domingo, 6 de abril de 2014

LA VERDADERA IMAGEN DE JESUCRISTO PARA EL MUNDO ACTUAL.

LA VERDADERA IMAGEN DE JESUCRISTO PARA EL MUNDO ACTUAL.
¿ QUIERES SABER CUÁL ES LA VERDADADERA IMAGEN DE JESUCRISTO PARA EL CREYENTE?.
La verdadera descripción.

Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

1 Corintios 2:2

Jesucristo evoca muchas imágenes en la mente de las personas. Algunas lo ven como un niñito en un pesebre: el Cristo de la Navidad. Otras lo imaginan de niño, tal vez viviendo en el hogar de un carpintero o confundiendo a los guías religiosos de Jerusalén. Muchas personas lo perciben como un compasivo y poderoso sanador que sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos. Aun otras lo presentan como el valeroso y apasionado predicador que enseña la Palabra de Dios a grandes multitudes. Y hay quienes lo ven como el hombre perfecto, un modelo de virtud, bondad, simpatía, interés, cuidado, ternura, perdón, sabiduría y comprensión.

Pero la imagen de Cristo que supera a todas las demás es la de Jesucristo en la cruz. Conocer a Cristo crucificado es conocerlo como el autor y consumador de su fe, la verdadera descripción de su persona y de su obra.

El sufrimiento de Cristo en la cruz es el punto central de la fe cristiana. Allí es donde se ve con más claridad su deidad, su humanidad, su obra y su sufrimiento.

JESUCRISTO EL PORTADOR DE UNA GRAN NOTICIA: EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO.

Arrepentimiento.
JUAN EL BAUTISTA.
Lo que dice la Biblia:
En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. Decía: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca” (Mateo 3:1-2)

Es el comienzo del Nuevo Testamento. Habían pasado 400 años de silencio de Dios y aparecía Juan el Bautista, que más que profeta parecía hippie, a pesar de que ese concepto no aparecería sino 2000 años después.

Al escuchar la palabra: “Arrepiéntanse,” ¿qué escuchamos? Muy probablemente la mayoría de las personas escuchan una amenaza o una advertencia. Estas personas incluso completan la palabra con la siguiente frase: “O se irán al infierno.” Quizás han escuchado juntas esas expresiones tantas veces en boca de predicadores emotivos, pastores de recio carácter, sacerdotes expresivos, o incluso amigos o conocidos que tratan de evangelizar enarbolando razones convincentes, que es inevitable pensar que no son el mismo concepto.

¿Qué tal si nos esforzamos por escuchar en la palabra “Arrepiéntanse,” una invitación en lugar de una condenación? Sin duda así lo tenía pensado originalmente Juan. Una invitación a cambiar de dirección, a cambiar la forma pecaminosa de actuar, a mostrar un nuevo rostro, porque el reino de los cielos, donde predomina el amor, está cerca. Cuando aceptamos una invitación para convivir con amigos, lo hacemos porque creemos que pasaremos un buen tiempo juntos y no por las consecuencias de no hacerlo. De la misma manera, aceptemos la invitación de arrepentirnos de pecado para pasar el mejor tiempo posible con Jesús.


La pregunta es: ¿cómo mostraremos al mundo que hemos aceptado la invitación de Juan? Tenemos que ejemplificar con nuestra vida a quienes nos rodean que efectivamente el reino de los cielos está cerca. Tan cerca que ya nos alcanzó y puede alcanzarlos a ellos también.
¿ ACASO CREES QUE NO HAY PECADO EN EL MUNDO?.
UN EJEMPLO NO MÁS.


UNA HISTORIA EXTRAORDINARIA EN LA CRUZ.
“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu” - (Juan 19:30).
En el Antiguo Testamento, el sacerdote entraba en el templo para ministrar, quemar incienso y ofrecer oraciones y sacrificios. Pero había una pieza del mobiliario que no estaba en el lugar Santísimo, y esa era la silla en la cual el sacerdote se sentaba. ¿Por qué? Porque su trabajo nunca se terminaba. No obstante, cuando Jesús inclinó su cabeza en la cruz y exclamó: “Consumado es”, terminó su labor de redención y se sentó a la diestra de Dios Padre. Las primeras palabras registradas del joven Jesús fueron: “¿No sabías que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49). Y sus últimas palabras en la cruz fueron: “Consumado es” (Juan 19:30). Él se quedó hasta terminar el trabajo encomendado por su Padre. Nada de lo que usted haga puede añadir nada a su trabajo cumplido.  “Consumado es.” ¡Aleluya!
En el monte Calvario.
Adore a Dios cantando el himno “En el Monte Calvario”, letra de George Bennard.
Durante Su última Pascua aquí en la tierra, nuestro Señor Jesucristo nos reveló que Su muerte en la cruz cumpliría y reemplazaría la Pascua. El apóstol Pablo nos habló de este nuevo pacto, diciendo: « . . . Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es Mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de Mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de Mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga» (11:23-26).

