miércoles, 15 de agosto de 2018

GRACIAS SEÑOR CUANDO HAY ESCASEZ, PROBLEMAS Y ENFERMEDADES.


GRACIAS SEÑOR CUANDO HAY ESCASEZ, PROBLEMAS Y ENFERMEDADES.
“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación” (Habacuc 3:17-18). 
Frecuentemente decimos: “¡Oh, yo amo al Señor porque me ha dado una maravillosa familia!” O, “Amo al Señor por el hermoso día que nos ha dado.” Llamamos a esta clase de amor, el amor “porque”, y esta clase de amor puede ser amenazadora. ¿Cómo puede serlo?Bueno, piénselo. ¿Qué si una mujer le dice a su marido: “Cariño, te amo porque eres rico.”? Luego él pierde su salud y la habilidad de ganarse el ingreso familiar. ¿Qué, si un hombre le dice a su esposa: “Te amo porque eres una gran cocinera.”? De pronto, ella pierde su habilidad para cocinar. Estas expresiones serían amenazas para el futuro del amor del uno por el otro, y dirían: “Bueno, ya que no puedo seguir haciendo esto o aquello, he perdido su amor.” Hay mucha gente que ama a Dios de esa manera. Le aman tanto y en cuanto Dios les siga bendiciendo.

Lea Job 1:20-22. Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,

1:21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
1:22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.
Job 40:3-5. Entonces respondió Job a Jehová, y dijo:

40:4 He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé?
Mi mano pongo sobre mi boca.
40:5 Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar.  
Job 42:1-6. 42:1 Respondió Job a Jehová, y dijo:

42:2 Yo conozco que todo lo puedes,
Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
42:3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;
Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
42:4 Oye, te ruego, y hablaré;
Te preguntaré, y tú me enseñarás.
42:5 De oídas te había oído;
Mas ahora mis ojos te ven.
42:6 Por tanto me aborrezco,
Y me arrepiento en polvo y ceniza.
¿Seguiría usted amando a Dios si Él le quitara su familia, su casa, su salud? Si usted piensa que no, ¿qué pasos va usted a dar para amar a Dios, sin importar las circunstancias por las cuales pueda pasar? 

SI LO HACEMOS PARA DIOS LO POCO Y LO MUCHO LE DARÁ LA GLORIA.


SI LO HACEMOS PARA DIOS LO POCO Y LO MUCHO LE DARÁ LA GLORIA.
“DIOS YA CONOCE TUS GRIETAS.”
Hay una historia antigua, tal vez muy conocida por muchos,  que cuenta que Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.
Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.
Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole:
“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”
El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente:
“Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.” Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.
El aguador le dijo: ¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino?
Siempre he sabido de tus grietas y quise obtener ventaja de ello, sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde tú vas y todos los días tú las has regado. Por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar la casa de mi patrón. Sin ser exactamente como eres, él no hubiera tenido esa belleza sobre su mesa.
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas y muchas veces pensamos que Dios no puede usarnos, que hay personas más capacitadas que podrían hacer mejores cosas que nosotros pero en 1ª Corintios 1: 27, 28 encontramos un gran tesoro:
“27sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;
28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”
Dios puede hacer grandes cosas en tu vida, no mires tus defectos y problemas como algo que te descalifica, sino como oportunidades para que Dios obre en tu vida y haga su obra.  Con grietas y todo Dios te ha incluido en sus grandes planes. Confía en Él!

martes, 14 de agosto de 2018

EL PLAN DE DIOS Y EL PACTO DE ABRAHAM ES RENOVADO.


