lunes, 25 de enero de 2016

¿ESCUCHA USTED LA VOZ DE DIOS Y LE OBEDECE PARA HACER SU VOLUNTAD?

¿ESCUCHA USTED LA VOZ DE DIOS Y LE OBEDECE PARA HACER SU VOLUNTAD?
SI LO HACE, DIOS ESTARÁ CON USTED Y LO BENDECIRÁ.
2. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. 3 Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre (Génesis 26:2-3).
A veces como creyentes nos encontramos en situaciones realmente difíciles. Con esperanza cuando nos encontramos en ese lugar buscamos la dirección de Dios. ¿“Señor, es esto de parte de Ti”?  ¿“Deseas Tú que yo esté aquí, o debería yo de irme a otra parte?”  A Dios le gusta esa clase de preguntas honestas. Cuando caemos  en problemas es cuando nos quejamos, ¿“Dios, a donde estás Tú? ¿No puedes ver como estoy sufriendo? ¡Pensé que me amabas! ¿Cómo pudiste Tú permitir que yo terminara en un lugar tan horrible como este?” Y luego comenzamos a entretener pensamientos sobre regresar a Egipto — a la vida que teníamos antes que Dios nos rescatara y nos trasladara del reino de la oscuridad al Reino de Su querido Hijo.
Las palabras de Dios a Isaac son apropiadas para nosotros hoy en día, particularmente cuando estamos en un lugar difícil sin medios naturales para una fuga. Aunque el Señor pueda o  no cambiar nuestras circunstancias en respuesta a nuestras súplicas, Él nos dirá ciertamente, “no bajes a Egipto. No busques resolver tus problemas volviéndote de regreso al mundo. El reino de la oscuridad no tiene nada para ti. Tú debes ponerte de pie rápidamente donde te he colocado. Mantiene tus ojos en Mí, yo estaré contigo y te bendeciré.”
La asombrosa lección aquí es que aunque Isaac escuchara a Dios y no bajara a Egipto, él todavía no era un modelo de virtud. En un esfuerzo para salvar su propia piel, mintió y hacía que su esposa mintiera también. Aún, aunque Isaac no fuera fiel, Dios si lo era. ¿Por qué? El verso 24 nos da la respuesta: “Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo. ”Lo único que Isaac tenía que hacer era permanecer donde Dios lo había colocado y NO regresar a Egipto. Entonces incluso Dios no bendijo a Isaac debido al comportamiento bueno de Isaac (o falta de eso), sino mejor dicho porque Dios había hecho una promesa — y Dios siempre cumple Sus promesas. Sabemos que esto es verdadero porque la gente que vivía alrededor de Isaac le dijo en el verso 28, “Hemos visto que JEHOVÁ está contigo.”
La bendición de Dios para Isaac era obvia hacia la gente alrededor de él. Si queremos la bendición visible en nuestra vida – bendiciones  no sólo de bienes materiales, pero mejor dicho de la fuerza de carácter, paz bajo presión, alegría en medio de la tristeza entonces debemos obedecer a  Dios y no “regresar a Egipto” en  busca de las respuestas a nuestros problemas. En cambio debemos estar de pie donde nos ha plantado Dios y confiar en Él para completarnos. Si hacemos esto, Él será fiel para cumplir Su Palabra y bendecirnos más allá de algo que nosotros podemos preguntar o pensar o imaginar.

POR: Kathi Macías.

viernes, 22 de enero de 2016

LAS PESTES Y LAS ENFERMEDADES Y LAS PLAGAS ESTÁN HOY DE MODA.!PELIGRO!

LAS PESTES  Y LAS ENFERMEDADES Y LAS PLAGAS ESTÁN HOY DE MODA.!PELIGRO!
«LA PESTE ROSA»
Por el Hermano Pablo.
¿SERÁ EL ORIGEN DE TODAS ESTAS PLAGAS EL PECADO?
Era un billete de cien dólares. Un billete nuevo, legítimo, que pasó de la mano de Eduardo Hasse Artog, ciudadano suizo, a la de una atractiva joven de Cajamarca, Perú. Un trato común callejero. Un negocio que suele hacerse en ciertas zonas de la ciudad. Relaciones sexuales por dinero, dinero por relaciones sexuales.
SIDA, PESTE ROSA, SIKA, VIRUELA, LEPRA Y MIL ENFERMEDADES MÁS.
Pero algo más le pasó ese día el ciudadano suizo de treinta y dos años a la bella joven de Cajamarca. Le transmitió el temible, implacable y mortal virus del SIDA. El hombre, aquejado de violentos dolores estomacales, ingresó en una clínica poco después y, al hacerse los análisis, descubrieron el mal. Los diarios de Lima comentaban: «La Peste Rosa llegó a Cajamarca.»
PESTE NEGRA, PESTE ROJA, LA PESTE BLANCA Y ¿CUÁL SERÁ LA PRÓXIMA?
Parece que las enfermedades tienen colores. Famosa es en los anales de Europa «la peste negra», que en el siglo catorce mató a la tercera parte de los habitantes de ese continente. Hizo estragos también «la peste roja», caracterizada por manchas rojizas en la piel. Conocemos además «la peste blanca», nombre que le dieron los polinesios a la sífilis, que fue llevada a sus islas paradisíacas por los blancos. Y también sabemos de la escarlatina, llamada así por el escarlata de la piel del enfermo. Ahora ha hecho su aparición, en este arco iris pavoroso, el SIDA, «la peste rosa».
HOY PARECE UN MUNDO SIN ESPERANZA.
El mundo está preñado de dolor, de agonía, de enfermedad, de peste, de destrucción y de muerte. ¿Habrá algo que pueda librarnos de esta pavorosa condición en la que vivimos? No parece haber solución humana que se vislumbre. Parece más bien que todo va de mal en peor. Y sin embargo hay esperanza en dos sentidos.
JESUCRISTO ES NUESTRA PROTECCIÓN ESPIRITUAL.
En el sentido individual, podemos estar en este mundo sin que nos contamine. Podemos estar en medio de la maleza moral sin contagiarnos ella. El que tiene a Jesucristo en su corazón tiene una salud espiritual maravillosa, que lo acompaña en las luchas de esta vida.
UN NUEVO REINO ESTÁ POR ESTABLECERSE. EL REINO DE JESUCRISTO.
En el sentido colectivo, Cristo viene otra vez a esta tierra para establecer su reino de paz y bienestar. Si le entregamos nuestra vida, tendremos paz en este mundo y esperanza de salud eterna en su reino venidero.


jueves, 21 de enero de 2016

EL GRAN DIOS TODO PODEROSO JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS.

