domingo, 9 de octubre de 2011

DIOS NOS AYUDA EN LOS MOMENTOS DIFÍCILES

DIOS NOS AYUDA EN LOS MOMENTOS DIFÍCILES
"… no temas ni te intimides" Deuteronomio 31:8
Un día, mientras iba detrás de una joven familia hasta un faro, las altas olas del mar golpeaban contra el muelle. Alcancé a escuchar lo que la niña le dijo al padre: «Papá, por favor, camina a mi lado y tómame de la mano mientras vamos por esta parte que me da miedo». A veces, a nosotros la vida también puede atemorizarnos: la pérdida de seres queridos, las dificultades financieras, los problemas de salud. Al acarrear estas pesadas cargas y preocupaciones, anhelamos que una mano fuerte tome la nuestra, y nos sostenga firmes y seguros. Cuando Josué asumió el liderazgo de Israel, Moisés le recordó que Dios lo ayudaría en los momentos difíciles. Si surgían complicaciones, Josué debía acordarse de confiar en Dios y en Sus promesas. Moisés dijo: «Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides» (Deuteronomio 31:8). El profeta Isaías nos anima con estas palabras dichas por Dios: «Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo». Isaías 41:13 Cuando la vida se vuelve escabrosa, el Señor está con nosotros y podemos tomarnos de Su poderosa mano.
Una canción cristiana nos recuerda que en medio de las altas montañas, los grandes desiertos y los valles profundos, debemos recordar que Jesús estará siempre a nuestro lado. Él nos tomará de la mano en esos lugares que nos dan miedo.

Reflexión: Los miedos se desvanecen a la luz de la presencia de Dios.
Autor: Editores de nuestro Pan Diario

Como pasar del Temor a la Fe
1- Posea siempre en su vida cristiana un temor sano (reverencia) a Dios. (Prov. 1:7)
2- El miedo, no forma parte del plan de Dios para su vida. (Sal. 56:4)
3- Descubra el origen real de su miedo. (Prov. 29:25)
4- Reconozca el poder del amor de Dios por usted. (Jeremías 31:3)
5- Haga un compromiso de acrecentar su fe en el Señor. (Sal. 1:2)
6- Comparta con otros creyentes, no se aísle. (Prov. 27:17)
7- Utilice la verdad de la escritura para controlar sus pensamientos. (Sal.46:1)
8- Enfrente situaciones que le atemorizan con fe en el poder de Cristo. (1 Ts. 5:24)
9- Decida liberarse de su temor, fortaleciendo en su fe. (Col. 2:6–7)

miércoles, 5 de octubre de 2011

¿CABEZA DE RATÓN O COLA DE LEÓN?

Antes de llegar a ser emperador, atravesó los Alpes con sus tropas rumbo a España. Allí se encontró con unos montañeses que acaloradamente disputaban sobre quién ejercía autoridad sobre cierta aldea. Los ayudantes del general se rieron a carcajadas de aquella contienda por considerarla insignificante. Pero el futuro caudillo de Roma les cortó la mofa con estas palabras: «No os burléis; también yo preferiría ser cabeza en esta aldea que brazo en Roma.» De allí el refrán que dice: «Más vale ser cabeza de ratón que cola de león.»1
Si bien no nos sorprende que Julio César prefiriera ser un pez gordo a ser uno de tantos, es de veras sorprendente la actitud de Jesucristo en cuanto a eso. A diferencia del césar, el Hijo de Dios, que es Señor de señores y Rey de reyes,2 escoge la vía de mayor resistencia y de menor importancia. Ya es cabeza de león, incluso ostenta el título de «León de Judá»,3 cuando opta por ser cola de ratón. El Hijo de Dios tiene las opciones de ser cabeza o cola de león o de ratón, cualquiera de las cuatro, es decir, de seguir siendo Rey del universo, o de ser uno de los ángeles del cielo, o príncipe de este mundo o un simple mortal, ¡y sin embargo prefiere ser cola de ratón! ¿Acaso no es eso lo que escoge cuando se hace hombre y habita entre nosotros?4
Es a eso precisamente a lo que se refiere San Pablo cuando nos dice que nuestra actitud debe ser como la de Jesucristo.5 Él sabe que va en contra de nuestra naturaleza humana, que se parece a la de Julio César, pues opta más bien por ser cabeza y no cola cuando se le da la oportunidad de escoger. Tanto es así que a los discípulos más allegados a Cristo les costó mucho trabajo aprender esa lección.
En cierta ocasión los dos hermanos Jacobo y Juan tuvieron el atrevimiento de pedirle a Jesús que les concediera que en su reino uno de ellos se sentara a su derecha y el otro a su izquierda. Los otros diez discípulos, desde luego, al oír semejante petición se indignaron contra ellos. Jesús aprovechó la ocasión para decirles a todos: «Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.»6
En otras palabras y a modo de refrán, a diferencia de Julio César, Cristo nos enseña que «el que quiera ser cabeza de león, más vale que se haga cola de ratón». Porque es mediante el servicio que se obtiene el mayor beneficio posible en esta vida.


1Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 58.
2Ap 17:14
3Ap 5:5
4Jn 1:14; Fil 2:6-11
5Fil 2:5
6Mr 11:35-45

LA RENOVACION DIARIA

La renovación diaria que necesitamos“...transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” Romanos 12:2
Para quienes desean ser escritores, puede ser desalentador que les rechacen sus trabajos vez tras vez. Cuando presentan un manuscrito a un editor, suelen recibir una carta de respuesta con estas palabras: «Gracias, pero su presentación no suple nuestras necesidades en este momento». A veces, esto realmente significa «no suple en este momento… ni nunca». Entonces, prueban con otro editor y, después, con otro más.
He descubierto además que la frase, esto “no suple nuestras necesidades en este momento… ni nunca” puede ser una expresión útil en mi andar cristiano, especialmente para renovar mi mente y enfocar nuevamente mis pensamientos en el Señor. Aquello que quiero decir es lo siguiente, cuando empezamos por ejemplo:
- A preocuparnos podemos recordar: «La preocupación no suple mis necesidades en este momento… ni nunca. Mi corazón necesita confiar en Dios. No estaré ansioso “por nada”» (Filipenses 4:6).
- Cuando envidiamos lo que otra persona tiene o hace, podemos reforzar esta verdad: «La envidia no suple mis necesidades en este momento… ni nunca. Necesito darle gracias a Dios. Su Palabra dice: “la envidia es carcoma de los huesos” (Proverbios 14:30), y “dad gracias en todo” (1 Tesalonicenses 5:18)».
- Cuando tenemos malos pensamientos, podemos decir es “La maldad, el engaño, la codicia, esta perversión o lascivia, no suple, ni suplirá mi necesidad. Necesito erradicar estos pensamientos recordando: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” o “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. Salmo 119:9,11No podemos renovar nuestra mente con pensamientos humanos para andar en santidad debemos usar las armas que recomienda Pablo el dijo: “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”. Debemos depender de la obra transformadora de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo que vive en nosotros. Repetir mentalmente las verdades de la Escritura puede ayudar a someternos a la obra del Espíritu en nuestro interior.
Recuerde: El Espíritu de Dios renueva nuestra mente cuando repasamos la Palabra de Dios.