EL PLAN DE DIOS Y EL PACTO DE ABRAHAM ES RENOVADO.
Jacob continúa su camino a Betel, pues el Señor le había dicho: «Yo soy el Dios de Betel . . . vuélvete a la tierra de tu nacimiento» (Génesis 31:13). Pero, una corta distancia antes de llegar a Betel, Jacob descubrió bellos valles con buenas oportunidades para ganancias, cerca de «la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán» (cerca de la tierra prometida) (33:18).
Por diez años la estancia de Jacob en ese lugar parecía ser un buen éxito. Entonces leemos sobre la tragedia de su hija Dina: «Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró» (34:2). En venganza de la violación de su hermana Dina, Simeón y Leví mataron a todos los hombres de Siquem.
A menudo, los buenos padres también se comprometen tanto en sus metas materialistas que se olvidan que Dios dijo: «Instruye al niño en su camino. . . (Proverbios 22:6). Esto a veces resulta en que las atracciones del mundo ganen el control del corazón de sus hijos, terminando en consecuencias trágicas.
Por seguro, de Jacob podemos aprender que la prosperidad de las cosas materiales no nos da una seguridad de que estamos en la voluntad de Dios. Pero la lección más grande que podemos aprender de las tragedias de Jacob es que no se rindió cuando se vio en situaciones desesperadas. Al contrario, él volvió al Señor, quien le había dicho: «Levántate y sube a Betel, y quédate allí; y haz un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú» (Génesis 35:1). Durante este tiempo de renovación, Jacob instruyó a su familia y les dijo: «Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Betel; y haré allí altar al Dios que. . . ha estado conmigo en el camino que he andado» (35:2-3).
ENSEÑANZAS Y PRINCIPIOS DESDE JACOB, HASTA NUESTROS DÍAS.
Hay tres cosas que Jacob le dijo a su familia que están en paralelo con los cristianos.
 1. Primeramente él dijo: «Quitad los dioses ajenos. . . », Un buen recordatorio que los hábitos de nuestros pecados deben ser abandonados.
2. En segundo lugar: «. . . y limpiaos, y mudad vuestros vestidos», un recordatorio de «Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (Hebreos 12:14).
3. En tercer lugar, debemos de adorar solamente a Dios: «. . . Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás» (Lucas 4:8).
Nuestra participación en nuestros cultos de adoración en la iglesia local es una manera muy importante por la cual Dios nos habla, por la escuela bíblica, por los estudios bíblicos, y por los sermones. « . . . Cristo amó a la iglesia, y se entregó a Sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra» (Efesios 5:25-26).
El compromiso sin moral siempre termina en la desilusión.

EL PLAN PERFECTO DE DIOS SE CUMPLE CON NUESTRA OBEDIENCIA.


