sábado, 8 de julio de 2017

VALORANDO LA PALABRA DE DIOS.

VALORANDO LA PALABRA DE DIOS.
“Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido” (Sal. 119:92).
En medio de los conflictos de la vida el creyente suele acudir a la oración, volcándose en ella. El Salmo nos invita también a refugiarnos en la Palabra. La estrofa en que está el versículo seleccionado (vv. 89-91) conduce el pensamiento en esa dirección, haciendo nuevas observaciones sobre la Palabra.
 Comienza presentando la inmutabilidad de ella (v. 89). La Palabra tiene las mismas perfecciones que Su autor. La inmutabilidad de Dios significa que Él es el mismo eternamente y que no está sujeto a cambios. Él es “el Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación” (Stg. 1:17). La Palabra es inmutable porque expresa el pensamiento inmutable de Dios: “...los pensamientos de Su corazón por todas las generaciones” (Sal. 33:11). Si la Palabra permanece para siempre, sobre vive al odio de los hombres, de Satanás, y a todos los problemas y aflicciones. Está establecida en los cielos, fuera del alcance de los hombres y de los demonios. El hombre es temporal, las cosas del hombre también, pero, la Palabra “permanece para siempre” (Is. 40:8). Podremos contradecirla, airarnos contra ella, pero la Palabra está fuera de nuestro alcance porque “permanece en los cielos”. Debemos entender que lo que pensamos respecto de la palabra, no es ni ha sido jamás importante. Lo único que vale es lo que Dios dice, no en un texto aislado sino en toda su Palabra.
 La firmeza de la Escritura es real (v. 90). El cumplimiento de sus promesas se manifiesta en cada generación. Sus enseñanzas no cambian. La palabra de Dios fue la que afirmó la creación y por ella subsiste. La misma procedencia de la palabra creadora, es la de la Palabra escrita. La soberanía de Dios se manifiesta en ella, el Salmo habla de “tu ordenación”. Es más, todas las cosas están al servicio de Dios (v. 91). El conduce, incluso las pruebas de nuestra vida, orientándolas para que cumplan Su propósito en nosotros.
 La Biblia revela el poder protector de Dios (v. 92). En medio de las más grandes aflicciones, persecuciones injustas, acciones destructoras, pérdidas graves o cualquier otra circunstancia adversa, alcanzamos consuelo, no por el conocimiento de la Palabra, sino por el amor a la palabra, es decir, cuando ella es nuestra delicia. Ella tiene poder vivificador (v.93), es decir, puede levantar nuestra vida cuando transita por el valle de sombra de muerte, cuando la depresión cerca nuestra alma, cuando las lágrimas nublan nuestro rostro. El fracaso del consuelo está en las palabras de hombres, como el ejemplo de Job con sus amigos, la vivificación se alcanza por medio de la Palabra de Dios. En la hora de prueba la oración es sencilla: “Tuyo soy yo, sálvame” (v.94), pero ¿cómo sé que soy suyo?, “porque he buscado tus mudamientos”. Rodeado de problemas, su cuidado no son las cosas ni los enemigos, sino el considerar tus testimonios (v. 95).
 No pierda yo energías contra los que me persiguen, ni contra las circunstancias, debo entregarlo todo en la mano de Dios, y yo dedicarme a la Palabra, para entender que “Jehová te guardará de todo mal, Él guardará tu alma” (Sal. 121:7).
Autor: Pastor Samuel Pérez Millos.
EL CUIDADO DE DIOS PARA QUIENES HONRAN A SU HIJO, JESUCRISTO.
Salmos 31:24: “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.”
¿Quién le conoce mejor que aquel que le ha creado? ¿Quién se interesa más por usted que aquel que murió por usted? ¿Quién le guiará más cuidadosamente que aquel que conoce el principio y el fin? No hay mayor representación de valentía que la figura de Jesucristo: el Salvador que entregó su vida. Usted puede conocer la seguridad porque el que le ama es compasivo, amoroso, y valiente. Jesucristo le conoce, Él se interesa por usted. Él anhela guiarle hacia la vida abundante.

¿Está usted dispuesto a poner su vida por el Señor Jesucristo?

viernes, 7 de julio de 2017

¿SI SERÁ ESO POSIBLE DOS VECES ENGAÑANDO A LA MUERTE?

