jueves, 18 de septiembre de 2014

LA GRAN TRIBULACIÓN SE ACERCA. ¡ ESTEMOS ALERTA!. Daniel 10

LA GRAN TRIBULACIÓN SE ACERCA. ¡ ESTEMOS ALERTA!.
Daniel 10 


El mensajero celestial es detenido; la profecía de los reinos desde Daniel hasta el anticristo; la gran tribulación

El reino de Dios y los reinos de este mundo son presentados por Daniel como reinos en un estado constante de conflictos que finalmente dan camino a una hostilidad por todo el mundo contra Dios y Su pueblo. Daniel registró que durante el período del imperio romano que será renovado al final de esta presente dispensación una persecución terrible se llevará a cabo.

Jesucristo nos habló de «la abominación desoladora» que todavía está por venir (Marcos 13:14). El más malvado de todos los anticristos: « . . . hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá» (Daniel 11:36).

Ya sabemos que estamos en los últimos tiempos y que « . . . han surgido muchos anticristos» durante los últimos dos mil años, tal y como el apóstol Juan lo predijo (I de Juan 2:18); y la fuerza que ha estado moviendo a todos los anticristos es la destrucción del reino de Dios. «En aquel tiempo. . . será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. . . » (Daniel 12:1).

Daniel también dijo: «Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? Él respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin» (12:8-9). Daniel admitió que habían muchas cosas en sus profecías que él mismo no entendía, pero que él tenía la suprema seguridad que Dios controla el futuro y que Su pueblo reinará para siempre con Él. Una gran paz mental puede descansar dentro de los corazones del pueblo de Dios con la seguridad de que Jesucristo al final ha ganado la victoria, tal y como lo predijo Daniel: «Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán» (12:10). Estos capítulos finales de las profecías de Daniel nos recuerdan que debemos estar preparados para la inminente segunda venida de Jesucristo, cuando Él reinará y gobernará sobre todo el mundo. «Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios. . . !» (II de Pedro 3:11-12).


No hay ninguna necesidad de temer, pues nuestro Creador nos ama.
UNA VISIÓN ATERRADORA!  ESTEMOS ALERTA!

Daniel 7


La visión de las bestias que vio Daniel; la visión del carnero y del macho cabrío; la oración de Daniel por su pueblo; la visión de las 70 semanas

Toda la grandeza del sueño de Nabucodonosor es después visto por Daniel como una ambición personal y un poder salvaje del rey. «Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo (las fuerzas políticas y sociales) combatían en el gran mar» (Daniel 7:2). Los «cuatro vientos del cielo» representan las fuerzas de las ambiciones personales y la avaricia que vinieron a estar en desafío delante de Dios y Sus elegidos. El «gran mar» es la humanidad caída con su competición feroz, e ilustra la instabilidad de las personas sin Dios. «Y cuatro bestias grandes (naciones del mundo), diferentes la una de la otra, subían del mar (en orden)» (7:3). Ellas corresponden a los reinos de Babilonia, Medo Persia, Grecia, y Roma. «La primera (bestia) era como león, y tenía alas de águila» (7:4). Como la cabeza de la gran imagen era de oro, así también el león representa el rey de los animales. «Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso» (7:5), que representa el imperio de Medo Persia, el cual vino después y conquistó a Babilonia.

La tercera bestia, «(era) semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas», representa el imperio de Grecia. «Los cuatro vientos del cielo» ilustran la velocidad con la cual Alejandro Magno conquistó el mundo antiguo. « . . . (Tenía) también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio» (representan los cuatro oficiales de Alejandro que dividieron su reino después de su muerte) (7:6).

La cuarta bestia. . . «era muy diferente de todas . . . y tenía diez cuernos». Esta bestia final era « . . . espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies» (7:7). Esto revela una expansión muy cruel. «(Los) diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes» (7:24), y corresponden a «los (diez) dedos de los pies» de la gigantesca estatua de Nabucodonosor, y representa la confederación de diez poderes mundiales que aún reinarán sobre la tierra.

Los diez cuernos (7:24) corresponden a los diez dedos de los pies de la gran imagen de Nabucodonosor y representan una confederación futura de diez reinos. Daniel declaró: «Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño. . . este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas» (7:8,23). Este cuerno pequeño representa al anticristo quien « . . . hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará» (7:25).

El anticristo destruirá todo lo que se pone en su camino para poder llegar a su meta del dominio mundial (I de Juan 2:18-22;4:3; II de Juan 1:7). Sin embargo, en medio de una extremada persecución, la Piedra (Jesucristo) quebrantará en pedazos la imagen gigante (todos los gobiernos mundiales). Todos los creyentes esperamos juntos con el apóstol Pablo: «cuando venga (Jesucristo) en aquel día para ser glorificado en Sus santos y ser admirado en todos los que creyeron» (II de Tesalonicenses 1:10).



La satisfacción viene cuando vivimos para Jesús.

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