EL PLAN PERFECTO DE DIOS SE CUMPLE CON NUESTRA OBEDIENCIA.
ESAÚ DESPRECIA LA PRIMOGENITURA.
La muerte de Abraham; el nacimiento de Jacob y Esaú; Esaú vende su primogenitura; Isaac bendice a Jacob con el Pacto de Abraham.
Un día cuando Esaú volvía « . . . del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado». Jacob, conociendo bien el carácter de su hermano, le dijo: «Véndeme en este día tu primogenitura» (Génesis 25:29-31). Esaú no tenía interés alguno en las cosas espirituales, y así concedió, diciendo: «He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?» (25:32-34). Es dudoso que Esaú estaba al punto de morir por dejar de comer un día. Aunque fue calumniado por Esaú y por otros, Jacob, en hecho, compró la primogenitura por la cantidad que Esaú la valoró. Pero más importante, Dios le había dicho a Rebeca que « . . . el mayor servirá al menor» (25:23).
Esaú y Jacob eran hermanos gemelos, pero Esaú había nacido primero y era el heredero legal a la primogenitura de la familia, la cual incluía entre muchas cosas, ser heredero del pacto entre Dios y Abraham. La primogenitura era una conexión en la línea de los descendientes por la cual el Mesías iba a venir (Números 24:17-19). Comparándolo con Esaú, « . . . Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas» (Génesis 25:27). La palabra en el hebreo para «quieto», es la misma palabra que en otras Escrituras se traduce como «perfecto, recto, o sin mancha»; así, la palabra «quieto» se refiere al carácter de Jacob — un hombre de Dios. Dios dotó Su mayor alabanza y bendición para Jacob cuando dijo: «Porque JAH (Jehová) ha escogido a Jacob para Sí (mismo)» (Salmo 135:4). Parece que la admiración que Isaac tenía para su hijo mundano, Esaú, le causó ignorar la profecía que Dios le había revelado a Rebeca antes que los gemelos nacieran (Génesis 25:23), y escogió pasar por alto la venta que Esaú hizo de la primogenitura a Jacob. (25:34).
Al momento que Isaac se dio cuenta de que Rebeca había transversado su malvado plan, él rápida y abiertamente confirmó el Pacto de Abraham a Jacob, y así admitió el gran error que había cometido (28:3-4). No hay ninguna insinuación de que Isaac pensó que Rebeca había hecho algo malo. La palabra hebrea «Yaacob (Jacob)» es traducida «suplantador». Un significado de la palabra «suplantar» en el diccionario es — «tomar el lugar de otro o ser sustituto, especialmente por razón de una excelencia superior». « . . . No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura» (Hebreos 12:16).
El Pacto de Abraham es otorgado sobre Jacob; la visión de la escalera; el viaje a Padan-aram; el matrimonio de Jacob con Lea y con Raquel.
Cuando Isaac se dio cuenta de que Dios había desautorizado su plan de darle la primogenitura a Esaú y no a Jacob, pues Dios lo había cambiado: «se estremeció Isaac grandemente» (Génesis 27:33). Él consultó con Rebeca, no para acusarla de haber hecho algo injusto, pero para decidir cómo planificar mejor el futuro de Jacob. Ellos no querían que Jacob fuese como Esaú, que violó la Palabra de Dios y se casó con una mujer idólatra, «Y dijo Rebeca a Isaac. . . Si Jacob toma mujer. . . de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?» (27:46). «Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán. Levántate, ve a Padan-aram . . . y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre. Y el Dios Omnipotente te bendiga, y te haga fructificar. . . y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo» (28:1-4). Esto fue una admisión bien clara del mal que Isaac había hecho en intentar de defraudar a Jacob.
Sin embargo, Esaú rápidamente culpó a Jacob por sus problemas diciendo: « . . . y he aquí ahora (Jacob) ha tomado mi bendición» (27:36). Esaú no fue muy diferente a cualquier otro pecador que irresponsablemente le gusta culpar a otras personas por sus fracasos.
Isaac vivió 43 años después de intentar de frustar el plan de Dios, pero no se encuentra nada por escrito que muestre que Dios lo trató de usar otra vez. Pero para Jacob, no obstante, sus notables bendiciones empezaron desde la primera noche que se fue de la casa de sus padres.