¿SI SERÁ ESO POSIBLE DOS VECES ENGAÑANDO A LA MUERTE?
ENGAÑADA DOS VECES.
Por Carlos Rey.
Era el 7 de julio de 2005. Luego de oír una fuerte explosión, Ángela Griffiths salió ilesa del metro de Londres y se dispuso a abordar el autobús número 30. No sabía que acababa de salvarse de una de las bombas que explotaron ese aciago día en el subterráneo de la capital inglesa.
Ya dentro del autobús, la mujer de treinta y seis años sintió el impulso de orar. «Yo no sentía pánico ni nada —contó Ángela después—. Sólo presentía que algo andaba mal. Oí hablar de bombas, de una que explotó en la estación de la calle Liverpool. Comenzamos a oír las sirenas de la policía, y al autobús lo desviaron de la ruta porque algunas calles estaban acordonadas.»
Ángela se dirigía a una reunión de negocios en el Hospital Royal London, en Whitechapel. Pero no habría de llegar aquel día a ese hospital, sino a otro. Una bomba explotó dentro del autobús estando ella sentada en el primer piso al lado de la puerta. «Miré hacia fuera, y vi caer escombros por todas partes —continuó narrando la mujer—. Sentí dolor en la espalda, en las piernas y en un tobillo.»
Al principio, Ángela pensó que la bomba había estallado en la calle, pero poco a poco se dio cuenta de que había sucedido en el autobús mismo en el que iba. «La explosión fue ensordecedora —recordó—, pero... sólo pude ver el gran daño que había sufrido el autobús cuando me alejé un poco y me volví para mirar. ¡No lo podía creer! Había fragmentos de vidrio y de metal retorcido por todas partes.»
Posteriormente Ángela fue a parar al Hospital Royal Free, en el norte de Londres. Allí la atendieron por algunas heridas leves, y poco después le dieron de alta.
El reencuentro con su familia fue muy emocionante. «Cuando vi a mi esposo, salté a sus brazos y le dije una y otra vez: “¡Te quiero, te quiero!”», relató. Y lo que sintió esa noche cuando al fin pudo volver a ver a su hijo Ricardo, de cuatro años, y a su hijita Zoe, de diez meses, lo describió así: «No podía dejar de abrazarlos a los dos; no quería soltarlos. Ese día casi dejo de volver a verlos para siempre.»1.
Un reportero de la BBC resumió la aterradora experiencia que sufrió Ángela Griffiths aquel fatídico 7 de julio, poniéndole por título a su artículo: «Pasajera de autobús engaña dos veces a la muerte».
Si bien es posible engañar a la muerte, y hasta hacerlo más de una vez, en sentido figurado, no es posible engañar a Dios, el dador de la vida, en ningún sentido ni una sola vez. A eso se refiere San Pablo cuando nos asegura que somos nosotros los engañados si pensamos que podemos burlarnos de Dios con la vida que llevamos. Es que cada uno, tarde o temprano, quiéralo o no, cosechará lo que ha sembrado.2. Más vale, entonces, que vivamos siempre conscientes de esa ley de la cosecha, no sea que, cuando llegue el día en que ya no podamos engañar a la muerte y queden al descubierto nuestras obras, resulte que nos hemos engañado a nosotros mismos.
1         Steven Shukor, «Bus passenger cheated death twice» (Pasajera de autobús engaña dos veces a la muerte), BBC News En línea 18 julio 2005.
2         Gál 6:7-8. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

6:8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

EL ROL QUE VINO A DESEMPEÑAR JESUCRISTO HACIENDO LA VOLUNTAD DE SU PADRE.

