martes, 2 de octubre de 2018

LA SEGUNDA VENIDA DE JESUCRISTO EL SEÑOR ES UNA PROMESA VERDADERA.


LA SEGUNDA VENIDA DE JESUCRISTO  EL SEÑOR ES UNA PROMESA VERDADERA.
Segunda Pedro 3:9: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
¿QUÉ ESPERA EL SEÑOR DE NOSOTROS?
1. Fe para esperar que la promesa se cumpla. Sin fe no agradamos a Dios
2. Paciencia para esperar el tiempo de Dios. Dios en cambio sí nos espera y espera nuestra conversión sincera.
3. Arrepentimiento. Que volvamos nuestro corazón a Dios.
4. Aprovechar una oferta y oportunidad que Dios sigue ofreciendo.
5. Prepararnos para el encuentro con Jesucristo El Señor.
¿Alguna vez se ha puesto a pensar por qué el Señor Jesús aún no ha regresado? Porque nuestro Señor está esperando que la gente se salve. Él está esperando a ese pariente, a ese vecino, a ese compañero de trabajo suyo. Quizás lo esté esperando a usted. Sin embargo, uno de estos días y tal vez muy pronto, Cristo regresará. Verá, es la misericordia de Dios lo que detiene la Segunda Venida de Jesucristo. No obstante, la justicia y juicio de Dios requieren que un día Él retorne. Incluso, ahora mismo, las tormentosas aguas de la ira de Dios están furiosamente golpeando la represa de su misericordia. Y uno de estos días, dicha represa cederá al juicio de Dios y el día del Señor vendrá. ¡Nuestro Señor regresará!
¿El regreso del Señor Jesucristo hace que su corazón palpite con anticipación o con terror?
HABRÁ SEÑALES Y SUCESOS QUE MARCARÁN EL FIN.
El Señor Jesús los presentó en el Templo y están registrados en el libro del Apóstol Lucas en el capítulo 21.
Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo:
21:6 En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.
21:8.Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo,
21:12 Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre.
21:24 Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.
21:25 Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;
21:29 También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.
21:30 Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.
21:31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
21:32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
21:33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
¿RECONOCE EN NUESTROS TIEMPOS, ALGUNAS DE ESTAS SEÑALES?
Lucas 21:28: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.”
En una ocasión el pastor Rogers testificó: “Me pongo a pensar lo que pasaría si los científicos empiezan a crear a un humano de una célula de otro humano. Vivimos en días extraños, ¿no lo cree? No obstante, quiero decirle que nuestra esperanza no la encontramos en la ciencia. No hay ninguna bendición en el libro de ciencias. Amigo (a), la bendición la encontramos en la segunda venida del Señor Jesucristo. Cuando veo cosas como la clonación, no me perturban. A veces me entristecen, pero no me desconciertan porque conozco la palabra de Dios. Sé que es el cumplimiento de las profecías, y que junto con todos los santos puedo decir: ‘¡Alabado sea Dios! Se está oscureciendo gloriosamente.’”
La próxima ocasión que lea algo en el periódico que apunta a los últimos tiempos, úselo para compartir la segunda venida de Jesús con alguien.
¡!DE SEGURO SERÁ TODA UNA GRAN SORPRESA!!.
Primera Tesalonicenses 4:17: “Nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire.”
¿Anhela su corazón que Cristo regrese? ¿Está buscándolo? La segunda venida de Jesús es la única esperanza de este mundo. ¿Y cuándo acontecerá? Nadie lo sabe. Puede ser por la mañana, cuando la luz del sol penetra por entre las nubes alejando las tinieblas de la noche. Puede ser al mediodía, cuando todo el mundo está ocupado y apresurado. Puede ser al anochecer, cuando los pájaros cantan su melodía nocturna. O a medianoche, cuando el brillo de las estrellas disminuya comparado al destello de su gloria, al Cristo descender de las alturas. ¿Acaso se llena su corazón de gozo al pensar en ese momento? ¿Está listo?
Mire hacia el cielo el día de hoy y piense en el regreso de Cristo. ¿Puede imaginarse el sonido de las trompetas y las voces de los ángeles anunciando su venida?
EL DÍA DE NAVIDAD YA PASÓ, PERO VIENE EL DÍA MÁS GLORIOSO, EL DÍA DE SU SEGUNDA VENIDA.
¡!LO MEJOR ESTÁ POR VENIR!!.
Juan 14:3: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a Mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis.”
