sábado, 30 de julio de 2016

CUANDO UN PECADOR SE ARREPIENTE, HAY UNA FIESTA EN EL CIELO. TAMBIÉN DEBERÍA DE HABER UNA FIESTA EN LA TIERRA.

CUANDO UN PECADOR SE ARREPIENTE, HAY UNA FIESTA EN EL CIELO.
TAMBIÉN DEBERÍA DE HABER UNA FIESTA EN LA TIERRA.
“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10).
DIOS TIENE UN PROPÓSITO. NOSOTROS SOMOS SU GLORIA.

Las monedas son acuñadas con un propósito. Deben ser gastadas, atesoradas, valoradas, pero no perdidas. Cuando una moneda se pierde, no sirve de nada para su propietario, ni para quien la hizo. No importa cuán valiosa sea intrínsecamente. Si se pierde, se pierde. ¿Qué vale más en lo más profundo del océano: una barra de oro de cientos de dólares, o una moneda de cobre de 5 centavos? Tanto y en cuanto permanezcan en el fondo del océano, tienen el mismo valor. La gente perdida es como plata perdida; mientras está pérdida, él o ella está fuera de circulación. Dios le creó a usted con un propósito. Él quiere que esté en circulación, para que gaste y sea gastado para Su gloria.
DIOS NOS TIENE PARA UN PROPÓSITO: QUE SEAMOS SAL Y LUZ PARA LAS NACIONES.
Piense acerca de las relaciones que tiene en su familia, su vecindario, su comunidad. Pídale a Dios que le ponga en circulación como Su sal y Su luz, para decirles a otros acerca de la salvación por medio de Jesucristo.













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