EL ROL QUE VINO A DESEMPEÑAR JESUCRISTO HACIENDO LA VOLUNTAD DE SU PADRE.
DICE JESÚS: VINE A HACER SU VOLUNTAD.
“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” - Juan 6:38.
Consideramos extraordinario el que un ser humano rinda plenamente sus planes y su voluntad a la voluntad de Dios, probablemente porque no es común encontrar ese tipo de personas.
Pero como hemos visto, a la luz de quién es Dios y quiénes somos nosotros, dicha rendición de su voluntad a la del Padre solo se puede explicar en términos de abnegación, confianza y humildad absolutas así como de una profunda devoción al Padre.
Durante los años que pasó aquí en la tierra. Jesús mantuvo su postura de obediencia a Dios.
Aceptó la voluntad de su Padre, aun siendo dolorosa lo hizo porque su amor hizo que se sometiera a su voluntad, pues en ningún momento vimos su resistencia o querer hacer lo contrario.
Así también nuestro pensar, actuar, nuestra vida entera debe rendirse a la voluntad de Dios, pues ¿qué otro objetivo existe para que estemos ahora aquí sino es el propósito para el que nos creó: para hacer su voluntad?
¿Perdiste tu trabajo, tu familia está destruyéndose, sientes que tu vida no tiene sentido? Pues, levanta la cabeza para salir adelante.  Si haces su voluntad, también recibirás las instrucciones y las armas para llevarla a cabo. Preséntate a Él y dile:
“Aquí me tienes, he venido oh Dios a hacer tu voluntad” - Hebreos 10:7.
Autora. Telma Céspedes.
EL PODER Y LA GLORIA SON DE DIOS Y NO DE NOSOTROS.
Segunda Corintios 4:7: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.”
Si usted es como la mayoría de las personas, usted no se da cuenta de su dependencia en Dios hasta que ya está consumido por el estrés causado por usted mismo, o por circunstancias más allá de su control.
¿Por qué pasa esto?
Pablo enseña que es porque somos frágiles, y añade que Dios nos ha hecho de esta manera para que el poder de Dios sea dado a conocer a través de nosotros. Quizás algunos le digan: “Haga un nudo en la cuerda de su vida y ¡sosténgase!” En ocasiones Dios desea que soltemos la cuerda que nos ata a hábitos destructivos. Dependemos totalmente en Dios para que el amor de su Hijo sea dado a conocer a todo el mundo.
Consiga una cuerda y ate un nudo en ella. Manténgala en su escritorio durante esta semana como un recordatorio que Dios no es solamente el nudo al final de la cuerda, ¡Él es el Salvador del mundo!
"RECONOCE TU DEPENDENCIA"
UN PEQUEÑO PASO DE OBEDIENCIA ES UN GIGANTESCO PASO HACIA LA BENDICIÓN.
Cuenta la historia que Dalila había intentado varias veces pedirle a Sansón que le dijera qué lo hacía tan fuerte, pero no lo había logrado hasta que un día le dijo: ¿Cómo puedes decirme “te amo” si no me confías tus secretos? ¡Ya te has burlado de mí tres veces y aún no me has dicho lo que te hace tan fuerte!”. Lo presionó tanto que finalmente logró que Sansón le revelara su secreto: “Nunca se me ha cortado el cabello -le confesó-, porque fui consagrado a Dios desde mi nacimiento. Si me raparan la cabeza, perdería la fuerza, y me volvería tan débil como cualquier otro hombre”.
Dalila arrulló a Sansón hasta dormirlo con la cabeza sobre su regazo y luego hizo entrar a un hombre para que le afeitara las siete trenzas de su cabello. De esa forma, comenzó a debilitarlo y la fuerza lo abandonó. Entonces ella gritó: “¡Sansón! ¡Los filisteos han venido a capturarte!”. Cuando se despertó, pensó: “Haré como antes y enseguida me liberaré”, pero no se había dado cuenta que el Señor lo había abandonado. Así los filisteos lo capturaron y le sacaron los ojos, se lo llevaron a Gaza, donde lo ataron con cadenas de bronce y lo obligaron a moler grano en la prisión, pero en poco tiempo, el cabello comenzó a crecerle otra vez.
Los gobernantes filisteos se habían juntado para celebrar un gran festival y exigían que trajeran a Sansón para que los entretuviera, así que lo sacaron de la prisión. En ese momento Sansón le pidió a un joven sirviente que lo llevara hasta el lugar donde se encontraban las columnas que sostenían el templo y pusiera sobre ellas sus manos. Entonces oró: “Soberano Señor, acuérdate de mí otra vez. Oh Dios, te ruego que me fortalezcas sólo una vez más. Con un solo golpe, déjame vengarme de los filisteos por la pérdida de mis dos ojos”. Entonces Sansón apoyó las manos sobre las dos columnas centrales que sostenían el templo, las empujó con ambas manos y pidió nuevamente en oración: “Déjame morir con los filisteos”. Y el templo se derrumbó. De esa manera, Sansón mató más personas al morir, que las que había matado durante toda su vida.
Cuando reconocemos que dependemos completamente de Dios, El convierte nuestros fracasos en victorias, lo hizo con Sansón y hoy también puede hacerlo contigo, solo acepta que ya no puedes seguir luchando en tus propias fuerzas y necesitas que Él intervenga a tu favor para darte la victoria que estás esperando.
Dios no puede evitar las consecuencias de nuestros actos y decisiones pero si puede hacer que estos sean más beneficiosos para nuestras vidas.
Un pequeño paso de obediencia es un gigantesco paso hacia la bendición.
Autor(a). Brisna Bustamante S.

Sub Coordinadora Call Center.

jueves, 6 de julio de 2017

LA FE SE PRODUCE EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE Y LA MUJER.

LA FE SE PRODUCE EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE Y LA MUJER.
Hebreos 12:2: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”
¿Cómo obtiene usted fe? Poniendo sus ojos en Jesús. La fe se produce en el corazón. Usted no tiene que forzar la fe. Suponga que una persona necesita cruzar un gran río y no está seguro si el puente puede soportar su peso. Entonces, puede hacer una de dos cosas: Una, ponerse de pie a orillas del río y tratar de adquirir suficiente valor para hacerse creer que dicho puente puede soportarle; luego lo cruzara tímidamente. O dos, podría observar cómo los camiones de carga cruzan ese poderoso puente de hierro y concreto y ¡creer! Fe es el resultado de ver la resistencia del mencionado puente. De la misma manera, no es una fe grande en Dios lo que usted necesita, sino fe en un Dios grande.
Intente hacer algo tan grande en su vida hoy, que de seguro fracasará a menos que Dios esté en ello.
EL AMOR SE EXPRESA CON EL CORAZÓN.
Marcos 12:30: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu CORAZÓN, y con toda tu ALMA, y con toda tu MENTE y con todas tus FUERZAS.”
EL CORAZÓN BUSCA LA SABIDURÍA.
Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. Entonces entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino. Proverbios 2:1-9.
Si desea de manera genuina la sabiduría de Dios, no se preocupe, porque Él ha prometido dársela. Él dice: ' 'Yo amo a los que me aman, y me hallan los que con diligencia me buscan" (Prov. 8:17). Las siguientes son dos disciplinas adicionales que le ayudarán a conectarse con Dios, con Su sabiduría y Su comprensión.
La disciplina de la oración persistente: Si invoca a la inteligencia y al entendimiento llamas a gritos... (v. 3).
Quizás el acto más descuidado en la vida cristiana es la oración constante. Una oración persistente. Una oración continua, sin cesar. No me malentienda. No estoy sugiriendo que debemos pasar más tiempo en oración.
Aumentar el tiempo de oración no debería ser nuestro enfoque. A lo que me refiero es a desarrollar una mentalidad orientada a la oración. Un estilo de vida que incluya una conversación constante con el Señor a través del día.
¿Está lleno de preocupaciones? Haga que eso sirva para expresar sus preocupaciones ante Dios. ¿Le agobia el conflicto? Comparta eso al Señor y pídale Su intervención. ¿Se siente perplejo por un problema? Pídale a Dios comprensión y discernimiento. No guarde sus problemas ni sus preguntas para una sesión de oración al final del día. Converse con Dios durante todo el día.
Ore constantemente, sin hacer a un lado esos momentos de reflexión. Asegúrese de dedicar unos minutos durante el día, cinco o tantos como sea necesario, buscando un lugar a solas donde pueda separarse de las distracciones.
La disciplina de la constancia diaria:. . . si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido,.. (v. 4).
 Este proverbio está hablando de diligencia y esfuerzo. Nos llama a buscar los preceptos de Dios como si estuviéramos tratando de encontrar un tesoro. Dios nos pide que lo busquemos de la misma forma en que lo haríamos por un tesoro escondido. Para algunos, esto puede sonar como un juego superficial, pero no lo es. Es una búsqueda diligente de la mente de Cristo. Ciertamente no podemos ganarnos su favor y ciertamente no está reteniendo su sabiduría para hacernos trabajar más, no obstante, es muy importante que desarrollemos un deseo de obtener Su sabiduría y de que este deseo sea más intenso que nuestra lujuria natural por la riqueza.
Desarrollar amor por la sabiduría divina comienza con la decisión de hacer que esta sea una prioridad en nuestras vidas. Jesús dijo: “Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón” (Mateo 6:21). Es un principio biológico: uno siempre valora más lo que busca con intensidad. Salomón declaró que ese deseo de obtener sabiduría sería recompensado:
. . . entonces entenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios (Proverbios 2:5).
REFLEXIÓN:

¿Qué es aquello que le hace orar con más frecuencia? ¿Cuáles son aquellas cosas que pide comúnmente? No hay nada de malo en pedirle a Dios que cambie las circunstancias, pero la oración tiene también el potencial de cambiarle a usted, sus perspectivas y sus valores, sus actitudes y sus deseos. Por ahora, piense en una situación difícil y pídale al Señor que le ayude a pensar o a comportarse diferente con respecto a ello.

LA PROTECCIÓN DIVINA SIEMPRE ESTÁ DISPONIBLE.

LA PROTECCIÓN DIVINA SIEMPRE ESTÁ DISPONIBLE.
Judas 24: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con alegría.”
¿Se ha agitado y desesperado cuando enfrenta desafíos en la vida y se pregunta si el Creador Soberano del Universo anda de vacaciones? Tenemos un mensaje para usted: El Dios que colocó estrellas en su órbita celeste; el Dios que vertió los océanos; el Dios que levantó las montañas; el Dios que le conoció antes que usted fuera entretejido en el vientre de su madre, Él es su SALVADOR. Él es su Rey y Él está en CONTROL. Cuando usted es rescatado de las profundidades del pecado, usted es puesto directamente en la mano de Dios. Usted no puede escalar para llegar a la mano de Dios, usted es colocado allí. ¡Aleluya! Nuestros propios esfuerzos no nos llevan a ésta. Es su GRACIA la que nos ubica en ella y su AMOR nos mantendrá allí para siempre.
Lea Salmos 139 y regocíjese en saber que Dios le ha creado y que Él ABRIRÁ una SENDA para usted.
¿TIENES UN S.O.S.?
“En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.” - Salmos 18:6.
Algunos buzos están conectados al barco por un cable, basta que lo sacuda dos veces para que los vuelvan a subir a la superficie. Este cable les confiere seguridad en medio de los numerosos peligros que los acechan.
El enfermo toca el timbre instalado en la cabecera de su cama, ¡qué alivio pensar que el personal del hospital esté a su disposición día y noche para atenderlo.