Sin un mapa y sin un compañero, pero según el perfecto plan de Dios, Jacob dejó la casa de sus padres, para hacer un viaje de más de 804 kilómetros, y llegar sano y salvo a Padan-aram. Maravillosamente, Dios le guio hasta llegar a Raquel y a la casa del «padre de (su) madre» (28:2), donde fue bien recibido.
Así, igual que todos los que vivimos para agradar al Señor, Jacob también fue consagrado para ese propósito. Cuando los creyentes nos damos cuenta de esta gran verdad, nuestra actitud cambia hacia el cónyuge, el lugar de trabajo, las limitaciones físicas, y los tiempos difíciles de esta vida, pudiendo ver todo en la voluntad de Dios.
EL DIOS DE JACOB SIEMPRE ESTUVO CERCA DE EL.
Aquí se le refiere a Dios como «(el) Dios de Jacob» (75:9); por lo tanto, nos beneficiaremos mucho al estudiar la razón por qué Dios bendijo y protegió a Jacob. Esaú había amenazado matar a su hermano Jacob sobre la primogenitura que Dios había predicho que legítimamente le pertenecía a Jacob. Dios sabía de antemano que Esaú iba a despreciar la primogenitura y que Jacob la iba a apreciar tanto que arriesgaría aun su vida para obtener la bendición final de Isaac, confirmando que Dios había escogido a Jacob para que llegase a ser el heredero del Pacto con Abraham.
Veinte años después, cuando Esaú recibió la noticia que Jacob estaba en camino a casa, Esaú fue a encontrarse con él con 400 de sus siervos (Génesis 32:6). Esto parecía como si Esaú iba a cumplir con su promesa de matar a Jacob. Esta amenaza fue la que llevó a Jacob a orar toda una noche. «Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces. . . lo bendijo allí». (32:24-29). « . . . Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra». (Colosenses 3:1-2).
EN EL PLAN DE DIOS,  ESAÚ YA NO ES EL ENEMIGO DE SU HERMANO JACOB.
El egoísmo de Labán y de sus hijos resultó en una actitud hostil contra Jacob, el siervo de Dios. « . . . Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres. . . Yo estaré contigo. . . Yo soy el Dios de Betel. . . donde Me hiciste un voto» (Génesis 31:3,13).
Después de 20 años, Jacob volvió a su casa con sus dos esposas, dos concubinas, once hijos y una hija, siervos, y mucho ganado. Esaú, quien había amenazado a Jacob a muerte (27:41-45), venía con 400 hombres: «Entonces Jacob tuvo gran temor» (32:3,6-7). Rápidamente, Jacob dividió en dos campamentos a sus esposas, sus hijos, y su ganado; pensando que si Esaú venía a destruir un campamento, el otro pudiera escapar en dirección opuesta. Entonces, en la oscuridad de la noche, Jacob se encontró solo. Él oró seriamente y le recordó al Señor que Él le había dicho: «Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y Yo te haré bien» (32:9). Aquí necesitamos aprender de Jacob esta lección: primeramente saber lo que Dios ha dicho, y después recordarle al Señor que estamos confiando en Sus promesas.
Jacob estaba también orando por el futuro cumplimiento del pacto de la promesa.
Este justo y humilde siervo del Señor pasó toda la noche solo, agonizando en oración, hasta que él fuese confirmado con el mayor honor dado por Dios a un hombre en la historia del Antiguo Testamento: «No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido» (32:28). Por los siglos el pueblo de Dios sería llamado por su nombre — israelitas. Por medio de su hijo Judá, Jesús el Mesías fue prometido (49:10).
Nosotros también estamos en un pacto de relación con Dios por medio de Jesucristo, nuestro Salvador y Mediador, quien declaró que la vida cristiana requiere una lucha: «Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán» (Lucas 13:24).
Mientras más amamos la Palabra de Dios, más amaremos al Dios de la Palabra.
Al pasar el tiempo, José, el hijo de Jacob, sería vendido como esclavo por sus hermanos. Pero vemos que, 20 años después, José les diría a ellos: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien» (Génesis 50:20).
Tesoros eternos están reservados para todos los que dejan atrás los placeres de este mundo para hacer la voluntad de Dios.


