martes, 3 de mayo de 2016

UN CHEQUEO ESPIRITUAL PARA MOSTRAR NUESTRA FE Y NUESTRO AMOR A DIOS.

UN CHEQUEO ESPIRITUAL PARA MOSTRAR NUESTRA FE Y NUESTRO AMOR A DIOS.
“Y amarás al Señor tu Dios con todo…” (Marcos 12:30).
Para detectar problemas de salud a tiempo, los médicos recomiendan hacer exámenes físicos de rutina. Lo mismo podemos hacer con la salud espiritual, preguntándonos algunas cosas relacionadas con el gran mandamiento (Marcos 12:30) del que habló Jesús:
-¿Amo a Dios con todo mi corazón? ¿Qué es más fuerte: mi deseo de ganancias terrenales o el tesoro que poseo en Cristo? (Colosenses 3:1). El Señor desea que su paz reine en nuestro corazón.
-¿Amo a Dios con toda mi alma? ¿Lo escucho? ¿Me alejo de mis deseos egocéntricos (v. 5)? ¿Soy más como Él, soy compasivo, amable, humilde, bondadoso y paciente (v. 12)?
-¿Amo a Dios con toda mi mente? ¿Me concentro en mi comunión con su Hijo o dejo que mi mente divague (v. 2)? ¿Mis pensamientos buscan problemas o soluciones; dividen o unen; perdonan o se vengan (v. 13)?
-¿Amo a Dios con toda mi fuerza? ¿Estoy dispuesto a reconocer mi debilidad para que Dios pueda manifestar su poder en mí (v. 17)? ¿Dependo de su gracia para ser fuerte en el Espíritu?
A medida que permitamos que «la palabra de Cristo more en abundancia en [nosotros], en toda sabiduría» (v. 16), Dios nos equipará para que nos edifiquemos unos a otros y seamos espiritualmente aptos y útiles para Él.
Oremos hoy así: Padre, no quiero depender de mi esfuerzo para servirte, sino fortalecerme en ti.

Quiero recordarte que Dios desea ser tu maestro personal. El salmista nos desafía con éstas palabras: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90:12).

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