sábado, 25 de octubre de 2014

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO SEÑOR Y QUÉ DEBO HACER POR ÉL? LUCAS 10.

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO SEÑOR Y QUÉ DEBO HACER POR ÉL? LUCAS 10.
Los setenta mensajeros son enviados; el buen samaritano; Marta y María; las enseñanzas sobre la oración; Jesús critica a los fariseos.
EL MENSAJE DE JESUCRISTO DEBE LLEGAR A MI PRÓJIMO.ÉL TAMBIÉN DEBE SER SALVO.
Un escriba que era un intérprete oficial de la Ley de Moisés y también de las tradiciones de los ancianos, «se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?» (Lucas 10:25). Entonces Jesús le contestó: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?» El hombre respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Jesús le dijo: «Bien has respondido; haz esto, y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?» (10:26-29).
MI PRÓJIMO ES TODO AQUEL QUE NECESITA DE MI AYUDA.
Jesús contestó esta pregunta con una ilustración, diciendo: «Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron (de lo que llevaba); e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. . . . ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo» (10:30-37).
TODO AQUEL QUE SUFRE Y NECESITA DE COMPASIÓN ES MI PRÓJIMO.
Mi «prójimo» es cualquiera que necesita mi compasión y a quien yo tengo la oportunidad y la habilidad de ayudar. No importa cuál sea su posición, su raza, o su religión. Nosotros solamente entramos en los sentimientos de sufrimientos y de desgracias de otras personas así como Dios lo ha hecho con nosotros (Hebreos 4:15). Todo lo que es mío en verdad pertenece a Dios y todo lo que pertenece a Dios lo debo de compartir con mi prójimo, pues mi prójimo también fue creado por y en la imagen de Dios.
MI PRÓJIMO NECESITA MUCHO AMOR  Y YO PUEDO DARLE MUCHO AMOR DEL RECIBIDO DE DIOS.
Todos nosotros necesitamos de ser recordados de la respuesta que nuestro Señor le dio a este abogado. «Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?» Jesús le llevó a reconocer que la evidencia de la vida eterna en nuestras vidas es el deseo de obedecer la Palabra de Dios. Jesucristo dijo: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (Juan 13:34-35).

DEMOS DE LO MUCHO QUE HEMOS RECIBIDO DE PARTE DE DIOS. DIOS ES AMOR.
Es una cosa servir a Dios, pero es otra cosa completamente diferente el mostrar compasión a los que son menos afortunados que nosotros.
EL AMOR NOS PREPARA PARA HACER EL BIEN.CONFIAR PARA ACTUAR BIEN
“Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad” (Salmo 37:3).
La palabra “confía” es muy interesante. Su raíz proviene de una palabra que significa postrarse bocabajo en el suelo. La idea es que la persona está totalmente indefensa. Él ha sido derribado y no posee nada sobre qué ponerse en pie. No posee forma visible de apoyo. Ese es el lugar al cual Dios desea traernos: donde no tenemos ninguna forma de apoyo físico y todo lo que poseemos es a Dios. De hecho, ¿sabía que en ocasiones Dios remueve todo aquello en que se apoya para que usted aprenda a confiar en Él? Cuando está en esa posición, la fe no es más tan sólo una opción, ni un lujo, sino una necesidad. Para el mundo, su situación parece desesperanzada; con todo, es donde Dios desea manifestarse poderosamente en su vida.
REFLEXIÓN PROFUNDA: CUANDO ALGUIEN TROPIEZA, NO CREO QUE  HAY QUE PISARLO FUERTE.

Cuando Colin Powell era un joven oficial de infantería, sirvió en Frankfurt, Alemania.

Un día su pelotón fue asignado para custodiar un cañón atómico de 280 milímetros. Powell alertó a sus hombres, cargó su pistola calibre 45 y saltó dentro de su jeep.

Después de un pequeño recorrido, se percató que ya no tenía su pistola 45. Sabiendo muy bien que la pérdida de un arma era considerada un asunto serio, llamó de mala gana por radio a su capitán Tom Miller.

Cuando Powell regresó, el capitán Miller le dijo: "Tengo algo para usted", y le entregó a Powell su pistola. Le dijo: "Algunos niños del barrio la encontraron donde se le cayó de su cartuchera". Powell sintió un escalofrío.

¿La habían encontrado niños?

"Sí"; continuó Miller, por suerte solamente dieron una vuelta antes de oír nosotros el tiro y quitarles la pistola. Miller concluyó: "Por el amor de Dios, hijo, no permitas que esto ocurra otra vez".

Powell revisó más tarde su pistola y comprobó que no había sido disparada. La había perdido dentro de su tienda de campaña. Miller había urdido esa historia para darle un susto.

Powell concluyó su relato: "Su ejemplo de liderazgo inteligente no se perdió en mí. Nadie llegó jamás a la cima sin resbalar. Cuando alguien tropieza, no creo que hay que pisarlo fuerte. Mi filosofía es: Levántalo, sacúdele el polvo y ponlo nuevamente en carrera".

El hombre que no se equivoca, generalmente no hace nada.

Salmo 37:24

Cuando caiga, no quedará derribado, porque el Señor sostiene su mano.
Fuente El libro devocionario de Dios para Hombres, editorial Unilit.

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