lunes, 19 de marzo de 2018

TODAVIA HAY TIEMPO PARA SERVIRLE A DIOS.


TODAVIA HAY TIEMPO PARA SERVIRLE A DIOS.
A PESAR DE LA EDAD, PODEMOS SEGUIR AVANZANDO.
“Hoy soy de edad de ochenta y cinco años…cuál era mi fuerza entonces, tal es ahora…” (Josué 14:10-11).
Con el paso de los años, fui sintiendo más dolor en las articulaciones; en especial, en días fríos. A veces, no me siento un conquistador, sino alguien conquistado por los desafíos de la edad.
Por eso, mi héroe es un hombre mayor llamado Caleb, el ex espía que Moisés envió a investigar Canaán, la tierra prometida (Números 13–14). Después del informe desfavorable de los otros espías, Caleb y Josué fueron los únicos a quienes Dios premió permitiéndoles entrar en Canaán. En Josué 14 nos dice que había llegado el momento que Caleb recibiera su porción de la tierra, y aún quedaban enemigos por desalojar. Entonces, rehusando retirarse y dejar la batalla en manos de la generación más joven, declaró: «Quizá el Señor estará conmigo, y los echaré, como el Señor ha dicho» (Josué 14:12). «El Señor estará conmigo». Esta era la perspectiva de vida que mantenía a Caleb listo para la batalla. Se concentraba en el poder de Dios, no en el de él, ni tampoco en su edad avanzada. Dios lo ayudaría a hacer lo necesario para avanzar.
Aunque muchos descartamos asumir tareas monumentales cuando alcanzamos cierta edad, Dios aún puede hacer grandes cosas con nosotros. Ante oportunidades como la de Caleb, no debemos rechazarlas. Con la ayuda del Señor, ¡podemos triunfar y seguir avanzando!
Oremos así: Señor Jesús, gracias por darme fuerza para seguir avanzando en el conocimiento de tu persona y en mi vida cristiana.
«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Filipenses 4:13.
Noticias del Instituto Bíblico de BBN.
NO HAY MURALLA QUE TE DETENGA.
Las murallas han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad como una forma de defensa o protección de un territorio. Pueden ser de gran magnitud como la Gran Muralla China o más pequeñas, pero sin importar su tamaño, sin duda alguna, delimitan espacios e impiden la comunicación.
El libro de Josué, en el capítulo 6, nos relata la toma de Jericó. Dios le había entregado esta ciudad al pueblo de Israel pero entre ellos y la ciudad había una muralla. El relato dice que Jericó estaba cerrada y que nadie entraba ni salía de ella. Entonces, Dios ordenó a Josué dar siete vueltas a la ciudad, una vuelta por día. El séptimo día, al terminar de dar las vueltas, al sonar de los cuernos el pueblo debía gritar a gran voz y los muros caerían.
El relato dice que el pueblo obedeció y los siete sacerdotes iban tocando bocinas delante del arca del pacto mientras que el pueblo iba en silencio atrás.
¿Imaginas lo que debe haber sido para los enemigos escuchar todos los días el sonido de las bocinas y los pasos del pueblo marchando alrededor?
Al séptimo día, al terminar de dar las vueltas, tocaron las bocinas y el pueblo gritó a gran voz y los muros cayeron.
Muchas veces, en nuestras vidas las murallas no son físicas. Dios nos promete algo pero alrededor de aquello hay grandes muros que parecen imposibles de pasar. Sin importar lo altos, anchos o gruesos que sean ni de qué material estén hechos, si Dios ya te entregó algo no habrá muralla lo suficientemente fuerte para detenerte.
Algo interesante en este relato es que dice que el pueblo obedeció los mandamientos de Dios y dieron las vueltas en silencio, solamente gritaron cuando había llegado el tiempo. Pero además, llevaban con ellos el Arca de Jehová en medio de ellos.
No importa si son siete vueltas las que ya has dado o son más. Dios tiene un tiempo para mostrar su gloria, no con todos usa la misma fórmula y nuestro tiempo no es Su tiempo. Pero mientras estás esperando que esas murallas caigan no reclames, no murmures, espera quietamente en Dios, haz lo que te pide y lleva contigo, en tu corazón, sus mandamientos, atesora Su palabra y verás cómo al final de las vueltas glorificarás a Dios y esos muros caerán.
Espera en Dios y verás grandes milagros. Él es quien te defiende, quien pelea por ti y nunca te desamparará.
“A causa del poder del enemigo esperaré en ti, Porque Dios es mi defensa”. Salmos 59:9.
Autora: Ana María Frege I.
Coordinadora Call Center.
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.
RECUERDA LA PROMESA DE DIOS.
Jehová también está contigo...
“Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor. Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel. Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía. No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba”. Génesis 39: 19-23.