Es el día después de la Navidad. Las luces en el árbol parecen estar un poco opacas puesto que la anticipación del día ya ha pasado. ¿Alguna vez se ha sentido así concerniente a su caminar con el Señor? Bien, permítame darle algunas buenas nuevas, mi amigo (a). ¡Lo mejor está por venir! Es cierto. El día de la Navidad ha pasado, pero el día de la resurrección llegará pronto. Y no hablo de la Pascua. Es decir, la segunda venida de nuestro Señor es eminente en el horizonte. Él regresa. Y eso no es sólo algo placentero, sino que es una verdad cimentada en la Palabra de Dios. ¡Jesús viene otra vez!
Por favor anote Juan 14:3 en un papelito y al despedirse de su familia y amigos, deles esta nota de motivación.
¡!EL MAYOR EVENTO DE TODOS!!.
Apocalipsis 17:14: “[...] y el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con Él son llamados y elegidos y fieles.”
La segunda venida de Jesús va a ser el mayor evento de todas las edades. Es una de las grandes verdades teológicas enseñadas en la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis. El nuevo nacimiento es sumamente importante, pero se menciona sólo nueve veces en el Nuevo Testamento. El bautismo es sumamente importante, pero se menciona sólo 20 veces en el Nuevo Testamento. Se menciona el arrepentimiento sólo 70 veces en la Biblia, siendo tan importante y necesario como lo es. Mas el retorno del Señor Jesucristo se menciona por lo menos 380 veces en la Palabra de Dios. Uno de cada 25 versículos apunta con un ansioso dedo hacia la segunda venida del Señor Jesucristo.
¿Está usted preparado (a) para la segunda venida del Señor? ¿Y qué si regresara ahora mismo?
¡! SED SANTOS, SED SANTOS, SED SANTOS!!
“Porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy Santo” (1 Pedro 1:16).
¿Por qué usted y yo debemos escoger el vivir una vida santa? Una razón es que anticipamos la segunda venida de Jesucristo. Cuando estamos esperando el regreso de Cristo en cualquier momento, debemos anhelar el ser limpios y santos, en preparación para verle. Por ejemplo, si usted supiera que Cristo regresa esta tarde, ¿piensa que se pondría en paz con Él? ¿Habría alguna persona con quien usted está disgustado, y desea reconciliarse? ¿Habría algunos pecados en su vida de los cuales debe arrepentirse?
Si su respuesta es afirmativa a cualquiera de esas preguntas, entonces actúe en fe, trayendo gloria a Dios por su obediencia.
PREPARÁNDONOS PARA EL ENCUENTRO CON EL SEÑOR JESUCRISTO.
“Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración” (1 Pedro 4:7).
G. Campwell Morgan fue un gran expositor de la Palabra de Dios, y alguna vez dijo: “Nunca recuesto mi cabeza en la almohada sin pensar que tal vez antes de despertar, mi mañana final haya llegado. Nunca comienzo a trabajar sin pensar que Él puede interrumpir mi trabajo para hacer el Suyo.”
Cada noche, al irnos a acostar, deberíamos decir: “Jesús puede venir esta noche.” Y cada día al ir a nuestros respectivos trabajos, deberíamos pensar que ese día pudiera ser el último día de trabajo para nosotros. Debemos estar apercibidos para Su regreso.
¿Está usted orando por el retorno de Jesús? Si usted le ama, debería estar anhelando Su regreso y orando: “Sí, ven, Señor Jesús” (Ap. 22:20).
Si éste fuera su último día sobre la tierra, ¿qué es lo que haría diferente? ¿Cómo invertiría su tiempo? ¡Piénselo! Luego viva como si Jesús fuera a venir cualquier momento. ¿Y sabe qué? ¡A lo mejor lo hace!
ES TIEMPO DE DAR TESTIMONIO, DE COMPARTIR EL EVANGELIO Y LLEVAR EL MENSAJE DE JESUCRISTO EL SEÑOR.
“Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído” (Hechos 22:15).
¿Qué es lo más importante en su vida, hoy? ¿El mirar su diaria telenovela, o el invitar a su casa a un vecino no salvo y tener la oportunidad de hablarle de Jesús? ¿Es más importante para usted el reunir a sus amigos para jugar un partido de básquetbol o fútbol, o ir a visitar a su padre inconverso? ¿Le interesa más ir de compras, que sacar tiempo para leer la Biblia a una persona no salva, en un asilo de ancianos? Amigo, su tiempo se está terminando. Y usted no podrá testificar en el cielo. Esa es su responsabilidad y privilegio terrenal, ahora. Ninguno de nosotros sabe cuántos días, horas, o minutos de vida le quedan. Debemos aprovechar las doradas oportunidades que Dios nos da diariamente para testificar.