La circuncisión del creyente también es explicada por el apóstol Pablo: «En Él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con Él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados» (Colosenses 2:11-13).
Lea con mucho cuidado y mucho Amor éste cántico e himno de profundo Amor, que muestra la obra Salvadora de Nuestro Señor Jesucristo.


En el monte calvario estaba una cruz
Emblema de afrenta y dolor
Y yo amo esa cruz do murió mi Jesús
Por salvar al más vil pecador.

CORO
¡Oh! yo siempre amaré esa cruz,
En sus triunfos mi gloria será;
Y algún día en vez de una cruz,
Mi corona Jesús me dará.

Aunque el mundo desprecie la cruz de Jesús,
Para mi tiene suma atracción,
Porque en ella llevó el Cordero de Dios
Mi pecado y mi condenación.

En la cruz do su sangre Jesús derramó,
Hermosura contemplo en visión,
Pues en ella el Cordero inmolado murió,
Para darme pureza y perdón.

Yo seré siempre fiel a la cruz de Jesús,
Sus desprecios con él sufriré;
Y algún día feliz con los santos en luz,
Para siempre su gloria tendré.
NO PODEMOS SEGUIR LLEVANDO CADA DÍA A JESÚS A LA CRUZ.
El mayor peligro para los israelitas estaba aún por delante. «Entonces Josué dijo al pueblo . . . Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, Él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien. . . . Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel» (24:19-20,23).

Jesús, nuestro «Josué», nos libró del pecado por Su muerte substitucionaria en la cruz y Su triunfante resurrección física.

Nosotros también necesitamos ser recordados diariamente de «inclinad vuestro corazón a Jehová Dios». Qué tragedia más grande que tantas personas creen que después que una persona acepta a Jesucristo como su Único Salvador, que tal persona ya no tiene más nada que hacer, y solamente piensan que tienen que «dejar todo en las manos de Dios». Pero la verdad es que Dios ha puesto el querer como el hacer en nuestras manos. «Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios» (Efesios 6:13-17).



Cada día vamos a servir solamente al Señor.
También ha y una cruz para el seguidor de Jesucristo.
Mateo 16: 24- 26.
24Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.26Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?.
LOS DISCÍPULOS QUE EL SEÑOR QUIERE PARA SU IGLESIA.
LOS VERDADEROS DISCÍPULOS DE JESUCRISTO.
¿Quién es un discípulo?.

El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

Mateo 10:38

Un discípulo es alguien que confiesa a Cristo como Señor y Salvador, cree que Dios lo ha resucitado de los muertos, y declara esa fe públicamente mediante el bautismo. No es un tipo de cristiano de "nivel superior".

Usted no tiene que esperar para ser discípulo en algún momento del futuro en su vida cristiana cuando haya alcanzado determinado nivel de madurez. Según Mateo 28:19-20, uno se convierte en discípulo en el momento de la salvación.


Algunos afirman que hay muchos cristianos que no son discípulos. Recuerdan el versículo de hoy y dicen que, para ser discípulo, hay que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Cristo. Si no se llega a ese nivel de entrega, piensan ellos, entonces no se es digno de ser discípulo de Cristo. Pero no se puede separar el discipulado de la conversión.

