jueves, 13 de septiembre de 2018

EXISTEN MUCHAS HISTORIAS DE AVARICIA, CODICIA E INMORALIDAD.


EXISTEN MUCHAS HISTORIAS DE AVARICIA, CODICIA E INMORALIDAD.
Son conocidos como: los “cuentos chinos”, “encuentre la bolita”, “el billete ganador”, “la guaca escondida”, “el sobrino detenido” “la herencia” y miles de cuentos para Estafar a los” incautos” y “codiciosos”.
LEA ESTA HISTORIA Y ESTÉ ATENTO A LOS MAL INTENSIONADOS.
Por comerse «el cuento del tío»
Por el Hermano Pablo.
El anciano tomó el billete de lotería en sus manos y pagó lo acordado. Se consideró muy dichoso de haber hecho el negocio, y se felicitó a sí mismo por su audacia. Era un billete de la lotería del estado de Florida, Estados Unidos, premiado con medio millón de dólares. Dos individuos se lo habían vendido en siete mil dólares, diciéndole que ellos no lo podían cobrar por ser inmigrantes ilegales.
Pero cuando Ceferino Cruz, de ochenta y un años de edad, se dirigió a cobrarlo, descubrió que era un billete falso. El anciano había sido engañado, y perdió todos sus ahorros. Con la moral destrozada, Ceferino se lanzó en su auto a un canal de agua, y murió ahogado.
Los llamados «cuentos del tío» abundan en nuestro mundo. Tenemos el del billete premiado, el de la herencia del tío rico, el del reloj Rolex de oro, y miles de cuentos más. Estos ladrones malvados son grandes psicólogos que saben elegir a sus víctimas. Saben apelar a su codicia. La policía de todo el mundo tiene registrados millares de casos como estos.
¿Por qué cae la gente en tales engaños? Por lo que se resume en una sola palabra: «avaricia». La avaricia es el paso que le sigue a la codicia. De todos los males del hombre, tal vez el peor mal es la avaricia. La avaricia impele al hombre a ser malvado, deshonesto, inmoral y criminal.
A nadie se le ocurriría poner la codicia a la par del homicidio, pero Dios sí lo hace. La declaración más fuerte que tenemos del carácter moral de Dios se encuentra en el decálogo, los Diez Mandamientos que Dios mismo le dio a Moisés.
El mandamiento número seis dice: «No matarás», y el número diez dice: «No codiciarás.» La verdad es que estos mismos Diez Mandamientos también dicen: «No tomarás el nombre de tu Dios en vano», «Honra a tu padre y a tu madre» y «No cometerás adulterio.» De modo que en este importantísimo documento divino, que revela el carácter de Dios, tenemos los extremos desde «No matarás» hasta «No codiciarás».
Si la codicia es un problema para nosotros, mientras no la controlemos sufriremos toda la vida a causa de decisiones torcidas. Pidámosle al Señor Jesucristo que sea el dueño de nuestra vida. Que nuestras motivaciones no obedezcan los impulsos de un corazón codicioso sino de un alma llena de la gracia de Dios. Si estamos llenos de su amor divino, tendremos éxito en esta vida. Cristo quiere ser nuestro Señor.
DIOS NOS INSTRUYE CON SU PALABRA.
Hebreos 13:5-6: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.”
Al usted enfrentar cada momento del año, deseamos que halle su contentamiento en Jesús, su compañerismo en Jesús, y su confianza en Jesús. Así usted encontrará su consuelo y su valentía en Jesús.
Cuando usted está satisfecho en Jesús y Él es lo más cercano a usted en la tierra; cuando usted está seguro en medio de las tribulaciones y las pruebas que Él proveerá... entonces, y sólo entonces, conocerá la valentía que brota de su presencia consoladora.
Le invitamos a orar: “Señor, con todo mi corazón, con todo mi ser, deseo conocerte. Quiero que nuestra relación sea íntima y que mi fe crezca. Límpiame y renuévame para poder ser todo lo que Tú deseas que yo sea este año.”
DIOS NOS ENSEÑA DÓNDE DEBE ESTAR NUESTRO CORAZÓN.
INVERTIR EN EL FUTURO.
“haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan”. - Mt. 6:20
