jueves, 24 de mayo de 2018

TENGO UNA RABIECITA MENUDITA QUE SE CONVIERTE EN IRA HACIA MI HERMANO.


TENGO UNA RABIECITA MENUDITA QUE SE CONVIERTE EN IRA HACIA MI HERMANO.
Efesios 4:26: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.”
La Palabra de Dios nos dice que debemos ser “tardos para airarnos” (Proverbios 14:29, Santiago 1:19). No hay nada que le hará más daño a su trato con otros que la ira innecesaria. Si usted es dado a la ira, permítame decirle un par de cosas que la Biblia menciona y éstas no son halagadoras. 1. Primero, la Biblia dice que usted es un necio. Eclesiastés 7:9 enseña: “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.”
2. Segundo, usted posee un carácter débil. Proverbios 16:32 dice: “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.” La ira sin control es como tirar una piedra a un panal de avispas.
¿Se enoja usted fácilmente? Si es así, confiéselo. No permita que Satanás construya una fortaleza en su vida. Si usted se enoja hoy, pregúntese qué necesidad no está siendo suplida y póngala en las manos del Señor.
ES TIEMPO DE PEDIR PERDÓN EN ORACIÓN.
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de Ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente” (Salmos 51:10-12).
DEBEMOS TENER SUMO GOZO EN MEDIO DE PRUEBAS Y NO OPTAR POR EL ENOJO.
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” - (Santiago 1:2-3).
Santiago 1:2 es un versículo interesante porque tiene la palabra “cuando” en vez de la palabra “si”. Verá, alguna gente cree que la vida siempre va a ser “color de rosa”, acolchonada con pétalos y días soleados. Si yo asegurara tal cosa, estaría hablando con la Biblia cerrada y una cabeza vacía. Sea usted salvo o no, la vida le garantiza una cosa: ¡dificultades! Habrá pruebas, opresión, malentendidos. Y cuando usted se entrega a Cristo, no se torna inmune a estas cosas. Las pruebas son parte de la vida, pero cómo los creyentes se comportan en respuesta a esas pruebas motiva a que un mundo incrédulo se detenga y lo note. Usted puede hablar de la fortaleza de un creyente por lo que se necesita para detenerle.
Decida, por usted mismo, ser responsable. Si es casado, pida a su esposa que conteste la siguiente pregunta. Si es soltero, pida la ayuda de un amigo de confianza: ¿Cómo calificarías la forma en que he respondido a las pruebas en mi vida, el año pasado, en una escala del 1 al 10? Significando 1 que he agradecido la oportunidad de aprender a ser paciente, y 10 que me he enojado por cada piedrita que la vida puso en mi camino. ¿Aprendió algo nuevo acerca de sí mismo? ¿Algo en lo cual debe mejorar el próximo año?
PRIMERO EL PERDÓN QUE LA OFRENDA.
“Deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” - (Mateo 5:24).
Jesús nos dice que debemos dejar nuestra ofrenda a un lado y hacer la paz con algún hermano enojado, antes de que podamos adorar. Nadie puede estar “bien con Dios”, y conscientemente estar mal con su hermano. Pero note que Jesús no está diciendo que usted necesita dejar su ofrenda e ir y reconciliarse con su hermano si es que usted tiene algo en contra de él (o ella), (vea Mateo 18:15-20). Aquí Jesús está diciendo que usted necesita “hacer la paz” con algún hermano o hermana que tiene algo en contra suya. Antes de que cante, antes de que ore, antes de que enseñe, antes de que ofrende, antes de que adore, la Biblia dice que primero debe reconciliarse con su hermano (a). No hay ofrenda sobre la tierra que pueda substituir el estar en paz con los otros.
 De lo que usted sabe, ¿hay alguna persona que está guardando sentimientos negativos en su contra? Entonces, el Señor le dice: “Deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano.”
Antes de que usted haga ninguna otra cosa, ahora mismo, este minuto, pídale a Dios que le enseñe si hay alguien con quien usted necesita reconciliarse. Luego, ¡vaya y hágalo!
APRENDAMOS A TENER GOZO EN TODO.
“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común” - (Hechos 4:32).
Usted puede saber mucho acerca de una persona por lo que le entristece, alegra y enoja. ¿Correcto? En muchas ocasiones esto puede ser la escasez de abundancia de posesiones o riquezas. Sin embargo, cuando una persona tiene el gozo del Señor, nada puede robarle ese gozo.
¿Ha aprendido a tener gozo en el Señor y no en las cosas de este mundo? ¿Se mantiene sin aferrarse a las cosas de este mundo? Si no, pueda ser que Dios le enseñe a hacerlo. Para confiar completamente en el Señor:
1. primero, debe existir una confianza que depende del Señor.
2. Segundo, debe existir una comunión que se regocija en el Señor.
3. Tercero, debe existir un compromiso que transfiere las cargas al Señor.
¿Dónde está su confianza: en sus posesiones, su posición, su auto-estima? ¿Cuánto tiempo invierte diariamente en comunión con el Señor? ¿Cómo definiría su compromiso de confiar en Dios en toda área de su vida?
EL SEÑOR DICE:” ESTÁS EN MIS MANOS”
Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinato. Sucedía, que el verdadero culpable era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento procuró hallar un chivo expiatorio quien cargase con su culpa y dejar así encubierto su delito. El hombre acusado, fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar de la horca, sabiendo que se enfrentaba a personas muy poderosas que se habían puesto de acuerdo en condenarlo.
El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las palabras 'culpable' e 'inocente'. Tú escogerás, y será la Providencia la que decida tu destino”. Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: “Culpable”. La víctima, aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez lo conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados.
Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon. --Pero, ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo vamos a saber el veredicto? --Es muy sencillo --replicó el hombre--. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué. Con refunfuños y un enojo imposible de disimular, debieron liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.
Esta historia me hace pensar, que aunque  el enemigo quiera destruirte y devorarte, debes estar seguro al igual que aquel hombre, que Dios tomará el control de tu situación. Aun cuando todas las circunstancias muestren que no hay salida y no veas luz al final del túnel, Dios se hará cargo, por lo cual puedes descansar confiadamente en sus manos.
Tal vez atraviesas una injusticia, una persecución, pero Dios es el  juez, quien tiene la última palabra y no permitirá que sus hijos sean destruidos.
Nunca dejemos de luchar hasta el último momento. En momentos de crisis, sólo la fe  y la confianza en Cristo, es más importante que cualquier otra salida.
“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” - 2 Corintios 4:7-9.
Autora. Telma Céspedes.
2 Corintios 4:7-9.
La Buena Parte del Día - 1 Corintios 2:7-102 Corintios 4:7-9. "Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos".
El apóstol Pablo inicia este pasaje mostrándonos que podemos ser movidos por el orgullo cuando tenemos algunos privilegios. Pero nuestra vida en Cristo está diseñada para vivir libres del orgullo. Por muy altos que sean nuestros logros, por grandes que sean nuestras victorias habrá circunstancias propias de la humanidad a las cuales aún estaremos sujetos, como son los momentos difíciles, el dolor, las contradicciones de la vida y sobre todo a una característica propia del ser humano: La debilidad.
FRÁGILES Y DÉBILES.
Somos comparados a vasijas de barro, totalmente frágiles, débiles, (2 Corintios 4:7) en el que guardamos un tesoro valioso, un corazón redimido por Jesús y su Espíritu que mora en nosotros cuando hemos tenido un encuentro genuino con El.