Cuando alguien es salvo, recibe un espíritu dócil que se manifiesta por una disposición a hacer una confesión pública y a obedecer cualquier cosa que ordene Cristo. ¿Es entonces usted un discípulo?.
LIBERTAD PARA LOS ESCLAVOS DEL PECADO.
“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” - (1 Pedro 1:18-19).
¡Emancipación! ¿Qué cuadro le trae a la mente esa palabra? Muchos piensan en los esclavos. Pero, ¿sabía que la cruz de Jesucristo ha emancipado a cada creyente? En 1 Pedro 1:18 la palabra rescatados es la misma palabra usada para emancipar a un esclavo. Jesucristo le ha redimido y le ha “rescatado de vuestra vana manera de vivir”, eso significa “de su vida vacía”: respirar y ganar un salario, sin interesarse seriamente en esto que se llama “la vida cristiana”. Mi amigo, es hora de que usted experimente la emocionante vida a la cual Dios le ha llamado. La abundante vida por lo cual murió Jesús para dársela. Es extraordinario el servir a Aquel que nos ha redimido con la plata de sus lágrimas y el oro de su sangre.
HÁGASE AHORA UN SERVIDOR DE JESUCRISTO.
¿Está usted sirviendo a Dios hoy? Usted es un ministro, un sacerdote. Usted es las manos, los pies y la boca de Jesús en un mundo que necesita de un Salvador. Pídale a Dios que le use hoy, y marche, en fe, hacia las maravillas que Él hará.
COMPLETE TODA LA OBRA: PERDONE, RECONCÍLIESE Y ADORE A DIOS.
PERDONE Y PIDA PERDÓN.
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” - (Mateo 6:14-15).
Un padre llegó a su casa un día, y encontró a sus dos pequeños hijos en medio de una gran pelea. Cuando la niña vio a su padre, supo que estaba en problemas. Así que de inmediato vertió unas lágrimas de cocodrilo, se abrazó al cuello de su papá y le dijo: “Papi, lo siento mucho. No debíamos haber estado peleando. Perdóname. Te amo mucho.” Ella estaba en los brazos de su padre, y él pensaba: “Ella en realidad tiene una buena actitud sobre esto.” Pero entonces, con el rabillo de su ojo, él vio que su hija le estaba mostrando la lengua a su pequeño hermano. El papá le dijo: “No puedes estar abrazándome y mostrándole la lengua a tu hermano, al mismo tiempo.” ¿Tiene usted esa clase de corazón? ¿Está usted jugando a amar a Dios, pero guarda resentimientos contra alguien? ¿Piensa que Dios recibirá su adoración? Amigo, es tiempo de hacer lo correcto. Su espíritu no perdonador le hará más daño a usted que a la persona a la cual usted no quiere perdonar.
Si hay alguien que ha pecado contra usted, perdone. Si hay alguien que tiene algo en contra suya, vaya a esa persona y reconcíliese. Y entonces, invierta tiempo en adoración.
DEBEMOS SEGUIR AL MODELO DE SUFRIMIENTO.
Un modelo de sufrimiento.

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos.

Hebreos 7:26

Jesús fue ejecutado como un criminal en una cruz. Pero no era culpable de delito algún ninguna maldad, ninguna transgresión, ningún pecado. Ni siquiera tuvo alguna vez un mal pensamiento ni dijo una mala palabra. La suya fue la ejecución más injusta perpetrada en un ser humano. Pero nos muestra que, aunque una persona esté perfectamente en la voluntad de Dios, muy amada y con dones, justa y obediente, puede aún sufrir injustamente. Al igual que Jesús, a usted se le pudiera interpretar mal, odiar, perseguir e incluso asesinar. Pero usted debe seguir su modelo.

IMITAR A CRISTO EN TODO.

Siga el ejemplo de Cristo.

También Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.

1 Pedro 2:21

Jesús nos dio el ejemplo supremo del sufrimiento. La palabra griega traducida "ejemplo" se refiere a un modelo que se coloca debajo de un pedazo de papel para ser trazado. Al igual que los niños que aprenden sus letras trazando en un papel sobre un modelo, nosotros debemos trazar nuestra vida según el modelo que Cristo nos dejó.

Copiamos su modelo al seguir "sus pisadas". Debemos seguir las pisadas de Cristo porque Él anduvo por la senda recta. Fue también una senda de injusto sufrimiento, que es parte de la senda de justicia. Algunos sufren más que otros, pero si verdaderamente usted quiere seguir a Cristo, practicará siguiendo su ejemplo.

¿ CÓMO RESPONDES FRENTE A LA AGRESIÓN?.

No devuelva el golpe.

