió!
Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc.
Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.
Pero Dios le contestó – “Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan…”
Así nos pasa: queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas.
El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer.
Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, por chubascos pasajeros.
Habacuc 3:17-19.Dice:
Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos; aunque mienta la obra de la oliva, y los labrados no me den ni para mantenerme. Aunque las ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales; con todo eso yo me alegraré en el Señor y me gozaré en el Dios de mi salvación. El Señor es mi fortaleza… y me hará andar sobre alturas.
Nahúm 1:7.Dice:
Bueno es Dios para fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.
El Salmos 9:9.Dice:
Y será Dios refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia.
EN MEDIO DE LAS TORMENTAS, DE LAS PRUEBAS, HAY PERSONAS QUE PIDEN EL  ÚLTIMO ABISMO.
POR FAVOR LEA ESTA HISTORIA.
El último abismo.
Por el Hermano Pablo.
El poema fue creación de un alma juvenil, confundida y traspasada de problemas. «Tinieblas —dice el primer verso—, vengan y llévenme al último abismo, donde el dolor y el odio, y la ira y la guerra, ya no queman más.»
Y siguiendo ese mismo tono, la poesía, compuesta de versos graves y tristes, termina con: «El amor ha llegado a ser mi enemigo; la amistad se ha vuelto burla; y la esperanza, mi prisión.» Así concluyó Elisabeth Garrison, de dieciséis años de edad, su poema. Su dolor, expresado en verso, explica el crimen que acababa de cometer. Elisabeth Garrison acababa de matar a su madre.
El alma del poeta se conmueve con las emociones más extremas. Ve la vida con ojos penetrantes, y reacciona de modo diferente al común entre los mortales.
Elisabeth no se llevaba bien con su madre. Las dos nunca se habían entendido, y a los dieciséis años de edad, en medio de la desesperación, Elisabeth mató a su madre. Inmediatamente después, todavía en su cuarto, la joven compuso esos versos. En ellos pedía que se le llevara al «abismo final, donde el dolor cesa. Porque — ¡y qué expresión de una muchacha de apenas dieciséis años de edad!— el amor ha llegado a ser mi enemigo; la amistad se ha vuelto burla; y la esperanza, mi prisión.»
Ante esto nos preguntamos: ¿A qué profundidad de dolor, de desesperanza, habrá llegado la persona que dice que el amor es su enemigo, y que luego mata al ser más querido que tiene? Llegar a ese extremo es lo más desastroso que el ser humano pueda conocer. Y sin embargo hay muchas personas que han caído en ese abismo.
Cuando el dolor se vuelve insoportable, cuando la desesperación nos ahoga, ese es el momento de clamar: «¡Señor, te necesito; por favor, ayúdame!»
El salmista David sufrió, así también, sus momentos de angustia. Escuchemos uno de sus clamores: «¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores! De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.» Con esa ansiedad comienza David el Salmo 7, pero concluye con optimismo: «Mi escudo está en Dios, que salva a los de corazón recto... ¡Alabaré al Señor por su justicia! ¡Al nombre del Señor altísimo cantaré salmos!»
Aprendamos del salmista que siempre podemos encontrar refugio en Dios. Cuando todo en esta vida nos consume, siempre queda Dios. Y con tal que lo busquemos con toda sinceridad, Él siempre nos responderá. Pongamos nuestra confianza en Dios. Él jamás nos defraudará.
QUE VERSOS TAN TERRIBLES, NO LE PARECE?
Dice Elisabeth Garrison. Verso 1. «Tinieblas, vengan y llévenme al último abismo, donde el dolor y el odio, y la ira y la guerra, ya no queman más.»
Verso 2. «El amor ha llegado a ser mi enemigo; la amistad se ha vuelto burla; y la esperanza, mi prisión.»
Cuando el dolor se vuelve insoportable, cuando la desesperación nos ahoga, ese es el momento de clamar: « ¡Señor, te necesito; por favor, ayúdame!»
Dice David el Salmista. Verso 1. « ¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores! De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.»
Verso 2. : «Mi escudo está en Dios, que salva a los de corazón recto... ¡Alabaré al Señor por su justicia! ¡Al nombre del Señor altísimo cantaré salmos!»
Él siempre nos responderá. Pongamos nuestra confianza en Dios. Él jamás nos defraudará.
EN MEDIO DE LAS TORMENTAS, DE LAS PRUEBAS, TAMBIÉN HAY PERSONAS QUE PIDEN LA AYUDA DEL DIOS TODOPODEROSO.
JESUCRISTO ES LA SOLUCIÓN EN  MEDIO DE LAS TORMENTAS, DE LAS PRUEBAS.
EL PODER DEL EVAGELIO.
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación. Romanos 1:16.
Las personas quieren cambiar. Toda publicidad se basa en la presuposición de que las personas quieren que las cosas sean diferentes de la manera en la que son. Quieren verse mejor, sentirse mejor y vivir mejor. Quieren cambiar su vida pero, salvo desde un punto de vista externo, no pueden hacerlo.
Solo el evangelio de Jesucristo tiene el poder de transformar a las personas y librarlas del pecado, de Satanás, del juicio, de la muerte y del infierno. Hechos 4:12 dice: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos". Y ese nombre es Jesucristo.
Así que la Palabra de Dios, que es toda acerca de Jesucristo, puede hacer por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos. Somos pecadores y no podemos remediar nuestra condición, pero de Dios viene el poder increíble e ilimitado que puede transformar nuestra vida.