EL ARADO ABLANDA




Don Roberto, hombre muy rico, tenía de todo en abundancia. Podía comprar lo que se le antojara. Una tarde tomó en sus brazos a Margarita, su pequeña hija de diez años de edad, y después de juguetear con ella por un momento le preguntó:
—¿Has pensado en lo afortunada que eres por ser hija del hombre más rico de esta ciudad?
—Sí, papá, todos te envidian. ¡Cómo quisieran tener ellos tu felicidad!
Todo le iba bien a don Roberto. Pero la vida tiene sus giros imprevistos, y a los pocos meses Margarita murió en un horrible accidente. Esto era más de lo que Roberto podía sobrellevar, así que se dio a la bebida, al juego y a la vida licenciosa. Con el tiempo perdió todos sus bienes.
Quebrantado de espíritu, dejó la ciudad donde había sido tan popular, y se fue peregrinando en busca de paz y consuelo.
Al pasar por una población, vio que un hombre revolvía el trigo con una gran pala.
—¿Por qué no dejas en paz esos granos? —le preguntó.
—Para que no se pudran —fue la respuesta.
Pasando luego por un campo, vio a otro que araba la tierra con una reja muy aguda.
—¿Por qué cortas tan profundo la tierra? —inquirió.
—Para que sea más blanda, y así se empape bien de lluvia y sol —respondió el campesino.
Mientras pasaba por un viñedo, observó que un obrero cortaba, con tijeras, los sarmientos de las matas.
—Amigo —preguntó Roberto—, ¿por qué atormentas esos sarmientos?
—Para que den una cosecha buena y abundante —contestó el obrero.
Don Roberto se quedó muy pensativo. Caminó hacia la soledad de un bosque cercano, cayó de rodillas, alzó reverentemente los ojos al cielo y exclamó: «¡Señor mío!, yo soy el trigo que has revuelto para que no me pudra. Soy la tierra que has cortado para que me vuelva blando. Y soy el sarmiento que has podado para que dé buen fruto. Ayúdame a someterme a tu mano fuerte para llegar a ser el siervo útil que Tú quieres que sea.»
Don Roberto comprendió que los golpes de la vida producen madurez, fuerza y gracia, y una verdadera paz inundó todo su ser. A pesar de haberlo perdido todo, llegó a comprender que podía ser un hombre verdaderamente feliz.
Feliz es la persona que en medio de la disciplina aprende su lección. La Biblia declara que todas las cosas les ayudan a bien a los que a Dios aman. Pidamos de Dios esa clase de fe, y veremos que cuanto más oscura es la noche, más glorioso es el amanecer. Cristo quiere ser nuestro compañero de viaje en nuestro peregrinaje por este mundo.

«EN CUESTIÓN DE UN AÑO PERDÍ TODO»

«[Hace algunos años] por fortuna me gané un buen dinero de manera honrada, el cual invertí muy mal, pues pensé que el dinero no escasearía jamás. Pero grande fue mi sorpresa cuando de repente, al involucrarme en juegos, vicios, y placeres mundanales, en cuestión de un año perdí todo lo que en principio quise tener por siempre, y tarde me doy cuenta de cuán vano es tener cosas sin sentido. Tuve amigos y mujeres por demás. Hoy en día grande es mi pesar al no tener nada ya: ni amigos, ni mujeres ni familia. Todos me abandonaron al ver que ya nada tengo, y pago las consecuencias de los malos hábitos.
»Ayúdenme, por favor, a encontrar a Dios de manera definitiva, pues sin él, entiendo que nada seré en la vida.»
Este es el consejo que le dimos:
«Estimado amigo:
»Lamentamos mucho que se sienta solo y vacío. Todos necesitamos amigos y familiares que nos animen y nos amen. Creemos que, con el paso del tiempo, sus amigos y sus familiares volverán a buscarlo. Esperamos que pueda perdonarlos por la forma en que lo han tratado, y que ellos puedan perdonarlo a usted por cualquier cosa que les haya dicho.
»En la historia universal, hay un ejemplo de alguien que tuvo una experiencia parecida a la suya. Salomón, el sabio maestro y rey, escribió: “No le negué a mis ojos ningún deseo, ni a mi corazón privé de placer alguno.... Consideré luego todas mis obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y vi que todo era absurdo, un correr tras el viento, y que ningún provecho se saca en esta vida.”1 Salomón tenía toda posesión material y todo lujo que había en aquel entonces. Según los documentos históricos, él tuvo además 700 esposas y 300 concubinas.2 Y a pesar de que no perdió ni su dinero ni sus mujeres como le sucedió a usted, llegó a la conclusión de que la felicidad y el contentamiento no se obtienen mediante las posesiones ni las relaciones físicas con mujeres.
»La mayoría de las personas jamás tendrán la oportunidad de aprender de primera mano la lección que usted y Salomón aprendieron: que el tener todas las posesiones materiales que uno pueda imaginarse no produce lo que uno quiere o necesita. Es más, con frecuencia da como resultado una sensación de vacío, de tristeza y hasta de desesperación....
»Usted nos pidió ayuda para encontrar a Dios, y podemos asegurarle que una relación personal con Él es la única manera de llegar a sentirse de veras contento y satisfecho en esta vida. Dios puede darle una razón para vivir y un propósito por el cual levantarse todos los días. Él está cerca de usted ahora mismo. Sólo tiene que orar en sus propias palabras y pedirle que le perdone sus pecados y que forme parte de su vida de hoy en adelante. Pídale que le muestre cómo salir del hoyo en que se encuentra. Lea la Biblia, comenzando con el libro de Eclesiastés, para que vea lo que le pasó a Salomón. ¡También para usted hay esperanza!
»Le deseamos lo mejor,
1Ec 2:10,11
21R 11:3