La anciana que vive sola no vacila en servirse de su teléfono y en particular de los números resaltados en su anotador, bomberos, médico, familiares, sabe que puede contar con uno u otro en caso de tener un malestar o problema imprevisto.
Pero a veces, las líneas están congestionadas, el personal esta distraído u ocupado.
No siempre se encuentra alguien disponible para escuchar. En ocasiones responde un contestador automático.
Si existe alguien que tiene una línea libre y que nunca se descompone, oye la menor señal, el más pequeño suspiro y responde personalmente con bondad y compasión.
Es el Dios que oye la “Oración” Salmos 65:2, Él siempre estará pendiente de lo que te sucede y presto a socorrerte.
¿Le lanzaste tu llamado de angustia? Tu SOS en inglés Save Our Soul, es decir "Salven Nuestras Almas"?
Él quiere salvar tu alma y acompañarte en los momentos de gozo, tranquilidad y sobre todo de angustia y emergencia.
“Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.” - Salmos 50:15.
Autor(a) Telma Céspedes.
SOLO DIOS PUEDE HACERLO.
Jehová, roca mía y castillo mío, mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. - Salmo 18:2.
En aquel tiempo Herodes Agripa gobernaba a los judíos y maltrataba a algunos miembros de la iglesia. Mandó a matar a Santiago y apresar a Pedro, dio la orden para que lo encerraran hasta que pasara la fiesta de la Pascua y que cuatro grupos de soldados vigilaran la cárcel. Mientras Pedro estaba en la cárcel, los miembros de la iglesia oraban a Dios por él en todo momento.
Una noche antes de que Herodes presentara a Pedro ante el pueblo, el se encontraba durmiendo en medio de dos soldados y atado con dos cadenas. Afuera, los demás soldados seguían vigilando la entrada de la cárcel, cuando de repente, un ángel de Dios se le apareció y una luz brilló en ese lugar. El ángel tocó a Pedro para despertarlo, y le dijo: “Levántate, date prisa”. En ese momento las cadenas se cayeron de sus manos y el ángel le ordenó: “Ponte el cinturón y ajústate las sandalias”. Pedro obedeció. Luego el ángel le dijo: “Cúbrete con tu manto, y sígueme”. Pedro lo siguió, sin saber si todo eso realmente estaba sucediendo, o si era sólo un sueño. Pasaron frente a los soldados y, cuando llegaron a la salida principal, el gran portón de hierro se abrió solo. Caminaron juntos por una calle y, de pronto, el ángel desapareció.
Pedro recién ese momento entendió lo que le había pasado y dijo: “Esto es verdad. Dios envió a un ángel para librarme de todo lo malo que Herodes Agripa y los judíos querían hacerme”
Al amanecer, hubo un gran alboroto entre los soldados porque ninguno sabía lo que había pasado, pero todos se preguntaban: “¿Dónde está Pedro?”. El rey ordenó a sus soldados que lo buscaran, pero ellos no pudieron encontrarlo. Entonces Herodes les echó la culpa y los mandó a matar.
Este es otro hermoso milagro que Dios hizo para que las personas de ese tiempo y nosotros entendamos que no hay nada imposible para Él, lo que humanamente es imposible para nosotros, es posible para Dios. Quizás en estos momentos te identifiques con Pedro, porque tal vez te encuentras sin saber qué hacer, y aunque no estés físicamente en una cárcel, no encuentras una salida o una solución favorable a la situación que estás atravesando. Déjame decirte que solo Dios puede hacer un milagro en tu vida y sacarte de ese lugar o circunstancia.
Persevera en oración, clama a tu Dios y confía en Él, porque nadie más puede darte la libertad, la paz y el gozo, que tanto anhelas y necesitas. Dios es sobrenatural y actuará como tal, haciendo cosas que ni siquiera tú esperas o imaginas porque su amor es incondicional.
 Autor(a). Brisna Bustamante S.
Sub Coordinadora Call Center.
CUANDO DIOS OBRA A NUESTRO FAVOR, ESPERA DE NOSOTROS QUE SEAMOS AGRADECIDOS.
UN CORAZÓN AGRADECIDO.
Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Salmo 103:1-2.
Mientras Jesús seguía camino a Jerusalén, llegó a la frontera entre Galilea y Samaria. Al entrar en una aldea, diez leprosos se quedaron a la distancia, gritando:
-¡Jesús! ¡Maestro! ¡Ten compasión de nosotros! Jesús los miró y dijo: - Vayan y preséntense a los sacerdotes. Y, mientras ellos iban, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, cuando vio que estaba sano, volvió a Jesús, y exclamó: “¡Alaben a Dios!”. Y cayó al suelo, a los pies de Jesús, y le agradeció por lo que había hecho. Ese hombre era samaritano.
Jesús preguntó: “¿No sané a diez hombres? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Ninguno volvió para darle gloria a Dios excepto este extranjero?”. Y Jesús le dijo al hombre: ”Levántate y sigue tu camino. Tu fe te ha sanado”. Lucas 17:11-19.
La actitud de este hombre debe ser imitada por cada uno de nosotros todos los días, porque Dios es bueno, su misericordia es nueva cada día y su amor es incondicional.
No permitamos que la ingratitud se adueñe de nuestros corazones, más al contrario que nuestras primeras y últimas palabras de cada jornada sean palabras de gratitud hacia nuestro Creador por lo que Él es y por todo lo que hace en nuestras vidas.
Agradezcamos a Dios cada mañana por un día más de vida, por nuestra salud, por nuestras familias, por nuestros trabajos y todo aquello que nos dio; y a pesar de estar pasando por alguna prueba en estos momentos, no dejemos de alabar y exaltar su nombre, porque sabemos que a los que amamos a Dios, todas las cosas nos ayudan a  bien (Romanos 8:28) y que nada nos podrá separar de su amor (Romanos 8:35).
Cuando no hay un corazón agradecido, cerramos las puertas para no recibir bendición pero si al contrario somos agradecidos, descubrimos que nuestro corazón se llena de vida, fe y esperanza a pesar de la situación que estamos atravesando.
Gratitud, sanidad, propósito, corazón, vida, fe, esperanza.
Autor(a). Brisna Bustamante S.

Sub Coordinadora Call Center.

miércoles, 5 de julio de 2017

LAS INSTRUCCIONES DEL MAESTRO.