EL GRAN DIOS TODO PODEROSO JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS.
“Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos” (Hageo 1:5).
¿Sabe lo que significa “Jehová de los ejércitos”? Literalmente significa “Dios Todopoderoso”, y habla de la grandeza de Dios. Martín Lutero en su himno “Castillo Fuerte Es Nuestro Dios” usa la palabra griega “Sabaoth” para “Jehová de los ejércitos” cuando escribe: “El que venció en la cruz, Señor y Salvador, Y siendo el solo Dios, Él triunfa en la batalla.” Cuando David enfrentó a Goliat, usó ese nombre para Dios: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; más yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos” (1 Samuel 17:45). Y aunque Goliat era un gigante, David dijo que no era demasiado grande para derrotarlo, si Dios estaba a su lado.
Hay más de 230 referencias de “Jehová de los ejércitos” en la Biblia. Dos Salmos que resplandecen con esta descripción de Dios, son los Salmos 46 y 84. Adore a Dios hoy leyendo estos Salmos.
EL SALMO 46 DICE: 46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
46:2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar;
46:3 Aunque bramen y se turben sus aguas,
Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah.
EL SALMO 84 DICE: 84:1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
JESUCRISTO ES EL SEÑOR, PARA GLORIA DEL DIOS PADRE.
“Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:11). Los capítulos 4 y 5 de Marcos nos dan una maravillosa ilustración de todas las cosas que Dios ha puesto bajo la autoridad del Señor Jesucristo. Encontramos a Cristo calmando la tormenta (Marcos 4:35-41), lo cual nos dice que Jesús es el Señor sobre los desastres; lo vemos sanando a un hombre endemoniado (Marcos 5:1-20), lo cual significa que tiene autoridad sobre los demonios. Luego Jesús sana a una mujer que por doce años había padecido de un flujo de sangre (Marcos 5:24-34), así que aún las enfermedades están bajo su dominio. La ilustración final en estos capítulos sobre la autoridad de Jesús, es cuando resucitó a la hija de Jairo (Marcos 5:38-43). Sobre lo que quiera que sea: desastres, demonios, enfermedades y aún la muerte, ¡Jesucristo es Señor!
¿Está usted, o alguien en su familia, sufriendo? Proclame a Jesucristo como Señor sobre ese problema. Pregunte a Dios qué debe hacer usted, confíe en que Él proveerá, y por fe, crea que Él le ayudará en todas sus necesidades.
LOS NOMBRES DEL PASTOR PODEROSO.
Los Nombres de Tu Pastor: Poder
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;   -- Fil. 2:9-10
HAY PODER EN EL NOMBRE DE JESÚS.
Cuando los primeros discípulos encontraron a un hombre cojo en la puerta del templo, ellos invocaron el nombre de Jesucristo de Nazaret (Hch. 3:6).  ¡El hombre cojo caminó!
Luego Pedro proclamó valientemente ante los gobernantes y los líderes del templo que en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvas (Hch. 4:12).
Hay poder en el nombre de Jesús.  Y así es también en todos los otros nombres de tu Pastor.  Todos sus nombres tienen poder porque los nombres representan a la persona que vive tras de ellos.  Los nombres de Jesús nos dicen quién es Él.  Nos revelan sus obras.  Y nos indican porqué Él merece nuestra fidelidad y nuestra adoración, por encima de cualquier otro nombre en el universo.
En las siguientes semanas y meses examinaremos juntos los nombres de Jesús, dado a nosotros por Dios el Padre.  El Espíritu Santo los reveló en Su Palabra.  Y en la sección de referencia de La Biblia de Referencia Thompson, en la cadena 3792, encontrarás una lista completa de los títulos y nombres más significativos de Jesús, tu Pastor.
Comienza ahora mismo a revisarlos.  Memorízalos y predícalos.  Medita en un nombre diferente cada día.  Y cuando ores por tus propias necesidades y las de otros, ora usando los nombres de Jesús que tocan tu petición específica.  Los nombres reflejan el carácter y la capacidad de Cristo.  Y en Él, tu Pastor Exaltado, están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Col. 2:3).  
Algún día toda rodilla se doblará ante del nombre de Jesús.  Hay poder en Sus nombres.  ¡Descubre ese poder ahora!  Y tu caminar y tu adoración y la efectividad de tu ministerio nunca serán los mismos.
YO SOY EL QUE SOY ES NUESTRO DIOS.
Éxodo 3:14: “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”
¿Ha notado alguna vez que el título con el que Dios escogió describirse es una frase incompleta? La mayoría de las personas terminarían esa frase: “Yo soy…” Pero no nuestro Señor. Él adrede no completó la frase. “YO SOY.” Él es. ¿Tiene hambre? Él es el pan. ¿Está en tinieblas? Él es la luz. ¿Está usted en busca de algo? Él es la verdad. ¿Está perdido? Él es el camino. ¿Está usted en necesidad? Él es su Pastor.
¿Qué está usted dependiendo que Dios le supla hoy? Confíe en Él ahora mismo, Él suplirá su necesidad.
JESÚS ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
Juan 14.6: “Jesús le dijo: Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y la VIDA; nadie viene al Padre, sino por Mí.”
El materialismo dice: “Compre su éxito.” El político dice: “Legisle.” El ejército dice: “Pelee.” La industria dice: “Trabaje.” El filósofo dice: “Piense.” Mas Jesús dice: “No existe ninguna otra salida, sino es a través de Mí.” Jesús le SALVARÁ por medio de su GRACIA y lo hará Él solo. O usted rotundamente no se salvará. Cuando usted es SALVO por la GRACIA de Dios, usted se salva instantáneamente y eternamente. Su propia virtud no es suficiente para salvarlo, ni su maldad es suficiente para impedírselo. Jesús le AMA tanto, que murió para SALVARLE.
¿Cree usted plenamente en la veracidad de las palabras de Jesús y ha seguido la forma en que Él nos enseña que podemos ser salvos? Quizá usted tiene un amigo que necesita esta verdad hoy. Compártala, no la borre.
UNA CARTA DOLOROSA DE ALGUIEN QUE HACE UN RECLAMO A DIOS, ALGUIEN QUE ESTÁ ENJADO CON DIOS.
«DIOS NO TENÍA DERECHO DE LLEVÁRSELO AÚN»
Por Carlos Rey.
«Mi adorado hijo de veintinueve años, lleno de vida, amado por todos, tuvo un fatal accidente y falleció.... No soy ni creyente el ciento por ciento ni practicante, y después de esto, todavía menos creyente. No lo entiendo. Me rebelo impotente contra no sé qué. Dios, según me dicen muchos... se lo ha llevado con Él. Yo pienso que no tenía derecho a llevárselo aún. Yo creo que merecíamos, al menos, permitirme hacer un pacto y matarme a mí, su padre, en lugar de él.... ¿Dónde está la infinita “bondad” de Dios?»
Este es el consejo que le dio mi esposa:
«Estimado amigo:
»No podemos ni siquiera imaginarnos lo profunda que es la tristeza que usted siente a causa de lo que ha perdido. Nadie puede comprender lo mucho que usted está sufriendo, a no ser que haya perdido a un hijo. Su pena, desesperanza y desesperación son del todo comprensibles. ¡Lo sentimos muchísimo! ...
»Pero... si Dios mató al hijo suyo, entonces Dios tuvo que haber causado el accidente. Si Dios causó el accidente, entonces fue Él quien obligó a todos los involucrados a que estuvieran en ese lugar específico a esa hora. Si Dios obligó a todos los involucrados a que estuvieran allí, entonces cada uno de ellos era como un robot, con la capacidad de hacer únicamente lo que Dios le mandó, y sin la facultad de escoger por sí mismo. Y si todos eran robots, entonces todos nosotros también lo somos, y ninguno tiene opción alguna de decidir qué ha de hacer ni a dónde ha de ir.
»Además, si todos somos robots sin libre albedrío, entonces los delincuentes también lo son. Y si eso es cierto, entonces Dios causa todos los delitos. Pero ¿por qué habría Dios de amarnos a tal grado que sacrificaría a su único Hijo de modo que muriera en la cruz para salvarnos a algunos de nosotros, y al mismo tiempo hacer que otros de nosotros cometiéramos delitos horribles y muriéramos con ese pecado? Eso suena como un monstruo malvado y como la trama de una película mediocre, y no como nuestro Padre celestial.