DIOS NOS VE COMO SUS HIJOS Y NOS VE PERFECTOS.


DIOS NOS VE COMO SUS HIJOS Y NOS VE PERFECTOS.
SOMOS PERFECCIONADOS EN EL AMOR.
“En el AMOR no hay TEMOR, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18).
¿Le domina el temor hacia algo? Déjenos decirle algo esperanzador. El AMOR es la respuesta para sobreponerse a sus miedos, porque el AMOR es el manto de seguridad del creyente. Cuando usted era un niño, ¿no tenía un osito de peluche o una pequeña cobija que le daba un sentido de seguridad? ¿Algo que quería tener cerca de usted o con lo cual pudiera cubrirse? Bueno, mi amigo, el Espíritu Santo es la cobija cálida y amorosa para el creyente. El versículo: “El perfecto AMOR echa fuera el temor”, no parece real porque nunca hacemos nada perfecto, excepto pecar. Pero otra traducción dice: “No tenemos temor de alguien que nos ama perfectamente.” El AMOR perfecto de Dios puede eliminar todo temor. No es nuestro amor por Él, sino su perfecto amor por nosotros que echará afuera nuestros temores. La pregunta no es: ¿Soy lo suficientemente valiente? La verdadera pregunta es: ¿Confío lo suficiente en el AMOR de Dios?
Esta semana memorice 2 Timoteo 1:7-9. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
1:8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,
1:9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
CON LA PACIENCIA LLEGAMOS A SER PERFECTOS Y CABALES.
Santiago 1:4: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”
La paciencia trae la perfección. ¿Cuándo fue la última vez que le pidió a Dios que le hiciera perfecto? Tal vez usted debió haber pedido por paciencia también, ya que solamente a través de la paciencia, la fe y la confianza en el Señor es que podemos llegar a ser perfectos. Ahora, mucha gente confunde la palabra “perfecto” con “sin pecado”. En Santiago 1:4, la palabra griega para “perfecto” es “Teleios” y se refiere al crecimiento para llegar a la madurez. Por ejemplo, un roble es el “Teleios” de una bellota. Es la perfección de la bellota. Así que, cuando se sienta desanimado y triste, fíjese en un roble fuerte y vea lo que una nuez puede lograr.
Salga a caminar esta semana y disfrute de los hermosos colores de otoño y pídale a Dios que le dé la fe y la paciencia que puede convertir a una bellota en un gran roble.
DIOS NOS CAMBIA EL PECADO POR JUSTICIA.
A LOS OJOS DE DIOS, SOMOS PERFECTOS.
“Bienaventurado el varón a quien el Señor no INCULPA de pecado” (Romanos 4:8).
Dios ha imputado su JUSTICIA a cada creyente. Eso significa que en vez de que su pecado esté en su cuenta, lo que está en ella es la JUSTICIA de Dios.No sólo Él le ha perdonado y cubierto sus pecados, sino también le ha dado su JUSTICIA. Usted fracasará, pero Dios no le imputará eso. Si Dios fuera a imputarle, cargarle o inculparle el pecado, entonces cuando fracasa estaría perdido nuevamente. ¿Cuántos pecados se necesitan para que usted se pierda? Sólo la mitad de un pecado. Verá, usted no va a ir al cielo porque sea perfecto. Nadie es perfecto. Pero hemos recibido a Cristo como nuestra “JUSTICIA”. Y en los ojos de Dios, somos perfectos.
NOSOTROS DAMOS UN PASO Y ES PEDIR PERDÓN Y DIOS DA UN PASO, IMPUTARNOS SU JUSTICIA.
Isaías 29:15: “¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?!”
¿Ha tratado de esconder algo de Dios, pensando que Él no lo descubrirá? Lea el Salmo32. 32:3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día. 32:5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
Dios quiere tener una relación con usted, pero su pecado lo mantendrá separado de Él hasta que usted se ARREPIENTA y LO CONFIESE.
EL QUE MIRA ATENTAMENTE EN LA PERFECTA LEY, Y LA OBEDECE, ES BIENAVENTURADO.
“Más el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:25).
Santiago 1:23 y 24 pinta la imagen de un hombre apresurado. Tiene muchas cosas en su mente. Él se da un vistazo muy casual y sale rápidamente. Si la Biblia es como un espejo, entonces este hombre sólo mira fugazmente la Palabra sin, en realidad, aplicarla a su vida. Muchos creyentes son esta clase de estudiantes bíblicos. Son como un mosquito saltando de aquí para allá, en vez de ser como abejas que profundizan y permanecen lo suficiente para extraer la dulzura de la flor. En contraste, el hombre del versículo 25 profundiza en la Palabra. Es alguien que se deleita en la Palabra de Dios, que aplica la Palabra de Dios, y que ama y atesora la Palabra de Dios.
PARA CRECER, ES NECESARIO EL ALIMENTO ESPIRITUAL. SU PALABRA
¿Es usted así? ¿O sólo mira “de pasadita” la Palabra de Dios, y prosigue a realizar las cosas que tiene que hacer, de acuerdo a una lista,  porque cree que son más importantes? ¿Cómo saberlo? Fácil. Invierta una hora en la Palabra de Dios, no una, sino dos o tres  veces esta semana. Eso será un comienzo.
JESUCRISTO HIZO EL SACRIFICIO PERFECTO, PARA LLEVARNOS A UNA VIDA PERFECTA.
“Y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, Él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18).
SOMOS UNA NUEVA CREACIÓN PERFECTA EN CRISTO.
Hay dos comienzos en la creación: el primero ocurrió cuando Dios creó los cielos y la tierra. Cuando Dios creó el primer comienzo, Él habló, y sin más esfuerzo, de sus dedos salió este vasto e inconmensurable universo. ¡Qué sencillo fue para Dios crear este universo! El segundo comienzo es cuando su criatura, el hombre, se vuelve una nueva creación en Cristo (vea 2 Corintios 5:17). Cuando Dios nos reconcilió por medio de su Hijo, se requirió cada gota de su sangre. No había ninguna otra manera de ser salvo, aparte de la muerte de Jesús, el sacrificio perfecto.
JESUCRISTO ES LA PREEMINECIA EN MI VIDA.
¿Qué significa que Dios tenga preeminencia en su vida? Si usted le preguntara a su vecino si Dios tiene preeminencia en su vida, ¿qué cree usted que diría? Más aún: ¿saben ellos que Él es el Señor de su vida? Si no lo saben, ¿por qué no?
LA PALABRA DE DIOS, NO ES GRAVOSA.
“Vengan a mí tus misericordias, para que viva, porque tu ley es mi delicia (Salmos 119:77).
¿Cómo une Dios un libro de la ley con un libro de canciones? Con libertad y armonía. Dios nunca planeó que sus leyes fuesen una carga. Él quiso que fueran bendiciones. Por ejemplo, el piano funciona de acuerdo a ciertas leyes. Cuando una persona domina esas leyes, la monotonía del aprendizaje se convierte en delicia. La práctica permite que una persona se siente frente al piano, en perfecta libertad, y haga brotar y danzar una melodía de las teclas de marfil. Cada ley posee una canción escrita en su reverso, usted lo descubrirá cuando respete y cumpla la ley. Su deber se transformará en deleite.
Lea el Salmo 1: 2. 1:2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
 Y pídale a Dios que le haga experimentar el deleite del cual el salmista habla en el versículo 2, y que le dé fortaleza para meditar acerca de su Verdad durante este día.


