viernes, 7 de noviembre de 2014

LOS JUDÍOS QUERÍAN QUE JESÚS FUERA SU REY TERRENAL Y NO CELESTIAL.JUAN 11.

LOS JUDÍOS QUERÍAN QUE JESÚS FUERA SU REY TERRENAL Y NO CELESTIAL.JUAN 11.
La resurrección de Lázaro; el complot de los fariseos para matar a Jesús; María unge los pies de Jesús; Su entrada triunfal; Él les contesta a los griegos
EL TIEMPO PARA JESÚS MANIFESTARSE COMO EL MESÍAS NO HABÍA LLEGADO, POR ESO NO QUERÍA PUBLICIDAD.
Durante los años del ministerio de Jesús aquí en la tierra, muchas veces vemos que Él se fue aparte del gentío público, y les pidió y «mandó a Sus discípulos que a nadie dijesen que Él era Jesús el Cristo (el Mesías)» (Mateo 16:20). Cuando Jesús resucitó la hija de Jairo, «Él les mandó mucho que nadie lo supiese» (Marcos 5:43). Cuando Sus discípulos descendieron del monte de la transfiguración, Jesús les instruyó: «(y) les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos» (9:9). La razón por esto se puede ver porque, cuando los cinco mil que fueron alimentados milagrosamente con los dos peces y los cinco panecillos y estaban listos: «para apoderarse de Él y hacerle Rey, (entonces) volvió a retirarse al monte Él solo» (Juan 6:15). Pero cuando Sus hermanos que no eran creyentes le insistieron: «manifiéstate al mundo», entonces Jesús les dijo: «Mi tiempo aún no ha llegado» (7:4,6).
MUCHOS QUERÍAN PURIFICARSE Y VER  A JESÚS.
En esos días Jerusalén estaba llena de personas que venían allí a adorar desde Judea, de Samaria, de Galilea, y hasta desde lugares bien lejos como Grecia. Muchos venían días antes para purificarse y estar limpios según la Ley para participar de la fiesta: «Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse» (11:55-56), y también para ver a Jesús.
UN RECIBIMIENTO DE REY, DE UNGIDO  Y  DE ACEPTADO.
Cuando Jesús entró a Jerusalén en Su entrada (triunfal) pública, los líderes religiosos estaban abrumados por la multitud tan grande que seguía a Jesús, y se oía que decían: «Mirad, el mundo se va tras Él» (12:19). Cuando llegó el cumplimiento del tiempo de Dios, Jesús aceptó justa y públicamente el clamar de la multitud que decían que Él era su Mesías.
UN REY JUSTO Y SALVADOR,  HUMILDE Y VERDADERO.
El profeta Zacarías bien había profetizado unos 500 años antes: «Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti, Justo y Salvador, Humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna» (Zacarías 9:9). El Verdadero Rey de Israel oficialmente se presentó a Sí mismo a la nación como el cumplimiento de esta profecía. «Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en Él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios» (Juan 12:42-43).

YA NO VIVO YO, MÁS CRISTO VIVE EN MÍ: PALABRAS DEL APÓSTOL PABLO.

Debemos de vivir de tal manera que otras personas puedan ver a Cristo viviendo en y por nosotros.

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