Imagínese que hoy es su último día sobre la faz de la tierra. ¡Pues vívalo como si en realidad lo fuera!
LOS CRISTIANOS TENEMOS EL PRIVILEGIO DE CONOCER EL FINAL DE TODA LA HISTORIA DEL AMOR DE DIOS, CON NOSOTROS.
“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8).
Un muchacho estaba leyendo un día una novela de crimen y misterio, y se puso ansioso por saber si la heroína sobreviviría. Para calmar su ansiedad, leyó el último capítulo y descubrió que ella sobrevivió. Después, cuando leyó que el villano estaba planeando algo malvado, se sonrió y pensó: “Si tú supieras lo que yo sé, no estarías tan seguro y confiado.”
Los cristianos conocemos lo que dice “el último capítulo”, y eso nos ayuda a enfrentar el presente. Por cierto, las glorias del futuro pueden ayudar a diluir las penas del presente. El oscuro destino de Satanás se lo describe en Génesis, y es ejecutado en Apocalipsis.
¿Conoce a alguien que podría beneficiarse de las Buenas Nuevas de salvación hoy? Entonces, envíele este devocional. O mejor aún, comparta con ella o él este devocional en forma personal.
BIENAVENTURADOS LOS QUE BUSCAN PRIMERO LO ETERNO.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6).
Cuando Jesús dijo que “aquellos que tienen hambre y sed de justicia, serán saciados” (ver Mateo 5:6), Él no estaba hablando de alguien que tenía un mero apetito. Hablaba de alguien que se moría de hambre. Dios nos ha hecho de tal manera que no podríamos existir por largo tiempo sin alimentos. ¿Cuál es el interés de un hombre realmente hambriento? ¿Los últimos resultados en los deportes? ¿Los arreglos florales en una sociedad rosada? ¿El número de estrellas en el universo? ¡No! Él está interesado en una sola cosa: ¡comida! De hecho, el pastor Rogers investigando, descubrió que un hombre puede existir cuarenta días sin alimento, tres días sin agua, y sólo ocho minutos sin aire. En el plano espiritual de la eternidad, un hombre no puede existir ni un sólo segundo sin Jesucristo.
Pídale a Dios que le ayude a afinar su enfoque de las cosas de valor eterno, para la Gloria de Dios y la salvación de las almas.
UNA HISTORIA QUE HACE ALUSIÓN A LO MÁS IMPORTANTE Y LO MEJOR.
“COMO LA TAZA DE CAFÉ”
Se cuenta que en una convención de ingenieros se reencontraron siete antiguos compañeros de una de las más prestigiosas universidades del país. Aunque cada uno se había graduado en una especialidad diferente, les unían el haber sido excelentes estudiantes y el hecho de haber desarrollado una prestigiosa carrera profesional que les permitía gozar de beneficios y lujos superiores al común de las personas. Durante la conversación recordaron repentinamente al profesor que les había dado a todos la bienvenida a la universidad. Era un extraordinario hombre que con sus enseñanzas marcaba la vida de cada uno de los alumnos que pasaba por su aula. Uno de ellos informó que, aunque se había jubilado, seguía dando clases. Como vivía cerca del lugar, decidieron llamarlo para ir a visitarlo al final de la tarde. Todos pensaron que era una buena oportunidad para mostrarle al profesor en qué se había convertido.
 Unas horas después, los siete profesores entraban por el pasillo que conducía a la amplia pero acogedora sala de estar. El viejo profesor estaba radiante de verlos y empezó a preguntarles como eran sus vidas. Rápidamente la conversación empezó a girar en torno a sus trabajos, las rabietas, las horas extras y fines de semana perdidos en la oficina, los continuos problemas, los jefes insufribles, los empleados ineptos, y toda la variedad de dolencias que había sufrido debido al estrés excesivo. Aunque las situaciones vividas no eran las mejores, todos coincidían en que tales sacrificios eran necesarios para alcanzar y mantener su nivel de vida, así como todas las comodidades que habían alcanzado. Entonces empezaron a hablar de grandes casas y quintas, de carros lujosos, viajes, negocios, fincas, joyas, fiestas, etc.