LAS INSTRUCCIONES DEL MAESTRO.
Por el Hermano Pablo.
Era el primer salto en paracaídas. Los ocho jóvenes australianos, todos ellos aprendices de paracaidismo, estaban entusiasmados. El avión que los llevaba volaba a mil quinientos metros de altura, y uno por uno los jóvenes fueron saltando. Todos habían estudiado con esmero. Pero a Alan Bannerman, de la ciudad de Sydney, no le fue bien. Su paracaídas se desplegó antes de tiempo y se enredó en la cola del avión. El joven quedó colgado de la cola en pleno vuelo.
El instructor de Alan comenzó a darle instrucciones: cómo quitarse el paracaídas enredado, cómo abrir el de repuesto, cómo aterrizar. Y siguiendo las instrucciones del profesor, y recordando las lecciones aprendidas en ocho horas de aprendizaje, el joven pudo salir de su amarradura y aterrizar sano y salvo.
Qué importante es saber cómo seguir las instrucciones del maestro! Es la única salvedad en cualquier problema que se presente, ya sea en el aprendizaje del paracaidismo o en el caminar de esta vida.
Son ciertamente muy pocos los que practican el paracaidismo, y sin embargo la vida entera es un gran salto. A diario confrontamos situaciones imprevistas. Cada nada tenemos que tomar decisiones de mayor o menor envergadura, y nos perdemos en el gran mare mágnum de perplejidades y desasosiegos que son parte de esta vida.
¿Qué podemos hacer cuando nuestro paracaídas no funciona, cuando nos estamos cayendo indefensos en forma vertiginosa? ¿Hay alguna solución para el alma confundida?, ¿para la vida en caos? Si no es nuestra paz del alma la que va en quiebra, es nuestra conducta, o nuestros negocios, o nuestro hogar o nuestra vida. Siempre hay algo que no anda bien, y a veces estas son situaciones muy severas. Nos estamos cayendo, y no hay salvación. ¿QUÉ PODEMOS HACER?
Siempre podemos hacer las dos cosas que hizo Alan Bannerman, el paracaidista de Sydney: pedir sinceramente la ayuda divina, y luego seguir las instrucciones del Maestro.
Hay, para las luchas de la vida, un Dios que está atento a nuestro clamor. Según el salmista, ese «Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia» (Salmo 46:1). Y es su Hijo Jesucristo, el Maestro divino, quien nos da los pasos a seguir. «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados —nos invita Cristo—, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí —nos instruye—, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave —concluye— y mi carga es liviana» (Mateo 11:28-30). Permitamos que Jesucristo sea nuestro Maestro y nuestro socorro.
Filipenses 1:6: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
VIAJE TRANQUILO, NO SABEMOS; PERO ATERRIZAJE SEGURO SÍ.
Dios no le ha prometido un viaje tranquilo, pero sí ha prometido un aterrizaje seguro. Él tiene un propósito al permitir cada circunstancia en su vida. Usted puede contar con ello. Él estará con usted en toda tormenta de la vida. Andrew Murray dijo: “Dios está dispuesto a asumir completamente la responsabilidad de la vida que totalmente se entrega a Él.”
Uno de estos días, su destino será alcanzado. Y pronto, muy pronto, Él bajará de la montaña de su gloria y la trompeta sonará. Y nuestra pequeña embarcación zarpará de las aguas del tiempo y llegará inmediatamente a las orillas de la eternidad. Cuando Él venga, ¡Él vendrá por usted! ¡Él viene por nosotros!
Primera Tesalonicenses 4:16-18 nos dice que nos alentemos unos a otros con las palabras acerca del regreso de Cristo. ¿Tiene un amigo que está pasando por un problema? Llévele consuelo con estas palabras.
4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
4:18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
EN JESUCRISTO PODEMOS CONFIAR.
Primera Corintios 15: 27: “Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies.”
Alabe al Señor! ¡La historia tiene un final feliz! ¡Él ha resucitado! Jesús está sentado a la diestra de Dios en este mismo momento, intercediendo por nosotros (Romanos 8:34). Y sus oraciones son siempre contestadas. Cuando los problemas de su vida estén más allá de su control, recuerde que éstos están bajo los pies de Cristo. ¿Dónde está el Señor? Está en los cielos, intercediendo por usted. ¿Dónde están sus dificultades? Están sujetas debajo de los pies del Señor Jesucristo. ¡Él está vivo y pronto regresará por usted!
¿Conoce a alguien que esté pasando pesares? Escríbale una nota de ánimo y utilice Romanos 8:34 con un versículo de esperanza.
8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
LA PRUEBA DEL  AMOR DE JESUCRISTO, ES LA CRUZ.
Juan 10:18: “Nadie me la quita, sino que Yo de Mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.”
La verdad profunda del amor del Salvador es comprensible cuando consideramos una verdad importante: Jesucristo es la única persona que ha escogido morir. “Pero, ¿qué de los kamikaze, los pilotos japoneses suicidas en la segunda guerra mundial? ¿Qué de los soldados quienes, habiendo pisado y detonado una mina, permanecieron inmovibles hasta que sus compañeros se alejaran lo suficiente para que estuviesen a salvo?” Ellos no escogieron morir, sólo escogieron cuándo morir. Nosotros y todo aquel que aún esté por nacer, eventualmente moriremos. Sin embargo, únicamente hubo Uno que no tenía que morir. Los clavos no retuvieron a nuestro Salvador en esa cruz. Cuerdas plateadas de amor y ataduras doradas de redención fueron las que le mantuvieron allí.
Lea los Salmos 22, 23 y 24 y regocíjese en la provisión, protección y providencia del Buen Pastor.
22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud;
El mundo, y los que en él habitan.
24:2 Porque él la fundó sobre los mares,
Y la afirmó sobre los ríos.
24:3 ¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿Y quién estará en su lugar santo?
24:4 El limpio de manos y puro de corazón;
El que no ha elevado su alma a cosas vanas,