»Dios nos hizo a cada uno un ser con libre albedrío, no un robot. Tenemos la oportunidad de elegir por nosotros mismos al tomar nuestras propias decisiones, aun cuando las consecuencias de esas decisiones sean desastrosas. El hijo suyo tomó la decisión de estar en el lugar donde ocurrió el accidente que le cegó la vida. Dios no fue la causa de que él estuviera allí ni de que muriera.
»Sin embargo, a Dios no lo ofenden las dudas que usted tiene ni el enojo que siente. Él lo ama y comprende su corazón afligido. Pero no lo obliga a que crea en Él o esté de acuerdo con Él. Usted tiene el privilegio de tomar esas decisiones por sí mismo.»
DEBEMOS ESTAR LISTOS Y PREPARADOS PARA LA VENIDA DE JESUCRISTO EL SEÑOR.
 “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Mateo 25:13).
Cuando el pastor Adrián Rogers era universitario, se preparaba apuradamente para los exámenes finales. Esa no era la mejor manera de prepararse, pero era todo lo que él podía hacer por la ocupada agenda que tenía. Si no se desvelaba, era imposible ir al día con sus estudios. ¿Alguna vez usted ha hecho eso? Jesús nos dice que estemos listos para su retorno porque puede ocurrir en cualquier momento. ¿Está usted listo? Si usted lee los escritos del apóstol Pablo, aprenderá que él quería siempre estar listo para el regreso de Cristo. Pablo no fue un ciudadano de la tierra tratando de irse al cielo. Él era un ciudadano del cielo peregrinando en la tierra. Y él estaba listo para partir en el instante que Dios le llamara.
En oración lea Mateo 10:37-39. 10:37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
10:38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
10:39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.
1 Corintios 7:29-31. 7:29 Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen;
7:30 y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen;
7:31 y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.
 Y Santiago 4:4.¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
¿Está usted dispuesto (¡y listo!) para ir adondequiera y hacer lo que Dios le pida que haga? ¿O está usted “atado” a su casa, a sus posesiones, a su posición? Pudiera ser que Dios no le llame para ir a ningún lado, pero si lo hace, ¿iría? ¿Está listo para partir?
¿CÓMO ES SU OJO HOY, CÓMO ESTÁ MIRANDO A SU ALREDEDOR?
“La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas” (Lucas 11:34).
El pastor Rogers tuvo momentos en su vida cuando se sintió que se enfriaba espiritualmente, sintiendo que el poder se escapaba de su vida y que Jesucristo no era tan real como solía ser. En momentos así, a solas en su estudio, él comenzaba a devolverle a Dios las cosas que sutilmente había ido quitando del altar: “Te entrego mi cuerpo físico y mi derecho a la vida. Te entrego mi salud, mi fortaleza y mi habilidad de predicar. Te entrego mi reputación y mis hijos, mis carros, mi ropa, mi casa.” Y cuando honesta, seria y sinceramente lo entregaba todo a Él, el gozo retorna a su corazón y sentía que su relación con Dios había sido restablecida.
Pregúntese a usted mismo: “¿Amo a Dios hoy más de lo que le amaba ayer? ¿Estoy sediento de su justicia, como un hombre muriéndose de sed? ¿Estoy dispuesto a ir y hacer cualquier cosa que Él me pida que haga?” Si usted no puede contestar positivamente a esas preguntas, necesita orar para que, por fe, pueda hacer lo que Jesús le llama que haga en Mateo 16:24- 27. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
16:25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
16:26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
16:27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
HACER ALGO ES OBEDECER A JESÚS.
“Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo” - (Salmo 55:22).
Fue terrible el funeral de Simón Pedro. Jesús estuvo allí y dijo: “Es una pena que Pedro haya muerto tan joven. Él ya estaba aprendiendo cómo caminar sobre las aguas. Yo no debí haberle dicho que saliera del bote.” Fue un funeral triste. Ahora, esperamos que usted esté diciendo: “¡Un momento!”, porque todos sabemos que Pedro no se ahogó cuando Jesús le llamó que saliera del bote (ver Mateo 14:22-23). Y usted tampoco se ahogará o hundirá cuando Jesús le llame a realizar algo humanamente imposible. Tal vez Pedro no caminó mucho sobre las aguas, pero nos atrevemos decir que él caminó mucho más de lo que ninguno jamás ha caminado sobre las aguas, con la excepción de Jesús. No se preocupe si tiene que salir del bote, si es que eso es lo que Dios le llama hacer. Es más seguro estar con Jesús en medio de las olas que en el bote sin Él.
¿Dios le ha llamado para que usted haga algo, y no lo ha hecho porque piensa que no podrá? Tal vez le ha llamado para que confíe en Él en una situación que parece sin esperanza. Quizás le ha llamado para que se goce acerca de algo por lo que usted lo único que siente es tristeza. Posiblemente le ha llamado para que hable de su fe, sabiendo que al hacerlo experimentará grandes pérdidas o vergüenza. Pídale a Dios que le dé la fortaleza para confiar en Él. Él le proveerá de todo lo que usted necesita para hacer lo que Él le ha ordenado hacer (Proverbios 3:5-6). 3:5. Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
3:6 Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
DIOS NOS ESTÁ PIDIENDO QUE CONFIEMOS EN ÉL.
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas” - (Proverbios 3:5-6).
Si Jesucristo es Señor de su vida, usted va a darle a Él la primacía en toda decisión que tome. Usted se preguntará: “¿Cuál es la voluntad del Señor? ¿Cuál es el propósito de Jesús? ¿Qué es lo que glorificará al Padre?” ¿Alguna vez ha trabajado para una empresa que un día decidió transferirlo? Muchas personas, debido a sus obligaciones financieras, lo discuten brevemente con sus familias y amigos, y luego hacen planes para el cambio. En ocasiones el traslado ocurre tan rápidamente, que la oración es olvidada. Amigo, si Dios quiere que usted vaya, entonces hágalo. Si Dios no quiere que vaya, entonces debe quedarse. Sin embargo, usted nunca lo sabrá hasta que esté a solas con Dios, y deje que Él le diga qué es lo que quiere.
¿Qué decisión necesita tomar hoy? ¿O esta semana, o este mes, o este año? ¿Ha orado al respecto? Hoy dedique tiempo para preguntarle a Dios qué es lo que Él quiere que usted haga, y espere su respuesta. Sea paciente y no encienda su propia fogata. Le invitamos a leer Isaías 50:10-11. 50:10 ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.
50:11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.
EL CAMBIO EN EL HOMBRE ES DESDE ADENTRO.
“¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio” - (Mateo 23:26).
¿Qué sucede cuando usted trata de ayudar a otros? Siempre comenzamos desde “afuera”. Pensamos que si podemos cambiar el medio ambiente del hombre (su hogar, vestimenta, alimentos, educación, etc.), entonces podemos crear un nuevo hombre. Esto no se puede hacer. No hay que olvidar que fue en el Huerto de Edén en donde el hombre se metió en problemas. El “limpiar” lo exterior, lo de afuera, es sólo reformar. Más cuando usted limpia lo interior, eso es regenerar. Jesús les dijo a los fariseos que no necesitaban otro baño; necesitaban un nuevo nacimiento. Preste atención, no estamos diciendo que no debemos ayudar a otros. Debemos hacerlo. Pero el ser humano necesita algo más que jabón y jamón. ¡Necesita salvación! Necesita nacer “de arriba”, y no sólo un empujoncito desde abajo.
¿Tiene usted una lista de personas que no son salvas? Ore por ellas hoy. Pídale a Dios que le use en el proceso de guiarles hacia Él, para que Él las regenere pudiendo así ellas nacer de nuevo.
¿SABE CUÁL ES LA BENDICIÓN A LA OBEDIENCIA?
“Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” - (Juan 15:15).