En este tiempo se exalta mucho el poder en las personas por el control que ejerce en sus propias fuerzas sobre su vida y la de quienes lo rodean, su autosuficiencia, y su alto nivel de control sobre lo que puede tener o hacer, lo lleva a pensar que todo lo que posee y ha logrado es por su propio esfuerzo, que a quienes ha provisto dependen solo de su mano, pero se olvida que lo más característico del ser humano no es su poder sino su debilidad, porque solo en ella se glorifica el poder de Dios. (2Cor 12:9) "Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad".
Entonces solo cuando derribamos esta manera de pensar y reconocemos quien es el que realmente debe ser glorificado podemos llegar a ver la diferencia entre nuestra debilidad y el poder de Dios, por esto el apóstol Pablo quería enseñar a través de estas realidades humanas que en nuestra vida tenemos este contraste que no podemos negar y el cual debemos siempre reconocer para que nuestra dependencia sea únicamente de Dios.
DIOS NOS DA UNA SALIDA.
1. Estaremos atribulados (debilidad), pero no angustiarnos (poder de Dios). Es natural que el hombre pase por tribulaciones, pero es característico de Dios darnos siempre una salida. Aunque nuestra debilidad nos produzca tribulación, nuestro espíritu puede ir más allá en una comunión con Dios y recibir dirección de El para hallar salida.
DIOS TRAE PAZ Y REPOSO.
2. Podremos estar en apuro (debilidad), pero no desesperarnos (poder de Dios). Hay momentos en los que no sabemos qué hacer en nuestra humanidad ante ciertas situaciones; pero Dios trae paz y reposo, entonces nuestro espíritu no duda en la espera que pronto llega la solución.
DIOS NO NOS DEJA SOLOS.
3. Podremos ser perseguidos por el hombre (debilidad), pero no desamparados por Dios, (Poder de Dios). (Josué 1:5), dice "Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé". Nada puede cambiar la fidelidad de Dios, pero solo nuestra autosuficiencia, puede negarse a recibirla.
DIOS NOS LEVANTA DEL SUELO.
4. Podremos estar derribados (debilidad), pero no destruidos (poder de Dios), Nuestra debilidad puede llevarnos a caer, pero el poder de Dios nos levanta para El glorificarse en nuestras vidas y ser testimonios vivos de su poder.
LA MANO DE DIOS ESTÁ ALLÍ.
El miedo a las circunstancias difíciles solo puede desaparecer cuando reconocemos que no podemos hacer las cosas solos, sino de la mano de Dios, estrictamente bajo su dirección. (2Cor. 3:4-5).
LA GLORIA, EL PODER Y LA FURZA SON DE DIOS.
Aunque la vida nos rodea de debilidad Cristo nos rodea de su gloria, para que no olvidemos que la debilidad es cosa nuestra y la gloria y el poder son de Dios, de esta manera siempre tendremos total y absoluta dependencia de Él. Cuanto más reconocemos nuestra debilidad más se glorifica Dios en nuestras vidas.
Oración. Señor gracias por tu palabra que nos da esperanza en medio de nuestras debilidades, que nos recuerda que en ellas tu perfeccionas tu poder. Amen. Bendiciones.
Autora. Por: Rosana Quevedo Ángel.

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