sábado, 24 de septiembre de 2011

SISTEMA DE NAVEGACIÓN: VOR

SISTEMA DE NAVEGACIÓN: LA PALABRA
"…cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad" Juan16:13
¿Algunavez te preguntaste cómo sabe un piloto de una aeronave volar de un destino aotro? Lo más probable es que use un VOR, siglas de (Radiofaro direccional)un sistema denavegación inventado a principios de la década de 1950. Aún hoy guía muchosaviones a destino. El piloto establece el curso en su dial, si la aeronave sedesvía de ese trayecto predeterminado, un aparato se lo indica, para que sepueda regresar la nave a su curso. En los tiempos de Isaías, la nación deIsrael necesitaba imperiosamente un sistema VOR confiable. Y Dios deseabacumplir esa función, pero a pesar de sus advertencias, los israelitas habíandecidido alinearse con Egipto (Isaías 30:1-2). No obstante, el Señor, en sugracia, prometió que un día sería su piloto: "Entonces tus oídos oirán a tusespaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la manoderecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda" v. 21.

Enel día de hoy, los creyentes tenemos un sistema de navegación interno. Jesúsenvió al Espíritu Santo, que vive en nosotros, el cual nos «guiará a toda laverdad» (Juan 16:13) si necesitas establecer el curso de tu vida, no te apoyesen tus sentidos, ni en tu capacidad, ni en tu experiencia. Usa el sistema“divino” VOR y la mejor carta de navegación, “la Palabra de Dios”, que con todaseguridad, te guiarán en la dirección correcta, la Voluntad de Dios agradable yperfecta.


Reflexión: El Espíritu Santo y laPalabra de Dios son tu sistema de navegación, busca depender de ellos mientrasperegrinas en este mundo hacia la Patria Celestial.
Autor:Editores de Nuestro Pan Diario.

Algunos nombres ytítulos del Espíritu Santo
El Espíritu Santo es conocido por muchos nombres y títulos, lamayoría de los cuales denotan alguna función o aspecto de su ministerio sobrenuestras vidas. A continuación tenemos algunos de los nombres y descripcionesque usa la Biblia para el Espíritu Santo:
Consolador/Consejero: Isaías 11:2; Juan14:16; 15:26; 16:7.

Convencede Pecado: Juan16:7-11.

Garantía/Sello/Arras: 2 Corintios 1:22; 5:5;Efesios 1:13-14.
Guía: Juan 16:13.
Morador de los Creyentes: Romanos 8:9-11; Efesios2:21-22; 1 Corintios 6:19.
Maestro: Juan 14:26; 1 Corintios2:13.

viernes, 23 de septiembre de 2011

LA MANSIÓN DE MI TÍA EVA ES EL CIELO

LA MANSIÓN DE MI TÍA EVA










Sucedió en el año 1951, y la impresión que me dejó nunca la he podido olvidar. Mi esposa y yo estábamos de visita en casa de un tío mío a quien no habíamos visto por años. Su esposa, mi tía Eva, estaba enferma con una de las más temibles de las enfermedades: cáncer. Ella ya había sufrido una operación, pero debido a su condición avanzada, no habían podido detener la enfermedad.