SIN PERO SIN TACHA SIN PECADO Y PERFECTO ES SOLO DIOS.


SIN PERO SIN TACHA SIN PECADO Y PERFECTO ES SOLO DIOS.
«Sin pero, sólo Dios del cielo»
Por Carlos Rey.
Hubo una vez un editor que, luego de haber corregido de principio a fin cierta obra suya, estaba tan confiado de que no había quedado ningún error en el texto que mandó estampar esta nota al final: «El presente volumen, acabado de imprimir el día tanto de tantos, no contiene ninguna herrata». ¡Y escribió errata con h inicial, y esa sí que no la lleva!
Esta anécdota es la última que cuenta el escritor español Luis Junceda en su obra acerca «del origen y la historia de más de 800 refranes» titulada Del dicho al hecho. El lector desprevenido bien pudiera pasarla por alto debido a que no aparece sino hasta el final, después de los índices, donde suele insertarse una lista de errores tipográficos con la enmienda que de cada uno debe hacerse, llamada Fe de erratas. Junceda ingeniosamente aprovecha esa página antes de la contratapa para abordar su último refrán, que tiene que ver precisamente con ese tema. Y se vale de la anécdota para asegurarnos que, si bien él se ha esforzado al máximo por evitar que haya quedado una sola errata, no va a atreverse a garantizar tal cosa, no sea que le suceda lo mismo que a aquel editor.
El refrán que la anécdota ilustra es: «Sin pero, sólo Dios del cielo». Pero como si ese refrán no bastara, el incisivo autor asturiano nos deja a nosotros, a modo de añadidura, otros dos refranes afines, y le da a Dios la gloria. «Así, pues, lector amigo —concluye Junceda— cada uno venda lo que pregone, y a más no se entone, que mejor es abajarse que descabezarse. Laus Deo.»1.
Lo cierto es que tanto la sabiduría popular, de la que proceden nuestros refranes, como Junceda, quien los recoge y estudia, tienen razón: El único sin pero, es decir, el único que no tiene defecto alguno, es Dios mismo. Pero conste que es tan cierto que sólo Dios es perfecto como lo es que los seres humanos, por el contrario, no lo somos en absoluto.
Es que, por una parte, las Sagradas Escrituras enseñan que Dios el Padre, que está en el cielo, es perfecto.2. Y también dicen que su Hijo Jesucristo se rebajó voluntariamente para hacerse hombre y llevar una vida perfecta.3. Pues Él sabía que sólo así llegaría a ser el sacrificio perfecto para sufrir el castigo y borrar las culpas por nuestros pecados.
Por otra parte, las Sagradas Escrituras declaran que, a diferencia de Jesucristo, que jamás pecó, todos nosotros, sin excepción alguna, somos pecadores.4. Pero también dicen que Dios envió a su único Hijo al mundo para llevar nuestros pecados en la cruz, a fin de que pudiéramos quedar perfectamente limpios de esas erratas morales y espirituales.5. Más vale entonces que le pidamos perdón y que, luego de darle las gracias, le demos también, así como Junceda, la gloria que sólo Dios merece. ¡Laus Deo!
1         Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 317.
2         Mt 5:48.
3         Fil 2:5-8.
4         Sal 14:1-3; 53:1-3; Ro 3:10-12,23.
5         Jn 3:16; 1P 2:24; 1Jn 1:9.
EL ES LA ROCA, CUYA OBRA ES PERFECTA, JUSTO Y RECTO.
“Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en Él; es justo y recto” (Deuteronomio 32:4).
El trabajo de Dios es perfecto. Todas las cosas que Dios hace son perfectas. Su trabajo es perfecto. Nuestros trabajos tienen fallas y errores. Incluso lo mejor que el hombre puede hacer, es imperfecto. Tome una aguja de coser, que parece tan perfecta y brillante. Póngala bajo un microscopio y afine el enfoque hasta que pueda ver el intrincado detalle de esa aguja. ¿Qué es lo que verá? Usted verá lo que parece ser la corteza áspera y resquebrajada de un árbol. Ahora, ponga bajo el microscopio el pétalo de una rosa, y se maravillará al observar un mundo microscópico de delicado diseño, porque el trabajo de Dios es perfecto. Él nunca comete un error.

