martes, 9 de octubre de 2018

EL CIELO ES PARA TODO AQUEL QUE ES NACIDO DE DIOS.


EL CIELO ES PARA TODO AQUEL QUE ES NACIDO DE DIOS.
Primera Juan 5:1: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios.”
¿Qué es la salvación? No es un credo. Usted dirá: “Bueno, yo creo en el plan de salvación.” Usted puede creer en el plan de salvación e ir directo al infierno. Usted no es salvo mediante el plan de salvación, usted es salvo por el Hombre de la salvación. La salvación no es un credo, ni un código. Usted comentará: “Bueno, yo creo que si uno vive rectamente, uno va al cielo.” Si usted pudiera ser salvo por vivir rectamente entonces el Calvario fue un error. El evangelio tampoco es una causa. Usted responderá: “Soy miembro de una buena iglesia que predica la Biblia.” Nada de esto le salvará, sino sólo Cristo. La salvación no es creer en algo, es recibir a alguien. El verdadero evangelio es el que se centra en Jesucristo.
Pídale a Dios que le dé la oportunidad divina de compartir a Jesús con alguien el día de hoy. Tal vez sea un compañero de trabajo, o su hijo (a). Quizás sea un desconocido que se sienta junto a usted en un restaurante. Esfuércese y tome aliento, Dios irá delante de usted preparándole el camino.
1. EL CIELO, ES UNA VERDAD ETERNA. DIOS, ES UN DIOS DE PACTOS Y ÉL SIEMPRE LOS CUMPLE.
“Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones” (Deuteronomio 7:9).
Cuando el pastor Rogers hablaba acerca de la seguridad eternal, inevitablemente escuchaba a alguien decir: “Bueno, tal vez sus pecados no podrán separarle de la mano de Dios, pero Satanás sí puede.” Con todo respeto él respondía: “Perdóneme, pero eso es una tontería. Si Satanás puede separarle de la mano de Dios, ¿por qué no lo ha hecho ya? ¿No ha sido él “bueno” con usted?”
Sería una muy extraña doctrina el decir que usted va a ir al cielo por la gracia del diablo, ¿no le parece? Dios nos salva. Dios nos guarda. Lo que ha sido sellado en la eternidad jamás puede ser deshecho por los intentos de los hombres ni por las artimañas del diablo.
¿Tiene usted la seguridad en su corazón de que cuando muera, se irá al cielo? Si no la tiene, pase algún tiempo hablando con Dios, ahora mismo. Pídale que le dé el regalo de la fe, ahora mismo, para creer en la seguridad de lo que hizo Jesús por usted, en la cruz, hace más de 2.000 años.
2. EL CIELO, ES PARA TODOS LOS QUE HACEN LA VOLUNTAD DE DIOS.
“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).
Las únicas cosas que van a perdurar, son las cosas de Dios, ¡y punto! El mundo está pasando, nuestros días se van “volando”, y un día, todos abandonaremos esta tierra, tal como la conocemos. Verá, no somos ciudadanos de la tierra tratando de llegar al cielo. Somos ciudadanos del cielo peregrinando en la tierra. Este mundo no es nuestro hogar.
¿Está usted viviendo para los placeres de la carne, o para el gozo del Espíritu? ¿Está viviendo para la alabanza de los hombres, o para la gloria de Dios? ¿Está usted viviendo para hoy, o viviendo para la eternidad? ¿Está viviendo para las cosas que se pueden ver, o para las cosas que no se pueden ver? Uno de estos días, este viejo mundo con todas sus elevadas culturas, sus orgullosas filosofías, egocéntrico intelectualismo e impío materialismo, va a ser olvidado. Pero los que hacen la voluntad del Señor vivirán para siempre.
Realice un recorrido por su casa antes de que la semana se termine. Mire en cada rincón. Si todo lo que ve se le fuera quitado, aun así, ¿haría usted la voluntad de Dios? ¿Por qué? ¿O por qué no?
3. DIOS, NOS HA DADO TODAS LAS INSTRUCCIONES A SEGUIR, A TRAVÉZ DE SU PALABRA, Y LA FORMA DE LLEGAR AL CIELO.
“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18).
Años atrás el pastor Rogers leyó acerca de unos bomberos en el Fuerte Dix que estaban tratando de apagar un incendio. Pronto se vieron rodeados por el fuego, y sin ninguna ruta de escape. De manera inesperada un avión sobrevoló por encima de donde ellos estaban, dejando caer notas informándoles que aunque estaban rodeados por el fuego, sin embargo había un muy estrecho sendero, libre de llamas. Y les daban las instrucciones de cómo encontrarlo. Los bomberos así lo hicieron y lograron escapar. Ellos, a nivel del suelo, no podían ver el sendero, pero los pilotos, sí. Menos mal que esos bomberos no cuestionaron la autenticidad o confiabilidad de las notas, y por eso pudieron salvarse.
