miércoles, 24 de septiembre de 2014

GIGANTES QUE TENEMOS QUE ENFRENTAR.

GIGANTES QUE TENEMOS QUE ENFRENTAR.
REVISE ESTA LISTA POR SI ALGUNO DE ESTOS HA TENIDO QUE ENFRENTARLO.
¿Está usted plagado (a) de dudas? ¿La depresión, la soledad y la inferioridad se mantienen sobre usted como una nube tenebrosa? ¿Crea la tensión diaria de la vida un pozo de ira en lo íntimo de su ser? ¿Se encuentra paralizado (a) por el temor? ¿Está experimentando la enfermedad de la amargura?.
“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23).
Cuando era niño, ¿alguna vez jugó al “rey de la montaña”? Cuando lograba llegar a la cima de un pequeño montículo, usted podía empujar a los otros abajo, porque ellos trataban de empujarlo a usted, para ser ellos los “reyes de la montaña”.

En Josué 14, leemos que Caleb enfrentó una ciudad de gigantes, y porque él había seguido fielmente al Señor, tuvo la fortaleza del Señor y dijo: “Dame, pues, ahora este monte” (Josué 14:11,12).

Todos nosotros enfrentamos gigantes cada día: gigantes de la duda, del temor, del desánimo, de la bancarrota, de la enfermedad, de amistades destruidas. ¿Cree usted que los gigantes que habitaban en la Tierra Prometida, tomaron a Dios por sorpresa? Dios sabía que ellos estaban allí, todo el tiempo. Eran parte de Su propósito para fortalecer la fe de Su gente. Es tiempo de que usted se aferre firmemente a la Palabra de Dios, y crea que lo que Él dice es verdad.
¿Cuáles son los gigantes que usted está enfrentando hoy? Pídale a Dios fe para conquistar esos gigantes, como lo hizo Caleb, pídale a Dios “que le dé esa montaña”.
EL PEQUEÑO GIGANTE.

Lea: 1 Samuel 17:32-37
… [El Señor] me librará… —1 Samuel 17:37

El imponente enemigo entra de repente en el valle de Ela. Mide 2,70 metros de altura, y su armadura, hecha de varias planchas pequeñas de bronce, brilla bajo los rayos del sol. La vara de su lanza está envuelta en cordeles, para que gire en el aire y pueda arrojarse más lejos y con suma precisión. Goliat parece invencible.
Pero David sabe que no es así. Aunque su adversario parezca un gigante y actúe como tal, comparado con el Dios viviente, es pequeño. David tiene una perspectiva correcta del Señor, y en consecuencia, una visión apropiada de las circunstancias. David ve a Goliat como alguien que desafía a los ejércitos del Dios vivo (1 Samuel 17:26). Con confianza, aparece vestido de pastor delante del gigante, y armado tan solo con su cayado, cinco piedras y una honda. Su confianza no está en lo que él es, sino en quien lo acompaña (v. 45).
¿Qué «Goliat» estás enfrentando en este momento? Tal vez sea una situación imposible en el trabajo, una dificultad financiera o la ruptura de una relación afectiva con otra persona. Comparada con Dios, toda situación es insignificante. Nada es demasiado grande para Él. Las palabras de Carlos Wesley, el escritor de himnos, nos recuerdan: «La fe, la poderosa fe, la promesa ve y no mira otra cosa; se ríe de los imposibles y exclama que será hecho». Si el Señor desea librarte, puede hacerlo, y quizá lo haga de maneras que no esperas.
Para Reflexionar: No le digas a Dios cuán grandes son los gigantes; diles a los gigantes cuán grande es tu Dios.
DEL TEMOR A LA FE EN JESUCRISTO.
Repasar todo esto siempre nos hace bien: Del Temor a la Fe.
- Comience con un temor sano (reverencia) a Dios. (Proverbios 1:7)
- Sepa que vivir en un “estado de temor” no es parte del plan de Dios para usted. (Salmos 56:4)
- Esté dispuesto a analizar con honestidad su temor para descubrir el origen real de su miedo. (Proverbios 29:25)
- Reconozca el poder del amor de Dios por usted. (Jeremías 31:3)
- Haga un compromiso de acrecentar su fe en el Señor. (Salmos 1:2)
- Involúcrese con otros creyentes. (Proverbios 27:17)
- Comience a utilizar la verdad de la palabra de Dios para que controle sus pensamientos en cuanto éstos se salgan fuera de su control (Salmos 46:1)
- Esté dispuesto a enfrentar situaciones que le atemorizan con fe en el poder de Cristo. (1 Tesalonicenses 5:24)
-Libérese de su temor y fortalézcase en su fe. (Colosenses 2:6–7)
Versículo para memorizar: “El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte”. (Proverbios 14:27)
¿ ES BUENA LA PRUEBA O EL SUFRIMIENTO?.
¿PUEDE SER BUENO EL SUFRIMIENTO?