¿Cuál es la bendición de la obediencia? Intimidad con Dios. Usted conocerá cosas que nunca podría conocer de otra manera, cuando tiene intimidad con Dios. Con todo, la gente pregunta: “¿Cómo puedo entender la Biblia?” Amigo, usted tendrá un conocimiento que sobrepasa todo lo que usted podría aprender en un seminario, cuando sirve al Señor en obediencia. Jesús dijo que seremos sus amigos cuando seamos sus siervos. Y un amigo sabe todas las cosas. Amós 3:7 dice: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” ¿Ha dejado usted de crecer? Tal vez es porque usted ha dejado de obedecer. La manera de tener una visión íntima del corazón de Dios es por medio de la obediencia.
Hable con Dios acerca de su relación con Él. ¿Se siente usted como su siervo (a)? ¿Se siente como su hijo (a)? ¿Se siente como su amigo (a)? Todas estas son facetas de una sólida relación con Dios. Pídale a Dios que le enseñe cómo fortalecer su relación con Él.
NO DEBEMOS JUZGAR POR LAS APARIENCIAS.
 “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados” - (Lucas 6:37).
En algunas ocasiones los creyentes miran a personas que han cometido adulterio, o algún crimen, y se comparan con ellos. Incluso pueden decir: “Ellos están muertos en sus delitos y transgresiones.” Permítame decirle algo. Ellos están tan muertos en sus delitos y transgresiones como su preciosa y dulce hija o sus amados familiares que no han aceptado el regalo de salvación por parte de Jesucristo. Puede haber grados de corrupción, pero no existen grados en cuanto a la muerte. Todos los perdidos son muertos que necesitan del Salvador, Jesucristo. Usted puede pensar que no tiene un testimonio que compartir porque no obtuvo un doctorado en pecado antes de ser salvo. Tal vez usted se salvó cuando era un niño. Bueno, se requirió lo mismo de la gracia de Dios para salvarle, que para salvar a un asesino condenado a pena de muerte. Nunca lo olvide, querido amigo. La gente muerta debe dejar de compararse con otra gente muerta. El terreno está nivelado al pie de la cruz.
¿Alguna vez el Diablo le ha tentado para que juegue a “las comparaciones”? Y si el diablo comienza a tentarle de esa manera hoy, practique lo que le va a decir, ahora mismo, para derrotarlo en su propio juego, antes de que comience.
SALVOS SOLO POR LA GRACIA DE DIOS.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” - (Efesios 2:8-9).
El Diablo es muy listo cuando se trata de nuestra fe. Le contaremos lo que le hizo al pastor Rogers en una ocasión, y puede hacerle lo mismo a usted. Él comenzará a estar de acuerdo con usted, para hacerle tropezar. Le dirá: “Claro, tú eres salvo por fe en Cristo. Pero, ¿cómo sabes si tu fe es lo suficientemente buena y fuerte para salvarte? ¿Qué tal si tu fe es débil? ¿Qué tal si no lo logras?” Él trató de hacer que pusiera su fe en la fe, en vez de poner su fe en Cristo. ¿Ha oído a alguna persona hablar de “fe salvadora”? Mi amigo, no existe tal cosa. Usted es salvo porque Dios el Padre le ama de tal manera que envió a su Hijo para que sufriera el dolor de la ira de Dios, en lugar suyo.
Usted es salvo porque Dios lo hizo todo. Él le llamó (lea Romanos 8:30); Él le compró (lea 1 Corintios 6:20), y Él lo guardará (lea Efesios 4:30).
EL PAPEL DE LA IGLESIA EN LA GRAN COMISIÓN Y EN EL TRABAJO EVANGELÍSTICO.
“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).
Exhortar es confrontar y motivar. Nos necesitamos unos a otros. Debemos exhortarnos los unos a los otros al decir: “¿No es Dios maravilloso? ¿Dónde estaríamos si no tuviésemos al Espíritu Santo? ¿No desearía tan sólo ser más como Jesús? ¡Seamos fieles a Cristo! ”Vivimos en un clima que mantiene nuestros corazones sensibles. Si nos apartamos de ese clima al dejar de asistir a los cultos y oportunidades de compañerismo, nos apartamos del pueblo de Dios y nuestros corazones se endurecerán. Cuando nos exhortamos unos a otros, estamos compartiendo a Cristo. Existe algo que sucede en nuestros corazones cuando compartimos con otros acerca de Jesús. Mantiene nuestros corazones compasivos.
Por favor lea Proverbios 27:17. ¿Es usted este tipo de amigo? ¿Tiene usted este tipo de amigos? Si no, entonces pídale a Dios que le mande este tipo de amigo hoy.
SOMOS COMPRADOS POR PRECIO ALTO, POR LA SANGRE PRECIOSA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
“Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo” (Lucas 1:68).
La compositora Fanny Crosby escribió: “Redimida (o), ¡cómo amo proclamarlo! Redimida (o), por la sangre del Cordero; Redimida (o), por medio de su infinita misericordia, su hija (o), por siempre seré.” ¿Ama usted proclamarlo? Oh, cómo oramos que así sea. Otro compositor Isaac Watts escribió: “Fuese todo el reino de la naturaleza mío, ese sería un obsequio muy pequeño: Amor tan admirable, tan divino, demanda mi alma, mi vida, mi todo.” ¿Le ha entregado su alma, su vida y su todo a este admirable amor? Jesús no bañó este planeta con su sangre para que usted sirva a este mundo, a su carne, ni al diablo. Él murió para hacerle santo. Usted no es dueño de sí mismo. Primera Corintios 6:20 dice: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”
¿Qué piensa que Isaac Watts quiso decir cuando compuso que el amor admirable de Dios demanda su alma, su vida y su todo? ¿Cómo piensa que ese tipo de dedicación influye su vida diaria? ¿Podría escribir algunas metas para ese tipo de dedicación total?
CREE EN EL SEÑOR JESUCRISTO, TÚ Y TODA TÚ CASA.
Hechos 16:31: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”
Un creyente no es una persona que sencillamente cree que Cristo murió por sus pecados. El diablo cree eso. Un creyente es una persona que se ha arrepentido de sus pecados y ha invitado a Cristo a entrar en su corazón como Salvador y Señor. Usted puede creer intelectualmente que un avión puede volar, pero para poder volar usted debe probar sus alas. De la misma forma, cuando usted entrega su corazón al Señor Jesucristo, Él toma el control de su vida y comienza a hacerle la persona que Él desea que usted sea. Su vida no necesita ser absolutamente perfecta para que usted pueda ir al cielo. En el momento que recibe a Cristo como su Salvador personal, usted está eternamente salvo, eternamente seguro y Dios empieza a trabajar en usted.
¿No es maravilloso saber que es salvo? Bien, esparza las Buenas Nuevas de esa seguridad a su vecino hoy.
CORRIENDO HACIA LA META SEGURA.
Filipenses 3:14: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”
Cuando un corredor corre, él centra sus ojos en la meta. Él no mira a la gradería, ni a los otros corredores. Ni se examina a sí mismo. Él fija su mirada en la meta. Él no observa a nada más. La meta final es lo único que ve. Eso es exactamente lo que debemos hacer. La razón por la cual muchos creyentes fracasan en su carrera es porque no han aprendido a dejar de mirar las otras cosas. Ellos están tratando de ver en ambas direcciones a la vez y Santiago 1:8 enseña: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” Y Mateo 6:22 afirma: “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz.”
¿En qué se ha enfocado hoy? ¿Le ha atraído el mundo a regresar a él y le ha seducido a alejarse de los mandamientos de nuestro Señor? Sírvase leer Mateo 28:19-20, esa es una meta.
TODO CON FE EN JESUCRISTO.
Hebreos 11:1: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
La gente se hace miembro de las congregaciones con las expectativas erróneas. Piensan que la membresía de la iglesia les garantiza bendiciones sin pesares. Algunos creen que Dios es simplemente como una cafetería celestial. Más cuando no resulta como ellos desean entonces se quejan: “Bueno, ¡no funciona! Yo pensé que si entregaba mi corazón a Jesús, Él me supliría todo lo que deseo, sin tener más preocupaciones.” Las personas se desvían del camino porque sus expectativas no se realizan. Permítame decirle qué es la fe verdadera. La fe verdadera no es recibir de Dios las cosas que usted quiere, sino aceptar de Dios lo que Él le da.
¿Cómo se encuentran sus lentes espirituales? ¿Está mirando su vida a través de los ojos del Señor? ¿Está confiando en que Él le proveerá, no necesariamente lo que usted quiere, sino lo que necesita?