Durante mi visita, que duró una semana, ella nunca dio indicios de dolor. Al contrario, se reía con frecuencia y hacía sus quehaceres con alegría.

Un día le pregunté a mi tío cómo podía ella mostrar tanta conformidad con una enfermedad así.

—Parece, Pablo —me contestó—, que ella vive en otro mundo. Está muy grave, y tiene dolor constante, pero nunca se queja, ni cuando estamos solos. Es más bien una muy viva y genuina esperanza lo que ella tiene.

Ante eso, le pregunté:

—¿Acaso cree ella que se va a sanar?

—¡Oh, no! —me contestó—. Al contrario, ella sabe que va a morir. Su esperanza consiste en la otra vida. Tiene una especie de ansia de morir: como quien va de vacaciones y no se aguanta, porque está llegando la hora de partir.

Eso me dejó hasta débil. Yo sabía a qué esperanza se refería él, pero nunca la había sentido tan de primera mano, especialmente en mi propia familia.

El día que partimos, ellos estaban en la puerta, dándonos el último adiós. De repente, mi tía dijo:

—Pablo, quisiera cantarles algo antes de que se vayan.

Ella no tenía voz de cantante, pero tenía un canto en el corazón, así que comenzó a entonar esta canción: «Yo tengo mi mansión, al otro lado del río. / Mi Cristo me espera con anhelo. / Por eso no estoy triste, aunque sigo sufriendo. / Porque yo sé que pronto tendré mi recompensa.»

Cuando ella terminó de cantar, yo tenía un gran nudo en la garganta. Sentí que ese adiós era de veras el último. Di la vuelta para ocultar la emoción que me embargaba, abordamos nuestro vehículo y partimos. A los seis meses, mi tía Eva murió, es decir, partió. Porque para una persona con una fe tan viva, no hay muerte; sólo traslado.

Dios nos creó a todos para ser eternos, y desea que pasemos la eternidad con Él. Esa esperanza puede ser también nuestra. Jesucristo les dijo a sus discípulos: «En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas.... Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté» (Juan 14:2,3). Por eso el apóstol Pablo escribió: «Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia» (Filipenses 1:21).

Aceptemos esta fuente de esperanza. Cristo nos ofrece a todos la vida eterna.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

UNA RESURRECION GLORIOSA EN CRISTO JESUS

NOVENTA AÑOS Y CON CORAZÓN DE NIÑO




—¿Cuántos años tienes, abuelita?
—Tengo noventa años, Jorgito.
—Eso quiere decir que ya estás muy viejita, ¿verdad?
—No lo creas —replicó la anciana—. Yo soy tan joven como tú.
—¿Qué? ¿Cómo puedes ser tan joven como yo, si no tengo más que once años y tú noventa?
Aunque el niño no podía comprenderlo todo, la abuela contestó con dulzura:
—Todavía me emociono cuando sale el sol; todavía me alegran las luces del árbol de Navidad; todavía me sorprendo, como tú, con cada botón de rosa.
—Bueno, ¿y si eres tan joven, por qué estás tan arrugada y temblorosa?
—Es cierto que mi cuerpo está viejo —respondió la abuela sonriendo—, pero yo sigo siendo joven. Mi corazón es como el de un niño. Lo único que tengo viejo es el cuerpo.
Jorge, con esa sencillez propia de su edad, preguntó:
—¿Y por qué no consigues un cuerpo nuevecito, abuela?
Ante esto, a la abuela le brillaron los ojos, y contestó emocionada:
—Eso es exactamente lo que pienso hacer un día de estos.
Cinco semanas después, la abuela dormía en su ataúd. ¡Y tenía toda la razón! Lo único que todos tarde o temprano tendremos viejo es el cuerpo, porque por dentro tenemos un alma a la que Dios hizo con la eternidad en mente.
En su segunda carta a los corintios, San Pablo escribió: «Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.... Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo.... Pues sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará también a nosotros con él y nos llevará junto con ustedes a su presencia.... Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.»1
Para que se cumplan en nosotros estas alentadoras palabras del venerado apóstol, tenemos que pedirle a Cristo que ilumine con su presencia las tinieblas de nuestra vida, de modo que su luz brille en nuestro corazón. Lamentablemente muchos no hemos caído en cuenta que es aun más importante mantener el estado espiritual del alma que el estado físico del cuerpo. Más vale que mantengamos encendida la luz de Dios para que podamos decir, como la abuelita de Jorge, que tenemos el corazón de un niño. Así, mientras va desgastándose esa vasija de barro que es nuestro cuerpo, se va renovando ese tesoro que es nuestra alma, y algún día también nosotros podremos cambiar este cuerpo mortal por uno nuevecito: un cuerpo glorificado. Pues cuando suene la trompeta final seremos transformados en vida o resucitaremos de la muerte con un cuerpo incorruptible.2


