lunes, 29 de marzo de 2010

UN LIDER DE DIOS PARA EL SIGLO XXI- Iv

Un líder de Dios para tiempo como este
2da. de Timoteo (Cuarta Parte)

En la tercera parte de este escrito, estuvimos viendo "qué es un líder". En esta cuarta parte, seguiremos desarrollando el tema.

Un labrador

Cuando pensamos en un labrador en aquel tiempo y aún muchas veces hoy, eso nos trae a la mente la figura de un hombre que está sembrando con una semilla que no es de él, en un campo que tampoco es de él para un dueño que no es él. Así es nuestro trabajo; sembramos Su palabra en el corazón de hombres y mujeres que no nos pertenecen para que Dios coseche, para que Dios se glorifique. Pero a diferencia del labrador de la tierra, en nuestro caso la cosecha está garantizada, garantía que ningún labrador de la tierra puede tener.

Un obrero

El líder de Dios es un obrero que maneja con precisión la palabra de verdad. “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad”. 2 Timoteo 2:15

Un siervo

La palabra para siervo en griego es duolos que significa un esclavo que ha permanecido esclavo por amor a su amo. El esclavo no tenía voluntad propia y estaba siempre a merced de su amo. El líder de Dios debe verse de esa manera. Hay una enorme diferencia entre el asalariado y el siervo o duolos.

En el mundo el asalariado piensa en términos de resultados y éxito. Sin embargo, El Siervo piensa en términos de obediencia y sometimiento. Con relación a la obediencia, debemos recordar que esta comienza en la mente como una decisión, pero termina en el corazón como un deseo y en la voluntad como una acción.

El asalariado piensa -> Felicidad. El Siervo piensa -> Santidad

El asalariado piensa -> Recibir. El Siervo piensa -> Dar.

El asalariado piensa -> Privilegios. El Siervo piensa -> Responsabilidades.

El asalariado no trabaja con tanto esmero cuando otros no lo hacen. El siervo no es motivado por el trabajo del otro, sino por el amor a su Señor.

Un vaso

Pablo usa una ilustración mas, ese líder de Dios es un vaso y agrega “que si uno se limpia de estas cosas, será un vaso para honra, santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obra”.

Decía Robert Murray (pastor prebisteriano de la primera mitad del siglo XIX) que: “el éxito está condicionado en buena medida a la pureza y perfección del instrumento. No es el talento lo que Dios más bendice, sino la semejanza con Cristo.”

Con esta ilustración del vaso que requiere ser limpiado, Pablo nos recuerda a nosotros los líderes que no hay forma de que Dios quiera usarnos si no nos santificamos primero. “Por tanto, si alguno se limpia de estas cosas , será un vaso para honra, santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obra”. 2Timoteo 2:21. La utilidad del vaso depende de la santificación del mismo. El uso que Dios quiera darme depende del grado de santificación que yo alcance. No hay nada que interfiera con los planes de Dios; pero si hay algo que impide que Dios haga algo con nosotros y es la presencia de pecado en nuestras vidas.

En la próxima semana veremos la quinta y última parte de este escrito. Permita Dios que en su pueblo se levanten líderes dispuestos a no sacrificar La Verdad ante las adversidades de este tiempo.

Este material puede ser usado libremente pero le pedimos que por favor cite la fuente del mismo al ser usado.

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