martes, 19 de enero de 2016

SOMOS NUEVAS CRIATURAS EN CRISTO TODO ES HECHO NUEVO PARA LOS HIJOS DE DIOS.

SOMOS NUEVAS CRIATURAS EN CRISTO TODO ES HECHO NUEVO PARA LOS HIJOS DE DIOS.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
Durante el otoño, el pastor Rogers y su esposa disfrutaban mirar la caída de las hojas, puesto que tenían varios árboles en el patio trasero de su casa, pero hay algunos árboles que mantienen sus hojas hasta la primavera. Sus hojas se secan y se tornan cafés, pero no se desprenden de las ramas. Y en la primavera, estos árboles pierden esas hojas, cuando las nuevas hojas reclaman su lugar. Eso es exactamente lo que sucede con nuestros viejos hábitos y vida, cuando encontramos al Señor Jesús. La nueva vida empuja hacia fuera a la vida antigua. No es un asunto de ir arrancando hojas. La vida cristiana no se forja de esa manera. Nuestra vida nueva reemplaza nuestra vida vieja, cuando nacemos de nuevo.
¿Sabe usted que es imposible vivir la vida cristiana? Quiero decir, es imposible vivir la vida cristiana apartados del Espíritu Santo. Pídale a Dios que le muestre dónde usted está tratando de vivir la vida cristiana en su propia fortaleza. Ruegue Su perdón, y rinda su voluntad a Él, hoy.
SI USTED QUIERE EL PERDÓN, DEBE PEDIR PERDÓN A JESUCRISTO.
“Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” - (Mateo 26:28).
En 1829, George Wilson fue encontrado culpable de asesinato, y condenado a la pena de muerte. Pero algunos amigos de Wilson solicitaron al entonces presidente Andrew Jackson que le perdonara. Jackson otorgó el perdón, y el documento fue entregado en la prisión a Wilson. Para sorpresa de todos, Wilson dijo: “Yo voy a ser colgado.” Nunca antes nadie había rechazado el perdón, por lo tanto las Cortes de justicia no sabían qué hacer. Las discusiones llegaron hasta la Corte Suprema, y el Juez John Marshall dictaminó lo siguiente: “El perdón es un pedazo de papel, el valor del cual depende de la aceptación por la persona implicada. Si él no acepta el perdón, entonces debe ser ejecutado.”
Amigo (a), Dios le ama y desea perdonarle, pero si usted le rechaza a Él y su perdón, entonces morirá y se irá al infierno. Entréguese por completo a Él, y reciba hoy mismo el regalo gratuito de Su perdón.
¿Se ha arrepentido usted de sus pecados y creído en la obra expiatoria de Cristo, al Él derramar su sangre en la cruz? El ser “bueno” no lo llevará al cielo, solamente Jesús lo hará.
HOY Y SOLO HOY ES EL DÍA DE PEDIR PERDÓN.
“No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día” (Proverbios 27:1).
Leí una investigación realizada por el psicólogo William Morris, quien informa que el 94% de las 3.000 personas que entrevistó, estaban “soportando el día de hoy”, a fin de poder llegar “a mañana”. ¿Conoce usted a alguien así? Tal vez usted mismo es una de esas personas. Mañana saldrá de vacaciones. Mañana limpiará y arreglará la casa. Mañana comenzará una nueva dieta. Mañana va a poner al día su chequera. ¡Mañana, mañana, mañana! El único problema es que el mañana nunca llega, porque cuando llega, entonces es hoy. Y hoy es el mañana que le preocupó ayer. ¡Siempre es hoy!
¿Qué es lo que le tiene preocupado? Es tiempo de pedir perdón a Dios, y entregarle sus preocupaciones. Él está más que listo para manejarlas. La preocupación es el cubrir con las nubes de mañana, el brillante sol de hoy. ¡No lo haga!
NO PODEMOS PRESENTAR NUESTRO CUERPO, NUESTROS MIEMBROS AL PECADO.
“Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13).
¿Sabe que si el diablo hace lo que hace en su vida, es porque usted mismo se lo ha permitido? Antes de ser salvo, no tenía opción. Usted era esclavo del pecado (lea Juan 8:34). Y mucho más que eso, usted estaba muerto en sus delitos y pecados (vea Efesios 2:1-3). ¿Puede un hombre muerto escoger ser justo? Por supuesto que no. Pero si usted es salvo, Dios le ha dado vida en Cristo (vea Efesios 1:4-5). Ahora, usted no tiene que dejar que el pecado tenga autoridad en su vida. No hay absolutamente ningún poder que diga que usted debe pecar. Cuando Dios le salvó, le dio poder para vencer al pecado. Cuando Jesús es Señor, usted quita del trono al pecado y pone en el trono a Jesús. Necesitamos ser como el hombre que oraba: “Señor, ayúdame a cooperar contigo; así no tendrás que operarme.”
Pídale a Dios que le revele si usted consciente o inconscientemente ha cedido para ser un instrumento de injusticia. Pídale a Dios que le dé convicción de pecado y lo traiga al arrepentimiento. Pida Su perdón y Su poder para poder ser un vencedor.
¡Alabe a Dios porque Él hace nuevas todas las cosas!
EL PERDÓN DE DIOS, ME PRODUCE HOY TODO EL GOZO QUE NECESITO.
“Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré tu nombre para siempre” (Salmos 86:12).
¿Qué es lo que le proporciona gozo hoy? Usted dirá: “El Señor me hace feliz.” Bueno, pero ¿cómo sabe usted que no es el bonito carro que tiene? ¿O su novia o novio? ¿O su buena apariencia física? ¿O su cuenta bancaria? ¿O su popularidad?
Le diremos cómo puede saberlo: por el proceso de eliminación. Si Dios le quitara su salud, su hogar, su trabajo, y aún así usted tiene gozo, entonces sabe que es Jesús. Si usted pierde el gozo cuando pierde cualquiera de las cosas mencionadas, usted es un idólatra porque de ahí es de donde obtiene su gozo. No queremos decir que no esté temporalmente triste y disgustado cuando pierde algunas de esas cosas, pero si el gozo desaparece de su vida, usted no estaba obteniendo su gozo del Señor. Usted nunca sabrá que Jesús es todo lo que necesita, hasta que Jesús sea todo lo que tiene.
Es tiempo de chequear su corazón: ¿en verdad ama a Dios con todo su corazón? Vuelva a dedicar su vida a Él, hoy. Rinda cada milímetro de quién es usted y de lo que tiene, a Él. Si es necesario, pídale perdón por haber cometido idolatría.
JUSTIFICACIÓN Y PERDÓN RECIBIMOS DE DIOS.
“Más al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:5).
Justificación es el acto de Dios por medio del cual Él declara a los que han confiado en Cristo, que son justos, así como su Hijo es justo. La salvación no se basa en nuestras obras.
¿Sabe qué es lo que Dios ve cuando mira a uno de sus hijos (as)? Él ve a Jesucristo. Algunos dirán: “¡Eso es arrogancia!” No. No lo es. Está en la Biblia. Un hijo (a) está en Cristo y, por lo tanto, Dios no puede ver sus pecados (lea 1 Corintios 1:30). Él sólo ve la justicia de su Hijo.
Justificación es mucho más que sólo un perdón. ¡Es una promoción! Dios no sólo perdona nuestros pecados. Él nos hace justos. Sólo Dios puede tomar a alguien que es culpable y declarar a esa persona justa. Es el trabajo salvador de Dios. ¿Cuál es la base de nuestra justificación? ¡Su gracia!
La próxima vez que pase frente a un espejo y alguien está con usted, comience una conversación evangelizadora: “El otro día Dios me enseñó algo acerca de mi reflejo. Cuando miramos al espejo, nos vemos a nosotros mismos. Pero cuando Dios me mira, Él ve a su Hijo.” Vea cómo la otra persona reacciona y responde.
DUDAR, NO CREER EN DIOS Y NO CONFIAR EN ÉL TAMBIÉN ES PECADO.
“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así” - (Mateo 24:45-46).
Es un pecado pedirle a Dios que nos pruebe que es Dios, realizando milagros y señales. Quizás todos hemos hecho eso.
Cuando el pastor Rogers era un jovencito y estuvo en la Universidad Stetson, tenía su tiempo devocional en la capilla de oración, y le pedía a Dios que moviera una silla de un lado de la sala hacia el otro. Le decía: “Yo creo en Ti y no quiero ofenderte, pero ¡qué tremenda confirmación sería para mi corazón y mi vida si Tú haces ese pequeño milagro!”
¡Qué solemne tontería! Nos alegramos que Dios no permitió que el diablo moviera esa silla de allá para acá, y lo envolviera en alguna clase de actividad tipo “abra-cadabra”.
Jesús dijo que pedir a Dios una señal, es evidencia de un corazón malo y adúltero (lea Mateo 12:39).
¡Oh!, que Dios nos encuentre fieles y sin avergonzarnos de lo que hacemos en Su nombre.
¿Le ha pedido a Dios que realice algo sobrenatural para confirmar en su corazón que Él le está escuchando o que Él es, en verdad, Dios? Confiese esto como incredulidad, y pida perdón a Dios, y que le dé una fe que le ama a Él, porque Él es digno de su lealtad.
PERDER LA FE Y NO CONFIAR EN CRISTO, ES PECADO.
“Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).
El pastor Rogers testificó: “Creo con todo mi corazón que el llamado a los creyentes a mantener la fe debe ser proclamado hoy más claramente que nunca.”
William Booth, fundador del Ejército de Salvación dijo: “El mayor peligro del siglo 20 será una religión sin el Espíritu Santo, cristianismo sin Cristo, perdón sin arrepentimiento, salvación sin regeneración, política sin Dios y un cielo sin el infierno.”
Estamos tan sólo a una generación del paganismo. Si esta generación no guarda la fe y la pasa a la siguiente, no habrá fe.
¿Puede discernir algunas formas en que usted o su iglesia no han guardado la fe? Si es así, ¿cuáles son esas formas? Pídale a Dios que le dé una visión y traiga avivamiento a su vida y a su iglesia.
ANDAR CON DIOSY OBEDECER A DIOS, ES LO QUE ÉL PIDE.
“En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a Él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a Él serviréis, y a Él seguiréis” (Deuteronomio 13:4).