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Isaías 53:7

Jesús muestra una humilde actitud ante quienes lo atormentan: "cuando le maldecían, no respondía con maldición" (1 P. 2:23). A pesar de la provocación constante, Jesús no dijo nada malo porque no había pecado alguno en su corazón.

Sin embargo, ante semejante provocación, nuestra reacción sería más como la del apóstol Pablo. Cuando estaba en el juicio ante el sanedrín, el sumo sacerdote Ananías ordenó que se le golpeara en la boca. Su inmediata respuesta a Ananías fue: "¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada!" (Hch. 23:3). Pablo tuvo que disculparse de inmediato; tal exclamación contra un sumo sacerdote era contraria a la ley (vv. 4-5; cp. Éx. 22:28).

Pablo no era perfecto. Él no es nuestro modelo de justicia. Solo Cristo es un modelo perfecto de cómo afrontar la injuria de los enemigos.

Siguiendo el ejemplo de nuestro Maestro, nunca debemos maltratar a quienes nos maltratan.

PERDÓN PARA LOS QUE ME MALTRATAN.

No amenace.

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Lucas 23:34

Jesús "no amenazaba" a pesar de un increíble sufrimiento (1 P. 2:23). Lo escupieron, le tiraron de la barba, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y atravesaron con clavos su carne para asegurar su cuerpo a una cruz. En cualquier otra persona, semejante tratamiento injusto habría provocado sentimientos de venganza, pero no en Cristo. Él era el Hijo de Dios, Creador y Sustentador del universo, santo e inmaculado, con el poder de enviar a quienes lo atormentaban al fuego eterno.

Pero Jesús nunca amenazó a sus verdugos con juicio inminente; más bien los perdonó. Cristo murió por los pecadores, incluso por quienes lo perseguían. Sabía que la gloria de la salvación podía alcanzarse solamente por la senda del sufrimiento, de modo que aceptó su sufrimiento sin amargura, sin enojo y sin espíritu de venganza. Que pueda reaccionar usted de igual modo ante su propio sufrimiento.

JESÚS ENTREGÓ SU ESPÍRITU A DIOS. Y ¿ USTED HARÁ LO MISMO?.

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Lucas 23:46

El apóstol Pedro les dijo a los cristianos que no devolvieran "mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo" (1 P. 3:9). Esa fue la actitud de Jesús. Él pudo hacerlo porque "encomendaba la causa al que juzga justamente" (2:23). La palabra traducida como "encomendaba" significa "entregar a alguien para que se ocupe de eso". En cada ocasión de sufrimiento, nuestro Señor entregó la circunstancia y se entregó a sí mismo a Dios. Era porque tenía confianza en el justo juicio de Dios y la gloria que sería suya. Esa confianza le permitió aceptar con serenidad tan grande sufrimiento.

Esa es la manera en la que usted debe reaccionar cuando se enfrenta a una persecución injusta en el trabajo, en su familia o en otras relaciones. Cuando usted se venga, se pierde la bendición y la recompensa que ha de traer el sufrimiento. La venganza muestra que le falta la confianza que debe tener en el poder de Dios para resolver las cosas a su debido tiempo, que incluirá castigar a los injustos y recompensar a quienes son fieles en el sufrimiento. Así que entréguele eso a Dios y deje que Él lo resuelva.

JESUCRISTO QUIERE QUE DIGAMOS: PADRE PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN.

Vindicados.

Señor, no les tomes en cuenta este pecado.

Hechos 7:60

Vivimos en una época en la que el cristianismo se ha vuelto cada vez más impopular con la sociedad secular. La defensa de la verdad de las Escrituras y del mensaje del evangelio pudiera pronto volverse intolerable. Eso resultará en el trato injusto de los cristianos.

La posibilidad de semejante trato debe llevarnos a pasajes como 1 Pedro 2:21-25. Allí aprendemos que, al igual que nuestro Señor, debemos andar por la senda del sufrimiento para alcanzar la gloria de recompensa y exaltación en el futuro. Esa comprensión de seguro llevó a Esteban a poner su mirada en Jesucristo en gloria y a pedirle a Dios que perdonara a quienes lo asesinaban (Hch. 7:54-60). Se encomendó a Dios, sabiendo que Él lo vindicaría. Si usted hace lo mismo, Dios también lo vindicará.

JESUCRISTO ES MODELO Y EJEMPLO DE SANTIDAD.