 Haciendo una pausa, y con su acostumbrada humildad, el viejo profesor se levantó para ofrecerles un café. Entró a la cocina y salió con una jarra repleta del preciado líquido recién colado y ocho tazas. Lo curioso fue que no trajo dos tazas iguales. Se diferenciaban por sus colores, por sus formas y por sus acabados que abarcaban desde la más fina pintada a mano y otra con reborde dorado, hasta las más sencillas, rústicas y baratas. También variaban sus materiales: porcelana, cerámica, cristal, barro, peltre, plástico, vidrio y hasta un vasito desechable.
 Una vez que la bandeja estuvo en el centro de la mesa, todos se apresuraron para servirse de café, mientras el profesor observaba pacientemente. Como era de esperarse, los primeros tomaron rápidamente las tazas más bellas y refinadas, mientras que los últimos tuvieron que conformarse con las que quedaban. Entonces, el profesor tomó la palabra y les dijo:

- Si observaron bien, las primeras tazas en acabarse fueron las más lindas, las más finas, y aquellos que se sirvieron al final tuvieron que conformarse, sin mucho agrado, con las más humildes. A mí me dejaron el vasito desechable. Esto es normal, cada quién quiere lo mejor para sí mismo. Pues bien, todos se preocuparon por el envase, pero realmente no importa el color, lo lujoso o el material del cual están hechas las tazas, el café que todos se sirvieron es exactamente el mismo, y tendrá en sus bocas el mismo sabor sin importar el recipiente. Todos querían café, pero se dejaron distraer por las características de las tazas y pocos se ocuparon de disfrutar realmente lo que estaba dentro de ellas.
 Esto es lo que pasa muchas veces en nuestras vidas.  Imaginen ahora que el café es la vida y que las tazas son las cosas que nos rodean. Casi siempre nos preocupamos por las tazas, es decir por tener la mejor casa, el trabajo más lucrativo, el carro más lujoso, el club de mayor estatus social, la ropa que está de moda, la computadora y el celular último modelo, etc. Y como todo eso nos absorbe tanto tiempo y esfuerzo, nos olvidamos de disfrutar del café, es decir de disfrutar la vida misma. Así dejamos de pasar tiempo con nuestra familia, de divertirnos con nuestros hijos, de compenetrarnos cada día más con nuestra pareja, de crecer emocional y espiritualmente como persona, de deleitarnos con un amanecer o un atardecer, de regocijarnos por todos los detalles que nos ofrece a diario la naturaleza. Los días transcurren y nos preocupamos más por tener cosas que mostrar y almacenar en lugar de dedicarnos a vivir cada instante a plenitud. En definitiva, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.
 Hagamos un esfuerzo para que  cada día de nuestras vidas esté dedicado a buscar  las cosas importantes, que no desperdiciemos un solo instante en las cosas superficiales y pasajeras.
Que el siguiente año, una de nuestras metas sea buscar aquellas cosas que verdaderamente importan, que tienen valor.

Pidámosle a Dios sabiduría para que nos ayude a distinguir aquellas cosas valiosas de las que no nos darán más que una felicidad efímera.
 “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Mateo 6: 19-21
¿Qué descuidaste este año? ¿Tu relación con Dios? ¿Tu familia? ¿Tus amigos? No importa lo que haya sido, ahora puedes empezar a recuperar aquello que es importante.
 Ana María Frege Issa.
Coordinadora Call Center.
¿CÓMO NOS PREPARAMOS PARA SU ENCUENTRO?
“CON LA INCOMPARABLE PALABRA DE DIOS”.
Leer: Salmos 19.
Mientras David considera el impacto de la comunicación escrita de Dios en la segunda sección del Salmo 19, él siente el impulso de elogiar el valor de la Escritura. Él utiliza dos ilustraciones con el propósito de hacer una comparación:
1. Oro… oro fino (v. 10). David, siendo el rey de Israel, conocía el valor que tiene el oro. Él tenía mucho oro.  Y al igual que en la actualidad, se le consideraba una de las posesiones más preciadas. El poder de un rey — su capacidad de gobernar y realizar sus actividades — se medía parcialmente por la cantidad de oro en su tesoro. La frase, "oro fino" se refiere al oro purificado en contraste con piezas de joyería, monedas o polvo al azar. A través de la historia, este metal preciado sigue un proceso riguroso con el cual se remueven las impurezas, incluyendo otros metales. El resultado es la riqueza concentrada y no adulterada en la forma de un lingote.
