viernes, 30 de diciembre de 2011

LA ARMADURA EN LA GUERRA CRISTIANA

LA ARMADURA EN LA GUERRA CRISTIANA
Por el pastor Adrián Rogers

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:10-13).

Efesios 6:10-17 no sólo es un llamado a las armas, sino también una declaración de victoria. Si usted quiere ganar esta victoria, debe “vestirse de toda la armadura de Dios”.

El cinturón de la verdad: La integridad del creyente
Efesios 6:14

Un soldado, en los días de Pablo, tenía un cinturón de cuero, ceñido a su cintura para proteger las entrañas y llevar sus armas de combate, como dagas o espadas. El cinturón o faja también sostenía la túnica para que no estorbara durante el combate.

En la armadura cristiana, la integridad es la que sostiene todo junto. Si usted no tiene integridad en las cosas pequeñas y grandes de la vida, usted perderá la batalla. ¿Puede la gente decir que usted es una mujer o un hombre de integridad? Si no es así, usted no puede ganar el combate.

La coraza de justicia: La pureza del creyente
Efesios 6:14

La coraza de un soldado era hecha, en ocasiones, de cadenas entretejidas, y era usada para cubrir los órganos vitales del soldado. Para el cristiano, la coraza es la justicia.

El enemigo no sólo quiere atacarle con mentiras, sino también con impurezas. Quiere que usted lea asquerosas revistas, que mire películas inmorales, y que se enmarañe en toda tentación carnal. En definitiva, lo que Satanás quiere es penetrar su corazón y su mente. El está buscando una fisura en su armadura. Y no se engañe. Satanás sabe dónde está esa fisura. ¿Está su corazón puro delante de Dios? Si no es así, entonces usted no podrá ganar la batalla.

El calzado de la paz: La tranquilidad del creyente
Efesios 6:15

El calzado de un soldado romano tenía una especie de clavos en la suela, como los zapatos de los futbolistas o golfistas, porque cuando peleaban necesitaban mantener su equilibrio para permanecer firmes.

A menos que usted tenga el calzado de la paz, no podrá ir a la guerra. Suena como una contradicción, ¿verdad? Cuando Satanás ataca su tranquilidad, lanzará contra usted piedras, espinas de dudas y desánimo para que usted tropiece. ¿Posee usted paz, ahora mismo? Si no la tiene, entonces no podrá ganar la batalla.

El escudo de la fe: La certeza del creyente
Efesios 6:16

El escudo de un soldado romano medía, aproximadamente, 61 por 122 centímetros [dos por cuatro pies], y estaba hecha de madera cubierta con cuero. En esos días, los soldados mojaban las puntas de las flecha con aceite, las encendían y las disparaban contra el enemigo. Esos escudos eran vitales para proteger de quemaduras a los soldados.

Satanás va a disparar las flechas ardientes de la duda contra usted. Él quiere sembrar sutiles dudas en su mente acerca de Dios y su Verdad. Satanás sabe que una sola chispa puede ocasionar un gran incendio. Usted necesita alimentar su fe y matar de hambre sus dudas. ¿Hay algunas semillas de duda en su mente o corazón, hoy? Si es así, usted no podrá ganar la batalla.

El yelmo de la salvación: La cordura del creyente
Efesios 6:17

Un soldado usaba un yelmo o casco para proteger su cabeza, porque si sufría una contusión cerebral, no sería capaz de pensar. Todo creyente necesita tener la mente de Cristo bajo el control de Dios Todopoderoso.

Cuando una persona se salva, por primera vez está en sus cabales. Una persona sin el Señor Jesucristo tiene cierta forma de demencia. No funciona bajo la mente que Dios le dio. Lo más importante que usted debe poseer siempre, es la seguridad de su salvación. ¿Sabe usted que es salvo? Si no es así, usted no puede ganar la batalla.

¿Quiere usted pelear con la armadura de un soldado cristiano, y vivir una vida victoriosa y abundante? Entonces, en oración, vístase de Jesús. Él es Verdad, Él es Pureza, Él es Paz, Él es Seguridad.

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