Cuando leemos un mandamiento en la Biblia, sea que lo entendamos o no, debemos obedecerlo. La Biblia no es principalmente un libro que debe ser explicado; más bien es un libro que debe ser creído y obedecido. Cuántas veces nosotros queremos decirle a Dios cómo Él debe hacer las cosas. Puedo imaginarme a esos primeros apóstoles cuando por primera vez conocieron a Pablo, perseguidor de los creyentes. Esos bien intencionados creyentes podían haber estado orando a Dios para que elimine a Pablo. Pero, ¿qué es lo que Dios hizo? ¡Le dio a Pablo una nueva vida! ¿No se alegra usted de que así lo haya hecho? Amigo, no substituya razonamiento humano por obediencia.
Lea Isaías55:8-9 y Proverbios3:5-6. Busque el perdón de Dios si es que usted está confiando en su propia manera de hacer las cosas, en lugar de hacerlas a Su manera. Pídale fortaleza para confiar por completo en Él.
LA IDOLATRÍA ES PECADO.
“Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” (Éxodo 34:14).
 El pastor Rogers afirmó: “Dios es un Dios celoso. Ahora, para usted y para mí eso puede sonar como un mal atributo. No obstante, para Dios es un atributo santo. Verá, yo no tengo que estar celoso de ningún otro predicador, porque yo no soy el único predicador en el mundo. El predicar no es mi propiedad. Por el contrario, sí existe sólo Dios.”
En Éxodo 20:2 y 3 leemos: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de Mí.” Y cuando a Jesús le preguntaron cuál era el más grande mandamiento, contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento” (Mateo 22:37). Cuando usted muere a sí mismo, comenzará a experimentar la llenura de Dios, de una forma que transformará su vida.
¿Qué es un ídolo? Es cualquier cosa que usted ame, sirva o desee más que a Dios. Pídale a Dios que le redarguya acerca de los ídolos que puede tener en su vida. Luego, pídale perdón, y que le ayude a amarle a Él con todo su corazón, alma y mente.
SIN FE HAY PECADO.
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” - (Hebreos 11:1).
El hijo de un hombre noble se enfermó, así que ese padre buscó a Jesús para que sanara a su hijo. Cuando encontró a Jesús, le pidió que viniera a ver a su hijo. Pero Jesús, en vez de ir, lo sanó con su Palabra. En Juan 4:50 leemos: “Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.” No una cosa extraordinaria, no una señal, no una visión, ni ángeles haciéndole cosquillas, ni escalofríos en su espina dorsal. El hombre creyó la Palabra de Jesús, y se fue. La fe ve lo invisible, cree lo increíble, y recibe lo imposible. La duda ve los obstáculos; la fe ve el camino. La duda ve la noche oscura; la fe ve el claro día. La duda teme dar un paso; la fe se eleva a las alturas. La duda cuestiona quién cree; la fe responde: Yo creo. La vida sigue a la fe como la noche sigue al día. No hay vida si no hay fe.
Pídale perdón a Dios por las ocasiones que usted ha dudado de Él. Por las veces en que no ha confiado en Él, cuando ha escogido creer en algo más, que en lo que Él dice. Pídale a Dios que le ayude a creer.
NO CRER EN SU SEGUNDA VENIDA ES PECADO.
“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria” (Marcos 13:26).
Cuando llegamos a un momento en el cual no entendemos lo que está sucediendo. Cuando todo parece que se desmorona y se viene abajo…tenemos a Jesús. Siempre tenemos el perdón de la cruz, la victoria de la tumba vacía, y la esperanza del inminente regreso de Cristo. Cuando vamos donde el doctor y nos dice que tenemos cierta enfermedad; cuando escuchamos que, como pareja, somos estériles y no podemos tener hijos; cuando nos tenemos que declarar en bancarrota; cuando nos despiden del trabajo; cuando leemos una carta de nuestro cónyuge diciéndonos que nos abandona; cuando un ser amado muere debido a un acto terrorista…¡Tenemos un Salvador!, y es nuestra la opción de creer o no creer. En esos momentos podemos murmurar, criticar, refunfuñar o desesperarnos. O podemos ceder ante el Salvador y escucharle decir: “Hijo mío, no importa lo que está sucediendo, quiero que sepas que te amo. Mira a la cruz. Mira la tumba vacía. Espérame. Regresaré nuevamente.”
Póngase en una posición de humildad. Si puede, arrodíllese. Si no puede, incline su cabeza y cierre sus ojos. Imagínese la cruz de Cristo. Medite en la vergüenza que Él experimentó, el dolor que soportó y la victoria que aseguró con Su muerte.
CONFESEMOS HOY TODOS NUESTROS PECADOS.
“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
¿Qué significa “confesar sus pecados”? No significa el que usted simplemente admita su pecado. Hay mucha gente que admite sus pecados, pero nunca han confesado sus pecados. Si le pregunta a la gente: “¿Sabe que usted es un pecador (o pecadora)?” Mucha gente responde: “Sí, lo sé. Todos hemos pecado.” Pero esas personas no están confesando sus pecados; todo lo que están haciendo en solamente admitiéndolos. Y hay una diferencia. La palabra “confesar” en una amalgamación de dos palabras que quieren decir: “estar de acuerdo”. El confesar sus pecados es estar de acuerdo con Dios en lo que Él dice que es el pecado.
Lea Proverbios 28:13: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Pídale a Dios que le revele su pecado. Confiéselo, arrepiéntase y reciba su perdón.
LO QUE APRENDEMOS DEL PECADO.
“JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en Ti hay perdón, para que seas reverenciado” (Salmos 130:3-4).
Sansón, el poderosos hombre del Antiguo Testamento aprendió tres cosas acerca del pecado que compartiremos con usted hoy. Primero, el pecado le llevará más lejos de lo que quiere ir. Segundó, el pecado lo mantendrá por más tiempo del que quiere quedarse y, tercero, el pecado le costará mucho más de lo que quiere pagar. Nunca ha habido un fracasado tan grande como Sansón, pero en su remordimiento, él empezó a pensar en el gran Dios que le amaba. Y pensó en el hecho de que Dios siempre está dispuesto a perdonar. No importa cuán grande, ni cuán horrible sea el pecado, Dios es mayor.
¿Tiene usted algún pecado al que no quiere renunciar? ¿Quiere tener victoria? ¿Desea perdón? Pídale a Dios que perdone su espíritu de rebeldía. Pídale fortaleza para arrepentirse. Deje que su Santo Espíritu trabaje su convicción, y entonces busque su perdón. Usted puede reconciliarse con Dios hoy. Hágalo ahora mismo.
PEDIR PERDÓN Y PERDONAR.
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” - (Mateo 6:14-15).
Un padre llegó a su casa un día, y encontró a sus dos pequeños hijos en medio de una gran pelea. Cuando la niña vio a su padre, supo que estaba en problemas. Así que de inmediato vertió unas lágrimas de cocodrilo, se abrazó al cuello de su papá y le dijo: “Papi, lo siento mucho. No debíamos haber estado peleando. Perdóname. Te amo mucho.” Ella estaba en los brazos de su padre, y él pensaba: “Ella en realidad tiene una buena actitud sobre esto.” Pero entonces, con el rabillo de su ojo, él vio que su hija le estaba mostrando la lengua a su pequeño hermano. El papá le dijo: “No puedes estar abrazándome y mostrándole la lengua a tu hermano, al mismo tiempo.” ¿Tiene usted esa clase de corazón? ¿Está usted jugando a amar a Dios, pero guarda resentimientos contra alguien? ¿Piensa que Dios recibirá su adoración? Amigo, es tiempo de hacer lo correcto. Su espíritu no perdonador le hará más daño a usted que a la persona a la cual usted no quiere perdonar.
Si hay alguien que ha pecado contra usted, perdone. Si hay alguien que tiene algo en contra suya, vaya a esa persona y reconcíliese. Y entonces, invierta tiempo en adoración.
NUESTRO DIOS ES FUERTE.
“No temas, porque Yo estoy contigo; no desmayes, porque Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).
Muchas personas quieren saber qué es la vida victoriosa. Primero le diremos lo que no es la vida victoriosa. No es una vida sin jamás cometer un pecado. No es una vida sin tener ningún fracaso. No es una vida sin tener nunca una duda. No es una vida sin experimentar desánimo. Por el contrario, la vida victoriosa esuna vida que trae nuestros fracasos al Señor Jesús, permitiéndole a Él darnos un nuevo comienzo. Día tras día debemos decirle al Señor Jesús que necesitamos un nuevo comienzo, que necesitamos ser ungidos con aceite fresco diariamente, y que necesitamos perdón. Agradezca a Dios que Él es un Dios de gracia, un Dios de gloria, un Dios de segundas oportunidades. Usted probablemente estará mejor preparado para servir a Dios después de un fracaso y restauración, que quizás en ningún otro momento de su vida.
¿Ha fallado usted en algo recientemente? NO hay mejor tiempo que ahora para pedir su perdón (si es que tiene pecados no confesados) y pedirle que le dé un nuevo comienzo.
PIDE PERDÓN POR DEJAR TÚ PRIMER AMOR JESUCRISTO.
“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” - (Apocalipsis 2:4-5).
La década de los sesenta trajo la revolución sexual. Ahora, explíquenos una vez más, ¿cómo el “amor libre” iba a traer paz y armonía a nuestro mundo? La gente está siendo absorbida en turbulentas cloacas de pecado. Los cimientos de los hogares se desmoronan. Preciosos bebecitos en el vientre son condenados a muerte. Las enfermedades transmitidas sexualmente están fuera de control. Parece que fuera demasiado tarde, y debemos regresar “a nuestro primer amor”. Es tiempo de amar al Señor con todo nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente, y amar al prójimo como nos amamos nosotros mismos (ver Mateo 22:36-39). Es tiempo de hacer conocer a la gente del “amor libre” ofrecido por nuestro Salvador, cuando Él murió para perdonar nuestros pecados y comprar nuestra salvación por la eternidad.
¿Cómo sabe que ha dejado “su primer amor”? Pregúntese: “¿Hay algo o alguien a lo que sirvo más que a Dios? ¿Hay alguien o algo a lo que amo más que a Dios?” Si lo hay, entonces confiese ese pecado, y arrepiéntase de su pecado de idolatría.
¿Vivir una vida moral me llevará al cielo?
© Copyright 2009 Más de la Vida con Jorge Cota