Suena un poco curioso pero sobretodo contradictorio leer esta parte de la historia de José. Un joven que había caminado correctamente delante de Dios al punto de no aceptar las invitaciones de la esposa de su amo Potifar, quien deseaba acostarse con él. Acusado injustamente y con falsos cargos, José es llevado a la cárcel y privado de su libertad. Sin embargo la biblia dice que Dios estaba con él en medio de todo este caos. Por lo tanto le prospero en aquella prisión y le hizo hallar gracia delante de las personas que allí cuidaban.
La pregunta que viene a nuestra mente es, si Dios estaba con José ¿cómo es posible que algo tan terrible e injusto le ocurra?
La Biblia continua contando como Dios uso esta situación para poner a José en un lugar mucho más alto del que se encontraba anteriormente, pero mas aun, José mismo entiende que quien permitió todo esto en su vida había sido Dios, ya que por medio de él y su alto cargo en Egipto su amado Padre, sus hermanos y su familia no perecerían a raíz de una hambruna de 7 años que hubo en la tierra.
Muchas veces tendremos que vivir situaciones que son realmente injustas, sencillamente no es posible explicar el motivo por el cual tú, un familiar, un amigo o un conocido pueda estar experimentando un muy mal momento. Lo que sí sabemos es que Dios tiene control sobre todo y aun en las peores situaciones El también está con nosotros como estuvo con José en el tiempo que este permaneció preso.
Nuestro trabajo no es entonces tratar de encontrar un porque, evaluar que fue lo que hicimos mal para merecer tal “castigo” o culpar a Dios por actuar tan “injustamente”. Nuestra tarea debe ser caminar íntegramente delante de Dios, preocuparnos por conducirnos correctamente y en rectitud como lo hizo José. Nuestros esfuerzos se deben enfocar en conservar lealtad a Dios en todo momento y así podremos estar tranquilos sabiendo que no importa el problema o la dificultad Dios siempre está con nosotros.
Gálatas 6:9 “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. (RVR1960).
Jehová también está contigo, sólo conserva tu integridad y El te prosperará.
Autora. Dilean Cañas.
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.
NO VA A CARE DEL CIELO.
ESFUÉRZATE Y SE VALIENTE…
A veces cometemos el error de pensar que las cosas van a caer del cielo, como cuando tenemos un examen importante y sin estudiar, esperamos que con una oración Dios nos apruebe con altas calificaciones; o cuando necesitamos dinero, podemos esperar que alguien toque la puerta de nuestra casa y diga “Dios me mandó” en vez de levantarse a buscar trabajo...
Tal vez luchas con una debilidad. Quieres dejar de pensar en cosas malas, pero sigues viendo programas o escuchando música que ensucian tu mente. Quieres tener paz, sin embargo sigues esperando que la otra persona se acerque a pedirte perdón. Quizá quieres ser un gran cantante, sin embargo no te esfuerzas por aprender a cantar, y esperas que por un milagro te llamen al escenario,
“Mira, Israel, el Señor tu Dios ha puesto la tierra delante de ti; sube, toma posesión de ella, como el Señor, el Dios de tus padres, te ha dicho. No temas, ni te acobardes.” - Deuteronomio 1:21.
La verdad es que Dios ha puesto todo lo que necesitas delante de ti. Ahora está esperando que te esfuerces y tomes posesión de ello, como se lo pidió a Israel. Te ha dado inteligencia y sabiduría. Lo que te corresponde ahora es estudiar. Te ha dado fuerza, manos y pies para que trabajes. Te ha regalado dones y talentos. Lo que debes hacer ahora es desarrollarlos y así ser obediente a Él.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” - Josué 1:9.
En una ocasión, un joven pidió oración a su pastor, para que Dios le diera un ministerio grande como el suyo. Después de orar, le dijo: “Ahora prepárate, duplica tu comunión con Dios, santifícate para que Dios haga maravillas contigo” Estoy segura que muchas veces Dios te ha regalado cosas con facilidad, sin embargo, esto no pasará todo el tiempo, porque quiere que nos esforcemos y seamos valientes.
“Guardad, pues, todos los mandamientos que os ordeno hoy, para que seáis fuertes, y entréis y toméis posesión de la tierra a la cual entráis para poseerla” - Deuteronomio 11:8.
Siendo hijos de Dios, la promesa siempre está frente a nosotros, tan cerca, que sólo nos separa el esforzarnos para alcanzarla. Por tanto ¡No esperes sentado! Ponte de rodillas, guarda y obedece su Palabra para que recibas fuerza de lo alto, ya que necesitas esta fuerza para levantarte y tomar posesión de Sus promesas y después podamos disfrutar el fruto de nuestro trabajo.-
¡No esperes que las cosas te caigan del cielo, lucha por ellas!
Autora. Shirley Chambi.
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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