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones.

2 Corintios 1:3-4

A veces no nos detenemos a pensar que Dios puede convertir lo malo del sufrimiento en una lección para bien, una lección que podemos aprovechar para crecer espiritualmente. A veces el sufrimiento en forma de persecución se produce sencillamente porque no queremos comprometer nuestra fidelidad al Señor. Muchas otras veces es simplemente el dolor común, la dificultad, la enfermedad y los conflictos resultantes de la corrupción del pecado del mundo.

Sin embargo, a veces Dios trae el sufrimiento como un medio de disciplinarnos cuando caemos en pecado. Eso fue lo que les ocurrió a Ananías y Safira en la iglesia primitiva (vea Hch. 5:1-11). De igual manera, Dios castigó a algunos miembros de la iglesia de Corinto por sus pecados (1 Co. 11:29-30).

Cualquiera que sea el caso, no hay que ver el sufrimiento como malo. Puede enseñarnos bondad, solidaridad, humildad, compasión, paciencia y mansedumbre. Mucho más importante es que Dios puede usar el sufrimiento de formas excepcionales para hacer que usted se acerque más a Él.
“De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” (1 Pedro 4:19).
Permítame hablarle de tres reacciones que usted necesita tener cuando enfrenta el sufrimiento. Primero, debe regocijarse (vea 1 Pedro 4:13). Segundo, debe revisar su vida (vea 1 Pedro 4:17-18). “¿Estoy sufriendo por algo que he hecho?” Si el Espíritu Santo le convence que su sufrimiento es el resultado de su pecado, entonces necesita arrepentirse. Tercero, cuando revisa su vida y descubre que sus sufrimientos son por la causa de Cristo, entonces, sencillamente confíe, descanse en Él (vea 1 Pedro 4:19). Ya no es su problema, sino el problema de Dios. En ese versículo vemos la palabra “encomienden”. Ese es un término bancario que significa el poner algo en las manos de alguien más como depósito seguro. Tenga plena seguridad que Dios cuidará de usted.
¿Cómo reacciona usted, generalmente, cuando está enfrentando sufrimientos? Pídale a Dios que le dé un plan para estar listo cuando el sufrimiento llegue: ¿qué incluye eso? ¿Qué debe o no debe hacer?.
RECUERDE QUE LA FE ES POR EL OÍR.
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17).
¿Alguna vez se ha preguntado por qué algunas personas parecen tener tanta fe, otras una fe débil, y otras no tener ninguna fe? ¿Es Dios injusto? No, “Dios no hace acepción de personas” (vea 2 Crónicas 19:7). Él ha dado a cada ser humano una medida de fe (vea Romanos 12:3).

Entonces, ¿qué es fe? Permítanos primero decirle lo que NO ES la fe. Fe no es pensamiento positivo u optimismo. Fe no es un “sentir” que puede hacer algo. Fe no es una corazonada o el mirar el lado brillante de las cosas. Fe es recibir una palabra de Dios y actuar de acuerdo a esa palabra.

Verá, usted puede recibir una palabra de Dios y creer esa palabra. Eso es creer. Pero cuando usted actúa de acuerdo a esa palabra, eso es fe. Fe es creer, ¡pero con piernas! Hoy es el día en que usted puede poner sus pies de fe sobre las promesas de Dios y decir: “¡Esa promesa es mía!”

La mayoría de ministerios como: Evangelismo, servicio, oración; tienen “Declaraciones de fe”, o sea, una lista de creencias a las cuales se adhieren. Tome algún tiempo esta semana para hacer lo mismo para usted. Comience cada frase con: “Yo creo…” Algunos temas que podría cubrir son: la, salvación, la naturaleza de Dios, la fe, la Palabra de Dios, etc.

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