Mateo 5:20

¿Sabía usted que el 53% de las personas creen que se pueden ganar el cielo haciendo buenas obras? Ven a Dios como un gran contable que está encorvado escribiendo en una hoja todas las buenas y las malas obras que determinarán nuestro destino eterno.

Este tipo de pensamiento está lleno de problemas. Piénselo, ¿Dónde exactamente la línea de las buenas obras y las malas se traza? ¿Cuántas buenas obras son necesarias para aprobar? ¿Cuántas buenas obras son necesarias para borrar una mala? ¿Diez palabras amables remplazarán un mal pensamiento? ¿Y qué si usted pierde el corte por una? Imagínese usted a Dios diciéndole, "Lo siento mucho José pero has perdido por una de manera que te tendrás que ir al infierno".

Aun cuando este concepto es fundamentalmente falible; es la razón principal del porqué las personas no siguen a Jesús. Porque es muy difícil para ellos ver su necesidad. Es por eso que es imprescindible que usted vea su necesidad.
Lo que sucede es que tendemos a sobrestimar la justicia relativa y subestimar la santidad absoluta de Dios. De hecho, siempre ha sido difícil para los más sabios e inteligentes ver su necesidad. Cuando usted está en el fondo del montón es más fácil mirar hacia arriba. Cuando está en la cárcel es más fácil admitir su necesidad. Cuando ha destruido a su familia a causa del alcoholismo, es más fácil buscar a Dios. Pero cuando usted está entre los mejores y los más sabios es muy difícil ver su necesidad. El problema es que todos pensamos que estamos ahí.

Así que permítame ver si puedo aumentar el nivel de nuestra necesidad. Necesitamos ir más allá de la justicia relativa pero si usted necesita compararse con la justicia relativa. Si usted quiere creer que con tan solo vivir una vida moral se irá al cielo. Vea lo que dijo Jesús en Mateo 5:20,

"Porque les digo a ustedes que si no superan a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo ante Dios, nunca entrarán en el reino de los cielos".

Yo le puedo asegurar que las personas que escucharon esas palabras dijeron "¡Ay Caray!" Esta fue una declaración asombrosa porque los fariseos eran los superestrellas espirituales de aquella época. Se memorizaban todo el Antiguo Testamento. Iban al templo o la sinagoga tres veces al día. Se detenían a orar siete veces al día. Diezmaban fielmente al tesoro del templo y sin embargo, Jesús dijo, "Si quieren irse al cielo, tendrán que ser mejores que ellos."

Quizás esté pensando; entonces ¿Qué es lo que Dios espera de mí? Dios espera que usted sea perfecto.  Jesús dijo, "Sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto." (Mateo 5:48)

Como puede ver, el estándar es la perfección, no las buenas obras que uno haga. De manera que si el estándar es la perfección ¿Cómo haría delante de Dios? ¿Ve usted un problema? ¿Ve su necesidad?

Es por eso que es absurdo pensar que con tan solo vivir una vida moral, y no hacerle daño a nadie, hacer obras de caridad le garantizará un lugar en el cielo. Las personas que piensan así, están sinceramente equivocadas. La salvación es un regalo, no la puede comprar ni mantenerla haciendo buenas obras, yendo a la iglesia todos los domingos, o portándose bien.

Dios no perdona pretextos, perdona pecados. No importa que tan moral viva su vida, si no tiene a Jesús en su corazón; las buenas intenciones por más buenas que sean son buenas para nada.



ES HORA DE ACUDIR AL DIOS DE LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES. DIOS SIEMPRE QUIERE Y ESTÁ DISPUESTO A PERDONAR NUESTROS PECADOS.