2. Miel… panal (v.10) David dice que la Palabra de Dios es más dulce que la mayoría de los alimentos. Note que no se está refiriendo solamente a la miel si no a la miel que fluye del panal. Durante mucho tiempo de su juventud, David vivía en el desierto y aprendió a sobrevivir en él. Pregúntele a cualquier experto en supervivencia y él le dirá que encontrar un panal de miel es como encontrar un tesoro. Son puras calorías en la forma más deliciosa. Además, existen varias metáforas que podemos considerar:
- Es provista por el trabajo de alguien más; la abeja prácticamente nos la sirve en el plato.
- Es un alimento natural que no necesita una gran cantidad de tiempo de digestión para que comience a funcionar. La miel provee energía instantánea.
-Tiene un sabor incomparable. No hay nada que tenga la dulzura y el rico sabor de la miel.
En pocas palabras, la miel es una analogía muy apropiada.
Lea nuevamente esas tres cosas teniendo en mente la Palabra de Dios. Tenemos su palabra por medio del esfuerzo de otra persona. Empieza a funcionar inmediatamente que entra a nuestro sistema espiritual. Y no existe otra literatura que pueda compararse con su singularidad. El creyente que realmente conoce y aplica su Biblia evita una gran cantidad de pecados simplemente porque cree en las señales de advertencia de Dios.
La palabra de Dios también revela el error, el pecado, la presunción y la transgresión de aquellos que meditan en las páginas de la Escritura.
AFIRMANDO EL ALMA.
¿Cómo se ha beneficiado de su conocimiento de la Biblia? Piense en términos prácticos, tales como el matrimonio, la familia, el trabajo, la ética y la toma de decisiones. Repase el Salmo 19 y considere los "errores", las "faltas ocultas" (v. 12) así como los "pecados de arrogancia" (v. 13). Pídale a Dios que se los revele esta semana.
El TESORO ESCONDIDO.
Por el Hermano Pablo.
Don Julio Gómez Arbizú hacía un viaje a caballo por el campo. Al ocultarse el sol, pidió posada en una casa que estaba a la vera del camino. La casa tenía aspecto de pobreza. No había muebles, y la alimentación era escasa. Todo daba la impresión de suma indigencia.
La señora de la casa era joven, y sin embargo en su rostro se veían las huellas de una vida llena de sinsabores. No era de extrañarse. Su esposo era un borracho empedernido que la maltrataba una y otra vez.
Mientras el visitante miraba el aspecto de aquel hogar, vio una vieja y olvidada Biblia que estaba en un rincón. Al despedirse, le dijo a la familia: «Hay en esta casa un tesoro que los puede hacer ricos.»
Después que el forastero partió, los dueños de la casa comenzaron a buscar lo que a su juicio tendría que ser una joya o una vasija llena de oro. Hasta hicieron hoyos en el piso, pero todo sin resultado.
Un día la señora levantó la Biblia olvidada, y encontró escrita en la guarda esta nota: «Lea Salmo 119:72.» En ese pasaje de los Salmos encontró la siguiente afirmación: «Para mí es más valiosa tu enseñanza que millares de monedas de oro y plata.» La señora, recordando las palabras del visitante, se preguntó: « ¿Será éste el tesoro del que habló el forastero?»
Así que le comunicó al resto de la familia lo que pensaba, y empezaron a leer la Biblia. Con eso, un gran milagro comenzó a efectuarse. El borracho se convirtió en un hombre trabajador. El color volvió a las mejillas de la señora. La armonía desplazó el resentimiento, y la felicidad retornó al hogar.
Cuando el forastero visitó de nuevo la casa, había desaparecido de ella todo indicio de tristeza. En su lugar reinaba la paz. Con el corazón rebosante de gratitud, la familia le dijo: «Encontramos el tesoro, que se ha convertido en todo lo que usted nos dijo.»
Lo cierto es que la Biblia es el Libro por excelencia. Produce resultados positivos en la vida de quienes lo estudian con fe y con devoción.
¿Con cuánta frecuencia leemos nosotros la Biblia? ¿Hemos leído la historia de Abraham? ¿Hemos experimentado la satisfacción que produce la lectura de los Salmos? ¿Hemos seguido la vida de Cristo? Si no hemos leído la Biblia, hemos hecho caso omiso del mensaje más importante para nuestra vida.
Leamos la Biblia. En ella encontraremos tesoros que cambiarán nuestra vida. Leámosla con sinceridad y fe. Dios, mediante su Santa Palabra, quiere hablarnos. Leamos ese tesoro que hace rico a todo el que lo descubre.
Colosenses 2:3: “[Cristo] en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”
¿Ha sumergido su corazón en lo profundo del tesoro del Señor? ¿O está viviendo en las aguas poco profundas preguntándose si el tesoro alguna vez vendrá a usted?

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