¡Qué cuadro de nuestra sociedad hoy! Estamos en un fiero incendio de dificultades y en un infierno de problemas. Dios, desde el cielo, nos da precisas instrucciones para que escapemos, para que salvemos nuestras vidas. Amigo (a), ¿qué hará usted?
Salmos 19:2 y 90:8 nos dicen que tenemos faltas “secretas, ocultas.” Eclesiastés 12:14 que “Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”. Confiésele a Dios que usted no sabe todas las formas en que ha pecado contra Él. Pídale que le revele sus faltas secretas, para que pueda confesarlas y ser limpio.
4. DIOS, NOS DICE QUE BUSQUEMOS PRIMERO EL CIELO; TODO LO DEMÁS ESTÁ AQUÍ EN LA TIERRA PARA DISFRUTARLO.
“Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).
Muchos creyentes son tan materialistas que nunca miran más allá del mundo físico al Cristo excelso en los cielos. Ellos sólo pueden ver lo que pueden racionalizar con sus cinco sentidos: el tacto, el paladar, el olfato, la vista, el oír. Cuando un problema aparece, éste apaga toda vela en sus almas, expulsa el sol de su cielo, y no pueden disfrutar el pan diario de vida que Jesús promete. Algunos que leen esto, tienen un problema gigantesco pues este mundo se dirige a la obvia destrucción. Si usted está buscando su justicia, Dios le dará todo lo que necesita. Usted tiene a Dios de su parte: el Rey de reyes, el Señor de señores. ¡Y no lo olvide!
Lea todo el contexto de donde Mateo 6:33 es tomado: Mateo 6:19-34. Ahora, escriba Mateo 6:33 en un papel. Póngalo en su billetera como recordatorio de dónde debe estar su tesoro y que usted debe buscar primeramente la justicia de Dios.
5. EL CIELO, ES UN OBSERVADOR DE TODO LO QUE OCURRE EN LA TIERRA.
“Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos” (Salmo 118:26).
El cielo está atentamente interesado en lo que sucede aquí sobre la tierra. Existe en el cielo una gradería o tribuna llena de héroes de la fe. Ellos nos ven y nos animan a continuar. Nosotros somos los corredores; ellos son los espectadores. Si los corredores de aquella época fueron inspirados cuando corrían su carrera, ¿cuánto mayor debería ser nuestro esfuerzo hoy al contar con los santos que nos motivan? ¿Se siente inspirado? ¡Yo sí! Me anima saber que no estoy solo en la carrera y que tengo hombres y mujeres que corrieron la carrera sabiendo que existen peligros ahí afuera. Amigo, espero que se sienta motivado e inspirado a correr la carrera específica que Dios ha puesto delante de usted hoy.
Por favor lea Hebreos 11 acerca de los héroes de la fe; que su fe le inspire a dejar su zona de comodidad y haga grandes y poderosas cosas para la gloria de Dios.
6. ENTONCES, LA INVITACIÓN ES A CORRER HACIA EL CIELO.
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-2ª).
Existen muchos atletas con habilidad natural, pero ¿qué es lo que convierte a un atleta mediocre en un campeón de medalla de oro? Este atleta está dispuesto a sufrir más que los otros. Cuando usted no puede dar otro paso, sus músculos están adoloridos y su cuerpo está molido, es lo que significa correr la carrera con perseverancia como lo menciona Hebreos 12:1. Usted actúa bajo tremenda presión. Corre para desarrollar resistencia. Hoy, quizás esté sufriendo porque un familiar, compañero laboral o compañero de estudios ha sido injusto con usted. Tal vez se le ignoró para un ascenso. Edificar una fe que aguante la distancia toma paciencia.
Hoy es el día de superar las injusticias de la vida. En lugar de sentir que está siendo injustamente tratado, es tiempo de poner los ojos en Aquel que fue tratado MÁS injustamente sobre una cruz para que usted fuese perdonado. Corre, creyente, corre: la victoria aún está por ser ganada.

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