ES HORA DE ACUDIR AL DIOS DE LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES.
DIOS SIEMPRE QUIERE Y ESTÁ DISPUESTO A PERDONAR NUESTROS PECADOS.
UN AÑO PARA VIVIR CON EL PERDÓN Y EN EL PERDÓN.
“Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” - (Hebreos 8:12).
¿Alguna vez ha sentido como si ya hubiese usado todas las reservas del perdón de Dios? Tal vez ha pensado: “No tengo el derecho de venir y pedir que me perdone otra vez.” Amigo, no importa cuántas veces haya pecado. Suponga que viene a Dios por la milésima vez con el mismo pecado. ¿Le perdonará Él? ¡Sí, por supuesto que lo hará! En lo que a Dios concierne, es como si viniera a Él la primera vez. ¿Por qué? Porque Él ha enterrado en el olvido todas las otras veces. Dios castiga el pecado, pero no guarda resentimientos. El Dios de Jonás, David, Marcos, Pedro y Jacob es su Dios y nuestro Dios. Nos hemos acercado a Él tantas veces, pidiéndole una segunda oportunidad, ¿y sabe qué? ¡Él nos la ha dado! Y sé que si Él puede darnos una segunda oportunidad, de seguro que le dará a usted otra oportunidad. ¡El fracaso no es final!
¿Ha estado usted indeciso de ir a Dios y pedirle su perdón acerca de algo? Amigo, ¡corra hacia Él ahora mismo!
DIOS NOS PERDONA Y NOS ENSEÑA A PERDONAR A NUESTROS HERMANOS ENEMIGOS Y AMIGOS.
Mateo 19:26: “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible.”
El Señor Jesús enseñó: “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele” (Mateo 18:15). Usted se dirá: “Él fue quien me hizo mal; si quiere perdón que venga y me lo pida.” Con todo, Jesús dijo: “No, tú ve a él.” Sea usted el culpable o no, como hijo de Dios, debe ir a hablar con ese individuo. ¿No fue eso lo que Dios hizo en el Huerto del Edén? Eva y Adán pecaron contra Dios y la Biblia nos dice que Dios fue quien los buscó: “Adán, ¿dónde estás tú?” Esa no es la voz de un detective. Es la voz de Dios que nos busca para perdonarnos.
Haga una pausa ahora mismo y ruéguele a Dios que Él le muestre si usted guarda algo contra alguien que aún no ha perdonado. Luego, con el poder y la fuerza del Señor, llame a esa persona y pídale perdón. En sus propias fuerzas será imposible, más recuerde que para Dios todo es posible.
SANIDAD Y SALVACIÓN PARA TODOS OFRECE DIOS.
Jeremías 17:14: “SÁNAME, oh Jehová, y seré SANO; SÁLVAME, y seré SALVO; porque Tú eres mi alabanza.”
La mente humana puede ser herida con dos tipos de lesiones. Una es el DOLOR y la otra es la CULPA. El dolor es una herida limpia. De alguna manera, su corazón se repondrá al Espíritu Santo aplicar su bálsamo SANADOR. Él derramará el “óleo de alegría”. El tiempo y la gracia de Dios le sanarán. Por el contrario, la CULPA es una herida sucia y nunca sanará hasta no ser confesada y limpiada con el antiséptico del Calvario. Un esclavo sólo le teme al látigo de su amo, sin embargo el hijo teme desagradar a su PADRE.
¿Está sufriendo bajo una carga de CULPA? Permita que el Espíritu Santo le muestre su pecado. Luego, CONFIÉSELO y obtenga el GOZO del PERDÓN de Cristo.
HUMILLAOS DELANTE DE DIOS Y PIDAMOS PERDÓN.
Santiago 4:10: “Humillaos delante del Señor y Él os exaltará.”
¿Alguna vez se ha preguntado qué es la humildad? La verdadera humildad no es pensar negativamente acerca de sí mismo. Es estar de acuerdo con lo que Dios dice acerca de usted. La gracia de Dios exalta a una persona sin envanecerla, y humilla a una persona sin rebajarla. Somos lo que somos por Cristo.
En esta vida, usted no estará sin pecado, más cuando se encargue de éste, usted se acercará a poder liberarse del pecado. Sin pecado no vivirá, pero sí sin culpa. Si usted confiesa su pecado y ora a Dios pidiendo perdón, vivirá libre de culpa.
¿Posee una Biblia con concordancia? Haga un estudio acerca del tema de la humildad. Comience con Filipenses 2:5-11.
2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
2:8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
2:9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
2:10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
ES TIEMPO DE PONERNOS EN PAZ CON TODOS, ES TIEMPO DE PERDONAR.
Job 22:27: “Orarás a Él, y Él te oirá; y tu pagarás tus votos.”
¿Alguna vez ha estado en desacuerdo con alguien y piensa que usted tiene la razón? Lo que empezó como una conversación terminó en una confrontación. La tensión aumenta a tal grado que es difícil de tolerar. Cuando las cosas llegan a este punto, es tiempo de separarse antes que todo empiece a desintegrarse. Y cuando usted se separa, es tiempo de comunicarse con el Señor. Es cuando usted está a solas con Dios que la comunión de la convicción llega y lo que parecía ser confuso queda evidente bajo Su luz. En estos casos el pastor Rogers admitía que por lo general el Espíritu Santo le mostraba que él era el que estaba equivocado y que necesitaba pedir perdón.
¿Ha tenido algún desacuerdo con alguien últimamente? Es tiempo de retirarse, reflexionar y recibir lo que el Señor quiere decirle. Entre en su aposento hoy.
BIENAVENTURADOS LOS PERDONADOS.
Romanos 4:7: “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.”
Había un rey que le preguntó a los esclavos en un buque: “¿Por qué están encadenados?” Uno respondió: “No sé. Estaba en medio de una multitud cuando se cometió un crimen. Soy inocente.” Le preguntó a otro quien contestó: “No soy culpable, soy víctima de falso testimonio.” El rey procedió a preguntarle a cada hombre lo mismo y cada uno tenía una explicación del porqué era inocente. Hasta que al preguntarle a un hombre, éste respondió: “Yo estoy aquí porque merezco estar aquí. He pecado contra mi Dios y contra mi rey. Y ahora estoy pagando mi sentencia.” El rey quedó admirado y exclamó: “¿Que estás haciendo aquí entre tantos hombres honestos? Guardias, ¡suéltenlo!”
Hasta que no admitamos nuestro pecado, no conoceremos la misericordia y el perdón de nuestro Rey. Arrodíllese ante Él hoy y admita que está perdido sin Él.
JESUCRISTO ES EL HÉROE DEL PERDÓN.
Apocalipsis 4:8: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.”
Nunca ha existido un hombre como el Señor Jesús. John Phillips escribió estas palabras acerca de Jesús que impactan profundamente. Él dijo: “Él nunca pronunció una palabra impulsiva, cruel, falsa, o trivial. Nunca contempló un pensamiento impuro. Nunca degradó sus talentos con fines egoístas. Su influencia, nunca fue mala. Su juicio, nunca equivocado. Él nunca tuvo que pedir perdón por algo que hizo o retractarse de ninguna palabra que pronunció. Nunca llegó demasiado tarde, ni temprano, nunca acongojado, ni insípido, ni superficial, ni temeroso... Él tuvo victoria absoluta desde el momento que tomó su primer aliento en aquel establo de Belén hasta el momento que cerró sus ojos al morir en la cruz del Calvario.”
Si usted está buscando un héroe, permítame sugerirle el nuestro, si no tiene uno. Su nombre es Jesús.
NUESTRO PECADO ES UN PUÑO CONTRA DIOS, DIOS NOS HA PERDONADO.
Primera Pedro 3:18: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.”
¡Suponga que alguien le da un puñetazo en la nariz! E imagínese que en un acto de compasión, usted le dice a esa persona que le pegó: “Le perdono.” Y suponga que le responde: “No hay necesidad de que usted me perdone. Yo ya me he perdonado.” Usted se sentiría un poco estafado. Sólo el que fue golpeado puede perdonar al golpeador. El pecado es un puño ante Dios, y sólo Dios puede perdonar el pecado. Primera Pedro 3:18 contiene suficiente dinamita del Evangelio para apagar el pecado, el odio, el dolor, y la enfermedad en la vida de alguien, más esa dinamita debe encenderse con la chispa de la fe.
¿Hay alguien en su vida que usted necesita perdonar? ¿Quizá alguien a quien usted necesita pedirle perdón? Hágalo ahora mismo. Mañana quizás nunca llegue.
EL QUE NO CONOCIÓ PECADO, PAGÓ POR TODOS LOS PECADOS.
Segunda Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.”
Dios nunca pasará por alto el pecado. Él no puede. Dios es santo, y por su santidad ha jurado que el pecado se castigará. Si Dios permitiera que la mitad de un pecado quedara impune, Dios ya no sería santo. El atributo principal de Dios no es el amor, sino la santidad. La cruz es la manera en que Dios castiga el pecado y perdona al pecador a la vez. “Al que no conoció pecado, por nosotros [Dios] lo hizo pecado. ”El precio que Jesús pagó sólo el condenado en el infierno puede empezar a comprenderlo, más éste nunca lo sabrá en su totalidad porque sólo paga por su propio pecado. El Señor Jesús pagó por todo el pecado de todas las personas de todos los siglos.
Le invito a leer Apocalipsis 4:8. Permita que su himno a lo largo del día sea: “Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.”
EL PERDÓN DE JESUCRISTO, ES UN PERDÓN SIN LÍMITES.
Job 33:28: - “Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.”
La noche que Jesús fue arrestado, Pedro lo negó ¡tres veces! A pesar de su falta de lealtad, Jesús le extendió a Pedro una invitación de misericordia y le animó: “Venid, comed.”
Allí en las orillas del mar de Galilea, después de su resurrección, Jesús vino a Pedro y preparó una mesa de restauración.
¿Puede imaginarse lo que estaba pasando por la mente de Pedro? La culpa y la alegría, el miedo y la fascinación, la maravilla y la adoración: ¡un calidoscopio de emociones! Él no podía creer que se le invitara a la mesa de aquel a quien él había abandonado sólo días antes. ¡Y no sólo lo invitó, sino que lo restauró! La profundidad del pacto de amor de Jesús no se agota cuando pecamos. Hay perdón y restauración.
Le invito a leer este relato de restauración en Juan 21:4-19. Regocíjese en el plan de Dios de restauración en su vida.
JESÚS NO CONOCIÓ PECADO Y MURIÓ POR TODO PECADO.
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él” - (2 Corintios 5:21).
¿Alguna vez se ha acostado al final de un largo día y satisfecho se dice: “Bien, hoy fui una buena persona, así que si muero esta noche iré al cielo?” Si lo ha hecho, no está solo. Me atrevo a afirmar que la mayoría de personas creen que si van a la iglesia, diezman su dinero y hacen bien a otros, que Dios les permitirá entrar al cielo. Con todo, si ser religioso nos puede llevar al cielo, por qué fue un hombre tan religioso como Pablo confrontado cuando viajaba camino a Damasco y el Señor le preguntó: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 9:4b). Aún más importante, si pudiésemos salvarnos a nosotros mismos realizando buenas obras Dios no tenía necesidad de enviar a su Unigénito al mundo como sacrificio substituto por usted y por mí. No, es la justicia de Jesús lo que nos salva.
No es hasta que admitamos nuestro pecado que vamos a conocer la misericordia y el perdón del Rey. Póstrese ante Él hoy y admita que está perdido sin Él y que su salvación fue comprada exclusivamente con la sangre de Cristo.
SIN PERDÓN, NO HAY CIELO, SIN PERDÓN, NO HAY REINO.
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” - (1 Corintios 6:9-10).
La gente posee la idea que está bien vivir inmoralmente y que Dios pasará por alto sus indiscreciones. “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas6:7). A Dios no se le pasa por alto nada de nuestras vidas. Él es un Dios justo y juzgará (véase Hebreos 13:4). “Bueno Pastor, ¿significa esto que si he hecho alguna de estas cosas no podré ser salvo?” ¡No! Primera Corintios 6:11 promete: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” ¡Aleluya! No existe pecado tan atroz que la sangre de Cristo no pueda lavar. Él limpia al pecador más vil.
¿Ha pensado alguna vez que Dios no puede perdonarle un pecado o pecados cometidos? Entonces, pídale perdón por elevar su pecado más allá de la sangre de Cristo. Satanás no quiere que usted sepa que el pecado más vil puede ser limpiado por la sangre de Jesucristo cuando acudimos a Él en arrepentimiento y fe.
UNA DE LAS GRANDES BENDICIONES DEL CREYENTE ES LA CRUZ, LA SEPULTURA Y LA RESURRECCIÓN DE CRISTO.
“Y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:4).
Una de las más grandes bendiciones en la Biblia pasa frecuentemente inapercibida entre creyentes. ¡Es la sepultura de Jesucristo! Me escuchó bien, la sepultura de Jesús es una bendición para usted. Porque no sólo murió usted con Él, sino que ha sido sepultado con Él. En tiempos bíblicos cuando la gente judía fallecía, eran inmediatamente embalsamados con aceites especiales y envueltos en lino. El cuerpo era ocultado y sepultado en una tumba. Eso es lo que Jesús ha hecho con su cuerpo viejo del pecado. No sólo ha sido usted crucificado con Cristo, sino también ha sido sepultado con Cristo. ¿Por qué el énfasis? Para que usted nos sea acosado por el fantasma de la culpabilidad. El diablo tratará de recordarle lo que usted fue. No se lo permita. No ande merodeando entre los huesos muertos de su vida vieja. ¡Ésta desapareció por la gracia de Dios!
¿Los demonios del infierno le acosan con acusaciones de culpabilidad de pecados pasados? Es hora de hacerlos correr de regreso a su fosa. ¿Cómo lo hace? ¡Con la Palabra! Si usted es acusado de algo ahora mismo y sabe que lo ha confesado, se ha arrepentido y le ha rogado a Dios perdón, apodérese de la autoridad que Dios le dio y declárele a esos demonios su Palabra: 1 Timoteo 1:12-14 y Romanos 8:1.