jueves, 23 de octubre de 2014

PASIÓN Y COMPASIÓN PARA CON NUESTROS HERMANOS EN LA FE CRISTIANA. LUCAS 6.

PASIÓN Y COMPASIÓN PARA CON NUESTROS HERMANOS EN LA FE CRISTIANA. LUCAS 6.
LA UNCIÓN DE JESÚS: ES UN RECONOCIMIENTO COMO SEÑOR Y DIOS.
Jesús y el día de reposo; Él escoge a Sus doce discípulos; el Sermón del Monte; la sanidad y los milagros; la pregunta de Juan el Bautista; Jesús es ungido
TODOS SOMOS PECADORES LO DICE LA PALABRA DE VERDAD.ESTAMOS EN LA MISMA CONDICIÓN QUE NUESTROS HERMANOS.
Todos nosotros hemos pecado más allá de nuestra habilidad de poder contarlo, y debemos de estar profundamente agradecidos que nuestro Padre Celestial nos perdona cuando nos arrepentimos de todos nuestros pecados. Si estamos verdaderamente agradecidos, entonces trataremos a las personas que pecan contra nosotros con la misma misericordia y compasión que hemos recibido de nuestro Señor. Jesús, quien bien sabe la tendencia de nuestros corazones humanos de ser hipócritas, nos advierte: «¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? . . . Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano» (Lucas 6:41-42).
ASUMAMOS LA ACTITUD DE RECONOCERLO Y QUE MUCHAS VECES ES MÁS GRAVE NUESTRA FALTA QUE LA DEL HERMANO.
Es nuestra responsabilidad reconocer «la paja» (lo malo) por lo que en verdad es, pero nosotros debemos de considerar primeramente «la viga» propia (nuestras críticas y actitudes negativas hacia otras personas). Sólo entonces somos aptos para ayudar a otros en sus necesidades.
DIOS NOS PIDE QUE TENGAMOS UN CORAZÓN COMPASIVO Y PERDONADOR.
Un corazón de compasión y cuidado para ayudar a otros es contrario a las personas que ignoran sus propias faltas y fracasos, y que casi nunca pierden una oportunidad para chismear sobre la conducta o los fracasos de otras personas. A veces estamos dispuestos a exagerar e implicar que las acciones de otras personas tiene motivos malvados. Gracias que Dios es un Dios de misericordia, que nos perdona por completo cuando nos arrepentimos de nuestros pecados. Pero, tenemos la tendencia de juzgarnos según nuestras buenas intenciones pero juzgamos a los otros por sus errores. Desde el punto de vista que esperamos la misericordia de Dios en nuestras vidas, esto pone una gran demanda sobre nosotros para extender esa misma misericordia hacia otras personas. «(Mas) si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas». (Mateo 6:15).
NO NOS JUSTIFIQUEMOS A NOSOTROS MISMOS, DIOS ES QUIEN JUSTIFICA.
El criticar y el menospreciar a otras personas es a veces una forma de justificarse a sí mismo y de aumentar el autoestima. También, es más fácil llegar rápidamente a las conclusiones sin oír cuidadosamente todo lo sucedido. Todos tenemos una habilidad asombrosa para juzgar erróneamente los pensamientos y las acciones de otras personas. Los críticos siempre viven buscando y encontrando algo mal con todo lo que se dice o se hace por otros a quienes ellos desean despreciar. Jesús habló en contra de esta justificación personal al decir: «saca primero la viga de tu propio ojo». Es entonces que el amor de Cristo puede expresarse por medio de nuestras vidas. Si alguien «fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado» (Gálatas 6:1).

AYUDEMOS A LOS HERMANOS MÁS DÉBILES Y SOBRE LLEVEMOS LAS CARGAS DE LOS OTROS.

Es injusto criticar a otros — aun cuando ellos no cumplen con lo que esperamos. Todos tendremos que darle cuenta a Cristo por lo que hacemos.

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