12Co 4:6,7,10,14,16
21Co 15:51,52

martes, 20 de septiembre de 2011

UNA ORACION CON AMOR:IDENTIFICACIÓN EQUIVOCADA: AMOR INALTERABLE

IDENTIFICACIÓN EQUIVOCADA: AMOR INALTERABLE

El accidente fue terrible. Una camioneta que iba a noventa kilómetros por hora se estrelló contra un autobús escolar. Sucedió en el estado de Iowa el 10 de noviembre de 1984. En la camioneta viajaban dos hombres, de apellidos Noonan y Lake. Los acompañaban sus hijas Patricia Noonan de dieciséis años, y Shawn Lake de catorce.
A la madre de Shawn, llamada Colleen, le informaron que su esposo había muerto en el choque junto con el señor Noonan y Patricia, mientras que Shawn había sobrevivido, aunque había quedado desfigurada y en estado de coma. Colleen encontró a su hija en el hospital, vendada de pies a cabeza. Allí, junto a su cabecera, se mantuvo orando catorce días, hasta que la joven abrió los ojos y habló. Pero no era Shawn sino Patricia. Era un caso de identificación equivocada.
«No importa que esa joven no sea mi hija —manifestó Colleen Lake—; yo igual le seguiré mostrando amor de madre.»
He aquí una historia con detalles patéticos. Una madre se pasa dos semanas a la cabecera de quien cree que es su hija. Mujer fiel y creyente en Cristo, se pasa el tiempo orando por ese cuerpo juvenil destrozado. Por fin sus oraciones hallan respuesta. La joven despierta, sólo para aclarar que se llama Patricia Noonan, no Shawn Lake. Sin embargo, el amor materno de Colleen sigue inalterable. No importa que sea la hija de otra y no la suya. En medio de las desgracias comunes, la solidaridad humana se hace más firme, más sólida, más profunda y —valga la redundancia— más humana, y el amor se perfecciona, y halla inmejorables motivos para expresarse.
¿Qué sería de este mundo si no hubiera amor: amor de madre, amor de padre, amor de esposo y esposa, de hijos y de nietos? ¿Cómo estaría de contaminado el ambiente moral del mundo si no existiera el amor de novios o el amor de hermanos? Tal vez nos invadirían todos los demonios que pueblan los aires, y nos atormentarían más de lo que actualmente nos atormentan.
El amor es la esencia de la vida porque es la esencia de Dios nuestro Creador. Jesucristo, el Hijo de Dios, dijo: «Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.»1 Y a las pocas horas lo demostró, dando su vida por nosotros en una cruz. Por eso San Juan, quien lo vio sufrir y morir en esa cruz, dijo que Dios es amor.2 Cristo fue la personificación misma del amor: el amor encarnado.
Ahora nos corresponde a nosotros amar a los demás tal como Cristo nos amó a nosotros. Por eso San Juan, antes de declarar que Dios es amor, afirmó que el que no ama, no conoce a Dios.3 Lo cierto es que así como Dios ayudó a Colleen Lake, la madre de Shawn, en medio de su propio dolor, a amar a una joven desfigurada que no era su hija, Él también quiere y puede ayudarnos a nosotros a amar a nuestros semejantes.


1Jn 15:13
21Jn 4:8