¿Usted se siente hoy como “una equivocación”? Pídale a Dios que le otorgue un especial ungimiento de Su presencia. Y recuérdese las siguientes cosas: “No soy un error. Soy creado a Su imagen. Estoy en las palmas de Su amorosas manos y bajo el amparo de Sus alas. Soy escogido y amado por el Señor Dios, para cumplir con un propósito especial.”

domingo, 12 de agosto de 2018

LAS OBRAS QUE DIOS HA PREPARADO CON ANTICIPACIÓN.


LAS OBRAS QUE DIOS HA PREPARADO CON ANTICIPACIÓN.
“Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego” (1 Corintios 3:14-15).
CUIDEMOS UNA SALVACIÓN TAN GRANDE.
Creo que la salvación se obtiene por gracia, mediante la fe. Esto no es retórica religiosa. Es doctrina bíblica. Pero, ¿sabe usted lo que algunas personas hacen con eso? Dicen: “¡Estupendo! No tengo que hacer nada para ser salvo. Puedo simplemente ir tranquilo en un carro, chupándome el dedo, hasta que lleguemos a la nueva Jerusalén.” Como quien dice, sólo súbase en el próximo vehículo a la gloria. A estas personas no les gusta la idea de que nosotros, como creyentes, un día estaremos ante el tribunal de Cristo. Y todos tendremos que dar cuentas de cómo hemos utilizado nuestro tiempo, nuestros recursos y nuestra fe. No nos salvamos por obras, pero seremos recompensados por lo que hemos hecho.
Lea Romanos 14:10-12. 14:10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
14:11 Porque escrito está:
Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,
Y toda lengua confesará a Dios.
14:12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
 ¿Cómo usted intenta usar el día, conociendo esta verdad?
VESTIDURAS DE SALVACIÓN NOS DIO EL SEÑOR.
“En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas” (Isaías 61:10).
Algunos que están leyendo esta meditación, se van a quedar boquiabiertos, cuando tengan que comparecer ante el Rey del cielo. Y aunque son miembros de alguna iglesia, no son salvos, ellos se visten con los trapos de su auto-justificación, en vez de ponerse las vestiduras nupciales de Su justicia.
En 1834, el compositor Edgard Mote, escribió, en uno de sus himnos: “Oh, que entonces en Él pueda yo ser encontrado, vestido sólo con Su justicia, y sin mancha estar delante de Su trono.” Será muy trágico, por cierto, para aquellos que actúan en cada forma religiosa posible, el que piensen que pueden venir a la boda del Cordero, sin Su justicia. No tratamos de que usted dude de su salvación, pero queremos preguntarle: ¿Es usted salvo? ¿Cómo lo sabe?
Si usted está confiando, para su salvación, en cualquier otra cosa que no sea la sangre de Jesucristo, entonces, necesita arrepentirse y creer en el Señor Jesucristo. Ya es tiempo de que le corone como Señor de su vida.
SIGAMOS LA CARRERA.
“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis” (1 Corintios 9:24).
El pastor Rogers corrió su carrera. Asimismo Dios le ha dado a usted una carrera para correr. Cada persona corre su propia carrera. No estamos compitiendo unos contra otros para alcanzar la corona del vencedor. Estamos juntos en un peregrinaje. No tratamos de ir delante del otro. ¡Y estas son buenas noticias! Dios tiene un plan para su vida con particulares límites de velocidad, desvíos, y vallas que cruzar. Y usted tiene que permanecer en esta carrera hasta que la termine. Pero no está solo. Aunque no estamos en la misma carrera, estamos en el viaje juntos, para animarnos mutuamente para ganar. ¡Y deseamos que usted gane la corona de la victoria hoy¡ ¡Corra, mi amigo (a), corra!
