domingo, 21 de agosto de 2011

QUEBRANTANDO LA LEY DE DIOS

TRES MANDAMIENTOS QUEBRANTADOS




«[Ocurrió] en mi trabajo, que es en una cafetería.... Estaba yo sola atendiendo a las personas cuando llegaron dos jóvenes a comprar y, por un descuido, uno de ellos olvidó su cartera.... Yo vi que la cartera estaba ahí. Rápido la agarré y la puse debajo de la mesa....
»Luego ellos andaban buscando la cartera, pero yo les dije que no: ahí no la habían dejado.... Sé que lo que hice está mal. Me arrepiento en gran manera... No pude vencer la tentación.»
Este es el consejo que le dimos:
«Estimada amiga:
»[Si bien nos satisface que usted esté consciente de que el octavo mandamiento prohíbe que robemos,1 también nos entristece que haya robado de todos modos.]
»Usted... tuvo tiempo de pensarlo antes de que los dos jóvenes volvieran a la cafetería. Tuvo tiempo de lamentar lo que había hecho. Tuvo otra oportunidad de hacer lo bueno, y sin embargo no se arrepintió ni cambió de proceder. Cuando ellos regresaron, usted mintió. Fue así como quebrantó el noveno mandamiento.2
»... Es evidente que a usted no le importó el trabajo que le costaría [al joven] reponer [sus documentos]. Ni le importó si él había estado ahorrando [su] dinero largo tiempo con un fin especial. Usted no pensó en la situación en que se encontraba él, sino sólo en la suya. Usted deseaba tener lo que él tenía, y no le importó que él resultara perjudicado. Fue así como quebrantó el décimo mandamiento.3
»[De modo que] usted quebrantó tres mandamientos a la vez, uno tras otro. Por haber deseado lo que tenía otra persona, usted hizo lo que juzgó necesario —robar— para obtenerlo. Y el robar la llevó a mentir. Cada pecado la llevó a cometer el siguiente. Así es el pecado. Siempre lo lleva a uno, paso a paso, por el sendero equivocado. ¿Y ahora cómo puede resolverse esto?
»Todo depende de su estado de ánimo. ¿De veras está arrepentida? Si lo está, entonces puede pedirle perdón a Dios, y Él la perdonará. Pero esta vez eso no basta. Usted debe demostrar que está realmente arrepentida al cambiar su manera de actuar. Debe devolver todo lo que haya robado en el curso de su vida. Tal vez no le sea posible en todos los casos devolverles lo robado a las personas afectadas, pero sí puede dárselo a los menos afortunados que usted. Al que ha robado, el apóstol Pablo le aconseja «que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados».4 Si usted tiene casa y comida, entonces puede ayudar a los hambrientos y a los desamparados....
»Al contarnos su caso, usted ha dado el primer paso correcto. Ahora esperamos que dé los siguientes pasos que le hemos recomendado, no sólo para descargar su conciencia sino también para arreglar sus cuentas con Dios y con los demás.
»Con afecto fraternal,

1Éx 20:15
2Éx 20:16
3Éx 20:17
4Ef 4:28

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