Jason Bohn era estudiante universitario cuando convirtió un hoyo en un solo golpe jugando al golf y ganó un millón de dólares. Aunque otros podrían haber despilfarrado ese dinero, Bohn tenía un plan. Como deseaba ser profesional de ese deporte, usó el premio como un fondo para vivir y entrenarse, y mejorar su talento deportivo. El efectivo se convirtió en una inversión para su futuro, la cual le dio sus dividendos cuando ganó el torneo B. C. Open de 2005 de la PGA (Asociación de Golf Profesional). Sin duda, su decisión de invertir a largo plazo en vez de vivir el momento fue sabia.
En un sentido, esto es lo que Jesús nos dice que hagamos. Se nos han confiado recursos (tiempo, talento, oportunidades) y nosotros decidimos cómo usarlos. El desafío es considerar esos recursos como utilidades para invertir a largo plazo. El Señor lo expresa de este modo en Mateo 6:20: «… haceos tesoros en el cielo», y nos asegura que estos tesoros protegidos no pueden ser destruidos ni robados.
Piensa en tus recursos: talento, tiempo, conocimiento, capacidades, profesión, negocio, dinero. Son temporales y limitados. Pero si los inviertes con la vista puesta en la eternidad, estas cosas efímeras pueden producir un impacto permanente. ¿Cuál es tu objetivo? ¿El ahora o la eternidad? Invierte en el futuro, ya que no solo tendrá un efecto interminable, sino que también cambiará tu manera de ver la vida cada día.
Reflexión: Las personas más ricas de la tierra son las que invierten su vida en el cielo.
Autor: Editores de Nuestro Pan Diario.
LOS PRINCIPIOS PARA USAR BIEN EL DINERO.
Cinco principios para usar bien el dinero
Principio #1—La ley del Contentamiento (Fil. 4:12)
Recuerde que Dios es dueño de todas las cosas. (Sal. 50:12)
Principio #2— La ley del Auto-control (Co. 3:5)
Empiece transfiriendo a Dios todo lo que usted posee. (Hag. 2:8)
Aléjese de los pecados financieros de la avaricia y la idolatría. (Ro. 6:1–2)
Principio #3— La ley de la Mayordomía (Mt. 25:23)
Reconozca que es responsable delante de Dios de cómo gasta el dinero.
Regrese el diezmo de sus ganancias a Dios. Haga de esto un compromiso. (Gn.14:20).
Principio #4— La ley de Dar (2 Co. 9:6 – Hch. 20:35)
Ofrende regularmente (1 Co. 16:2).
Dé con sacrificio, haciendo a un lado alguno de sus deseos personales (2 Co. 8:3).
Ofrende a quienes son de bendición para su vida (Ga. 6:6).
Principio #5— La ley de Pedir
Pida a Dios que supla sus necesidades, no sus caprichos (Mt. 6:24-34).
Acepte la voluntad de Dios con un corazón obediente. (Mr. 14:36).
No se compare con los demás, y de gracias a Dios por todo cuanto posee (1 Ts. 5:18).
TESOROS EN LA TIERRA, QUE DEBILITAN NUESTRA FE EN JESUCRISTO.
Nada esconde la voluntad de Dios de la vista del hombre con tanto engaño como el éxito y el orgullo que anima a la autosuficiencia. Quizás fue por esa razón que nuestro Salvador dijo: «No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan. . . » (Mateo 6:19). Las riquezas pueden debilitar la fe, tal y como Santiago nos indica, diciendo: «Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?» (Santiago 2:5). Las riquezas también nos llevan a perseguir sin fin más y más «cosas». Esto, a la vez, muchas veces termina en la avaricia, que es también idolatría (Colosenses 3:5).
UNA AVARICIA QUE NOS LLEVA A LA ALTIVEZ.
Nuestro Señor Jesús nos advierte: «Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee» (Lucas 12:15). El Señor mismo tiene el poder para hablarnos a cada uno personalmente y decirnos cómo es que Él quiere que pasemos el tiempo transformando las vidas de otras personas y cómo cumplir con Su gran comisión. El apóstol Pablo le escribió a Timoteo: «A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios Vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos» (I de Timoteo 6:17; Deuteronomio 8:18).

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