Pídale a Dios que cubra sus pies con la preparación que proviene del evangelio de la paz (ver Efesios 6:15), para que pueda correr la carrera con confianza. Ruéguele a Dios que dirija sus pasos para ir a lugares en donde pueda declarar el plan de salvación de Dios (vea Romanos 10:15). Y agradezca a Dios por la corona que le espera al final de la carrera, debido a Su poder en su vida.
PRESENTEMOS DEFENSA DE NUESTRA FE Y DE NUESTRA SALVACIÓN.
“Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).
Esté listo a dar una respuesta razonada cuando alguien le pregunta acerca de su fe. En el Seminario, esto se llama Apologética El término “Apología” procede de una palabra griega que significa ‘defensa’, como al defenderse ante una corte.
¿Puede usted defender su fe? No es sólo suficiente “demostrar” su fe; usted debe también “defender” su fe. Si usted está con alguien que se está muriendo, y esa persona le pide que comparta su fe con él, o ella, ¿podría hacerlo? Necesita estar listo. Necesita ser razonable. Necesita estudiar la Palabra de Dios y saber lo que dice acerca de la salvación, el pecado, el cielo y el infierno. ¿Está usted listo? Si no lo está, prepárese hoy mismo. No hay mejor tiempo.
¿Sabe usted por qué cree? ¿Sabe qué cree? Si no, entonces es tiempo de invertir seriamente, cada día, en el estudio de la Palabra de Dios, y pedirle que le muestre la verdad. Pídale a Dios que envíe a un creyente maduro en la fe que pueda discipularle, y comprométase a una vida de amor a Dios y de compartir Su verdad con otros. Es la razón por la que está aquí en la tierra.
JESUCRISTO, NUESTRO SALVADOR E INTERCESOR.
“Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).
Si usted es hijo de Dios, ¡tenemos muy buenas noticias para usted! Porque Jesús vive, usted vive. Porque usted es parte de Él y Él nunca morirá, usted nunca morirá. Jesucristo es más que un Salvador, Él es Intercesor y Sumo Sacerdote.
El pastor Adrián Rogers solía decir: “Me preocuparé de perder mi salvación, cuando Jesús muera, y ¡Él no va a morir!”
¿Dónde está Él hoy? A la diestra de Dios, “viviendo siempre para interceder por” usted.
Usted puede estar seguro en este mundo porque su salvación está arraigada en la misericordia del Padre, obtenida por la obediencia del Hijo, y hecha posible por el poder renovador del Espíritu Santo.
Por favor lea Hebreos 7:26-27 y 8:1-2.
Alabe a Dios por la provisión de su Hijo como su Salvador y Sumo Sacerdote.
EL PECADO ES COMO LA COLA DE UNA SERPIENTE.
“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, ABOGADO tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y Él es la PROPICIACIÓN por nuestros PECADOS; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:1-2).
Un artículo titulado: “La cola era corta, pero la serpiente no”, captó de inmediato la atención del pastor Rogers y se leyó todo el artículo. Parece que una señora en África del Sur pasaba un día junto a un montón de paja, y vio la cola de una serpiente. La señora buscó un palito para matar a la serpiente, y antes de que se diera cuenta de lo que le sucedía, ¡se encontró luchando con una serpiente pitón de seis metros de largo! Afortunadamente un hombre vino rápidamente y mató a la serpiente con un poste de la cerca. De otra manera, la pitón hubiera estrangulado a la señora.
Usted puede pensar que su PECADO es “sólo un pecado pequeño”, pero queremos decirle que ese pecado pequeño es parte de la misma serpiente grande. El pecado mató a Jesús, y el PECADO lo ESTRANGULARÁ a usted. Su única esperanza es la salvación por medio de Jesucristo.
¿Cómo definiría usted las siguientes palabras: pecado, mediador, propiciación? Si necesita alguna ayuda, lea 1 Juan 3:4, Hebreos 13:6 y Romanos 5:6-8.