viernes, 6 de diciembre de 2013

CUMPLIR: LA MISIÓN, LA VISIÓN Y LOS PROPÓSITOS: 2 Timoteo 4: 7- 8, Juan 17: 4-6.

CUMPLIR: LA MISIÓN, LA VISIÓN Y LOS PROPÓSITOS: 2 Timoteo 4: 7- 8, Juan 17: 4-6.
¿ CUÁL ES LA CARRERA QUE DIOS HA PUESTO ANTE USTED?.
4:7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
4:8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
17:4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.
17:5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.
17:6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.
Cuando Jesús llegó al final de su vida dijo: “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese” (Juan 17:4). Él se mantuvo en el camino. Lo mismo hizo Pablo. Ellos lograron lo que Dios les había mandado hacer. Todo hombre tiene una carrera que debe correr. Toda mujer tiene una carrera por delante. Dios sabe el curso. Y todo lo que Dios demande de usted, Él le dará el poder para llevarlo a cabo. Ya sea que usted tenga nueve o noventa años, sea joven o viejo, rico o pobre: ¡Dios posee un plan para su vida! ¡Dios tiene una carrera que quiere que usted corra!
¿Cuál es la carrera que Dios ha puesto ante usted? Dele gracias a Dios por el poder que le da para terminar la trayectoria.
Primera Corintios 6:12: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.”

Si usted quiere ser un vencedor en la carrera que Dios tiene para usted, debe aprender la disciplina de poner a un lado sus pesas. En muchas ocasiones, estas pesas son cosas buenas en nuestras vidas. Con todo, las cosas buenas son malas cuando éstas nos impiden hacer lo mejor. La vida sería simple si fuese una opción entre lo bueno y lo malo. Sin embargo, generalmente, es una opción entre lo bueno y lo mejor. Nuestro versículo enseña: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen.” Cuando medite en la palabra “convienen”, piense en una expedición, puesto que usted va hacia algún lugar, y si algo le retrasa en su caminar, es exceso de equipaje y usted necesita deshacerse de éste, puesto que no conviene.

Pregúntele a Dios: “¿Existen cosas lícitas, permisibles en mi vida que están impidiéndome correr la carrera que me has dado?” Si el Señor le revela algo, pida disciplina para poder hacerlas a un lado. Primera Corintios 9:24: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.”

Los corredores no sólo necesitan deshacerse de pesas que pueden estarlos retrasando, sino que también necesitan remover cosas que están en su camino con las cuales puede tropezarse. Como creyente, las cosas buenas en la vida pueden hacernos reducir la velocidad, pero el pecado nos detendrá por completo: nos hará una zancadilla. ¡Es mejor que usted aprenda a tratar el pecado como el pecado lo trataría a usted! El pecado será despiadado con usted, y usted necesita ser despiadado con el pecado. Segunda Timoteo 2:19 manda: “Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.”
¿Existe algún pecado sin confesar en su vida que le está haciendo tropezar? Ore el Salmo 139:23-24.
EL CONSEJO DE JESUCRISTO Y DEL AÓSTOL PABLO ES: 2 Timoteo 4: 5- 6, Juan 17: 1- 3.
4:5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
4:6 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.
17:1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;
17:2 como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.
17:3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Juan 12:24: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.”

Usted puede ver el tamaño de un creyente por lo que lo detiene. Hebreos 12:1 enseña que nosotros debemos correr “con paciencia la carrera que tenemos por delante”. Y esta palabra “paciencia” no se usa en el sentido que actualmente nosotros la usamos. Ésta significa literalmente ‘perseverancia’. Todos sabemos que un corredor va ganar o perder la carrera primordialmente por su perseverancia. Usted no puede detenerse. Cuando siente dolor, no puede parar. Cuando siente que sus pulmones arden, no puede parar. Cuando sus pies los sienten como plomo, no puede parar. Cuando su costado le duele, ¡usted no puede detenerse! ¡Usted nunca será un atleta espiritual si es un desertor! Ningún dolor. Ninguna ganancia.

¡Dele gracias a Dios por su poder que le equipa para poder correr la carrera y ganar la corona del vencedor!
Marcos 11:22: “Respondiendo Jesús, les dijo: “Tened fe en Dios.”

Se le preguntó a algunos creyentes: “¿Cómo están?” Ellos respondieron: “Bueno, bajo las circunstancias...” ¿Cómo se metieron allí? Las circunstancias son como un colchón. Se supone que usted debe estar arriba, no debajo de éste. Bajo las circunstancias, usted se sofoca; sobre ellas descansa bastante bien. La única manera en que usted puede correr la carrera es quitando sus ojos de las cosas o las personas a su alrededor y poniéndolos en Jesús. Él es el creador de la carrera. Él es la meta a la que usted corre. Si pone su mira en Jesús para que Él le provea toda necesidad en su carrera, usted encontrará que la fe crece en su corazón y en su vida. Verá, lo que se requiere no es una gran fe en Dios; sino fe en un gran Dios.


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