Nuestro Salvador inmaculado.

[Cristo] no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición.

1 Pedro 2:22-23

Jesucristo tiene que haber estado en el pensamiento de Pedro cuando escribió los versículos de hoy porque fue testigo del dolor de Jesús, aunque de lejos. A pesar de lo severo de su dolor, Cristo no cometió pecado alguno de palabra o de hecho.

Isaías 53:9 dice: "Nunca hizo maldad". "Maldad" se traduce como "desobediencia" en la Septuaginta (la versión griega del Antiguo Testamento hebreo). Los traductores entendieron que "maldad" se refería a la desobediencia a la ley de Dios, o el pecado. A pesar del trato injusto que tuvo que soportar, Cristo no pecó ni podía pecar (cp. 1 P. 1:19).

Isaías 53:9 añade: "Ni hubo engaño en su boca". Por lo general el pecado hace su primera aparición en nosotros por lo que decimos. En Jesús no había pecado alguno, ni externa ni internamente.

Jesucristo es el ejemplo perfecto de cómo debemos reaccionar ante el trato injusto porque Él soportó el peor trato que pueda soportar persona alguna, y sin haber pecado nunca.

LES PRESENTO A NUESTRO SUSTITUTO.

Nuestro sustituto.

Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

1 Pedro 2:24

La muerte expiatoria de Jesucristo es una verdad fundamental de la fe cristiana. La redención, la justificación, la reconciliación, la eliminación del pecado y la propiciación son todos resultados de la obra expiatoria de Cristo.

El apóstol Pablo también destacó esa obra cuando dijo que Dios "al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Co. 5:21), y que "Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición" (Gá. 3:13).

Algunos sostienen que es inmoral enseñar que Dios tomó forma humana y llevó los pecados de hombres y mujeres en su lugar. Dicen que es injusto transferir el castigo del pecado de un culpable a un inocente. Pero eso no es lo que sucedió. Cristo tomó voluntariamente nuestro pecado y llevó su castigo. Si no hubiera estado dispuesto a tomar nuestro pecado y aceptar su castigo, como pecadores nosotros hubiéramos llevado el castigo del pecado en el infierno para siempre. La obra de Cristo en la cruz no fue injusta; ¡fue el amor de Dios puesto en práctica! .

EL SUSTITUTO ESTABA LISTO PARA LLEVAR NUESTRAS CARGAS.

3:20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
3:21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
3:22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
3:25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
El peso de nuestro castigo.

Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos.

Hebreos 9:28

Cuando el apóstol Pedro dijo que Cristo "llevó" nuestros pecados (1 P. 2:24), empleó un término que significa "llevar una carga muy pesada". Eso es el pecado. Es tan pesado que Romanos 8:22 dice: "Toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto" bajo su peso. Solo Jesucristo pudo quitarnos semejante peso.

Cuando Cristo "llevó nuestros pecados", llevó el castigo de nuestros pecados. Él sufrió la muerte física y espiritual. Cuando Jesús clamó en la cruz "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mt. 27:46), el suyo fue el grito de muerte espiritual. Ese era el castigo de llevar nuestros pecados.

HAY UNA GRAN NOTICIA PARA EL QUE CREE EN DIOS Y EN NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

“Y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” - (Efesios 2:6).
¿Por qué la tumba vacía es tan gloriosa? Porque significa mucho más que sólo el hecho de que Dios levantó a Jesús de entre los muertos. Él lo ha levantado a usted también, para que camine “en novedad de vida” (ver Romanos 6:4). Yo he salido de esa tumba. He ascendido. Y usted también, si es que es salvo. ¿Dónde está Cristo hoy? “Sentado en las lugares celestiales. ”¿Dónde está usted sentado? En el mismo lugar. Usted no tiene que morir para ir al cielo. En Cristo usted “está sentado en lugares celestiales “¡ahora mismo! ”Animamos a nuestros hermanos y hermanas a que se mantengan “mirando hacia arriba”, cuando deberíamos estar diciéndoles que “miren hacia abajo”. Usted ya está sentado en los lugares celestiales, y puede mirar sus problemas allá abajo. Usted, mi querido amigo, ¡tiene una nueva y gloriosa vida!.



Aquiétese por un momento y pídale a Dios que le dé una vida completamente nueva, o agradézcale por la vida nueva que ya la ha dado.

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