Ni jurado con engaño.

sábado, 1 de julio de 2017

LA REVELACIÓN DE DIOS ES GLORIOSA Y MAJESTUOSA.

LA REVELACIÓN DE DIOS ES GLORIOSA Y MAJESTUOSA.
“Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Mateo 11:27).
Cuando Dios condescendió para darse a conocer a nosotros, la Biblia llama a este acto “revelación”. El Infinito revelándose a lo finito. Ahora, ¿cuál es el agente de esta revelación? El Espíritu Santo. Sólo el Espíritu Santo conoce la mente de Dios y busca las cosas profundas de Dios. Usted y yo no podemos conocer a Dios, aparte de lo que el Espíritu Santo nos revele acerca de Él.
En Isaías 55:9 leemos: “Como son más altos los cielos que la tierra, así son Mis caminos más altos que vuestros caminos, y Mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”
Incluso en el plano humano, la única manera de conocernos mutuamente, es cuando en forma personal nos “revelamos” el uno al otro. Y la única manera para el hombre de conocer a Dios, es que Dios mismo se le revele. ¡Alabado sea Dios porque escogió hacer eso!
¿Cuán bien conoce usted a Dios? ¿Cuán bien usted quiere conocerle? Una forma de saberlo es sumando los períodos de tiempo que usted invierte para conocerlo. ¿Cómo se compara eso con la cantidad de tiempo que usted pueda tomar tratando de conocer a su novio o novia, o en pasatiempos, o aprendiendo cómo jugar un juego? Amigo (a), ¿en dónde está su pasión?
“Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi MISERICORDIA, ni el pacto de mi PAZ se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti” - (Isaías 54:10).
DESCUBRIENDO LA GRANDEZA DE DIOS.
En ocasiones las más grandes revelaciones vienen por medio de la confrontación.
¿Por qué Dios llevó a los israelitas hacia el Mar Rojo?
A fin de que ellos tuvieran una confrontación con Él, y DESCUBRIERAN su GRANDEZA y LIBERACIÓN. Muchas veces lo que pensamos son tragedias y problemas, no son más que las maneras que utiliza Dios para acercarnos a Él. Dios cierra esta puerta. Dios cierra aquella puerta. Parece que no hubiera una salida. Con todo, debemos AFERRARNOS al hecho de que DIOS se REVELA a nosotros en la TORMENTA, y Él pone sus huellas en el mar.
Piense en tres cosas que usted puede hacer hoy para traer la luz del Hijo de Dios a alguien que pudiera ser que esté luchando con su fe. Luego, ¡vaya y hágalo!
DIOS HA REVELADO SU PODER Y GLORIA POR MEDIO DE JESUCRISTO EL SEÑOR.
“Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en Él, pero viviremos con Él por el poder de Dios para con vosotros” - (2 Corintios 13:4).
¿Está enfrentando un problema que necesita resolver? Podemos aprender mucho en cuanto a cómo resolver problemas, leyendo sobre el milagro que Jesús realizó cuando alimentó a 5.000 personas. Cuando Jesús y los discípulos estuvieron con miles de personas hambrientas, Él le preguntó a Felipe: “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?” (Juan 6:5).Amigo, le diré que Jesús no estaba pidiendo información. Él ya sabía lo que iba ha hacer. Más bien estaba tratando de darle a Felipe la revelación que nosotros nunca debemos evaluar nuestros problemas a la luz de nuestros propios recursos o fortaleza. No tenemos ningún derecho de pedirle al mundo que crea nuestro mensaje a menos que haya algo en nosotros que es inexplicable y sobrenatural. Debe haber una dimensión divina en nuestras vidas.
¿Qué es lo que Proverbios 3:5-6 le dice que debe hacer cuando está enfrentando un problema? 3:5 Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
3:6 Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
JESUCRISTO ES REAL, PUEDE CREER EN TODAS SUS PROMESAS.
“Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” - (2 Timoteo 1:12).
El pastor Rogers testificó: “Es un milagro que yo conozca al Señor Jesucristo. No dije que es un milagro que sepa acerca del Señor Jesucristo. Lo conozco. Puedo leer un libro sobre Abraham Lincoln, pero eso no significa que le conozca. Yo conozco a Jesucristo porque Él se ha revelado a mí. Dios me salvó y ahora Él es muy real para mí.”
¿Es Jesucristo real para usted? El Espíritu Santo revela a Dios a cada no de nosotros. Sin Él, no tendríamos ningún entendimiento de nuestra relación con Dios por medio de su Hijo Jesucristo. ¡Aleluya! ¡Cuán maravilloso es que Dios haya escogido conocernos a través de Su Hijo, por medio del Espíritu Santo! Tenemos un compañero constante. El trabajo del Espíritu Santo no es sólo ser nuestro maestro, sino también nuestro protector. Él protege los intereses de Dios en sus hijos cada día.
Ore: “Señor, con todo mi corazón, con todo lo que soy, yo quiero conocerte. Deseo que nuestra relación sea muy íntima y que mi fe crezca. Límpiame y hazme todo lo que Tú quieres que sea. Rindo por completo mi vida a Ti.”
DIOS NOS REVELÓ SU VOLUNTAD.
La historia del pueblo de Dios confirma los muchos que tuvieron que soportar circunstancias hostiles y sufrimientos, pero aún se mantuvieron fieles y pudieron cumplir con la perfecta voluntad de Dios. En la famosa lista de los «héroes de la fe» (Hebreos 11:1-38), Dios nos da un repaso de muchos de ellos. «Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac . . . pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir . . . Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales (de corta duración) del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios» (11:17-26). Los hombres y las mujeres del Antiguo Testamento escritos en esta lista son ejemplos de personas que escogieron obedecer a Dios y vivir piadosamente, sin considerar las consecuencias.
Esto nos recuerda de lo mucho que nuestro Salvador ha dispuesto para nosotros por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros y por medio del conocimiento completo de Su voluntad revelado en Su Palabra escrita. En verdad, «nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante» (12:1). Los corredores que ganan la carrera de la vida ponen «los ojos en Jesús, el Autor y Consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios» (12:2). La vida del creyente demanda negarse a sí mismo, la disciplina, y un corazón sincero y lleno de amor para con Dios y para Su Palabra. Estas características distinguen al creyente del desenfreno que se practica en el mundo. Tenemos que decidir por nuestra propia cuenta, por medio de la oración y la lectura de las Escrituras y una examinación personal, si hay algo en nuestras vidas que nos está estorbando que necesita ser eliminado.
«La carrera» de la cual el apóstol Pablo nos escribe es una vida de lealtad y de obediencia. «Y (Jesús) decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame» (Lucas 9:23).
DIOS NOS REVELA EN SU PALABRA, LO QUE DEBEMOS HACER.
«Hijo mío. . . (que) tu corazón guarde Mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán» (Proverbios 3:1-2).
EL SEÑOR PIDE SANTIDAD Y OBEDIENCIA A SUS HIJOS.
Jesús nos amonesta: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces» (Mateo 7:15). Sin duda, la vida eterna es el don de Dios «no por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2:9). Pero, también es verdad que «la fe sin obras es muerta» (Santiago 2:20). La enseñanza es falsa cuando ofrece la vida eterna para llegar al cielo sin mencionar la vida del discipulado. Para clarificar la diferencia entre los verdaderos profetas y los falsos profetas, nuestro Señor dijo: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos» (Mateo 7:21). Sin embargo, la evidencia de ser un verdadero creyente es mucho más que hacer grandes obras; es el ser obediente al Señor Jesucristo.
Nuestro Señor nos dejó esta parábola: «Cualquiera, pues, que Me oye estas Palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que Me oye estas Palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina» (7:24-27).
La obediencia tiene un sentido doble: el primero: «Cualquiera, pues, que Me oye estas Palabras», entonces reacciona: «y las hace (estas Palabras)». El sabio y el necio les dan mucho cuidado y labor a sus actividades — el uno está haciendo tesoros en el cielo, pero el otro solamente está cumpliendo metas humanas. Cuando nuestro mayor deseo es agradar a Cristo, Su Palabra será nuestro mando supremo para esta vida, y nos guiará a evitar el lazo de la obstinación, del orgullo, y de la avaricia. Por medio de Su Palabra sola, guiados por el Espíritu Santo, es que podemos estar a cuenta con nuestro Creador.
Es imposible vivir otra vez los años malgastados, pero es posible dejar de edificar sobre la arena que se hunde y empezar a edificar sobre la Roca de la eternidad. «Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará» (I de Corintios 3:11-13).
El tener la mente de Cristo purifica nuestros pensamientos (Filipenses 2:5).
DIOS NOS REVELA EL VERDADERO EVANGELIO.
Efesios 2:8: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.”
¿Cómo puede usted decir si tiene o no el verdadero evangelio?
 El apóstol Pablo nos da tres pruebas.
 1.La primera es el origen del evangelio. ¿De dónde proviene éste? Dios lo dio. Es revelación directa y divina. El evangelio es legitimado por su origen.
2. La segunda es por su salvación. Todo evangelio que no sea el evangelio de gracia no es el verdadero evangelio. Usted no lo puede comprar, ni lo puede pedir prestado, ni lo puede robar, ni se lo puede ganar. Éste fue comprado por Cristo en la cruz. Es la obra sobrenatural de Dios.
3. La tercera prueba es el tema. Éste debe ser la gracia de Cristo. Jesús es el tema. Desde Génesis hasta Apocalipsis, toda la Biblia es acerca de Jesús.

Dedique una o dos horas esta semana y busque las profecías acerca de Jesús en el libro de Isaías. Encuentre consuelo en saber que ¡Jesús es el que era, es, y ha de venir!