viernes, 14 de septiembre de 2018

SIEMPRE ESTARÁS A MI LADO TU FIDELIDAD NUNCA SE APARTA.


SIEMPRE ESTARÁS A MI LADO TU FIDELIDAD NUNCA SE APARTA.
“SIEMPRE ESTARÁS A MI LADO”
Clamé: “¡Me resbalo!”, pero tu amor inagotable, oh Señor, me sostuvo. Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. - Salmo 94:18-19.
Una noche soñé que caminaba a lo largo de una playa acompañado de Dios. Durante la caminata, muchas escenas de mi vida fueron proyectándose en la pantalla del cielo. Según iba pasando cada una de esas escenas, notaba que unas huellas se formaban en la arena. A veces aparecían dos pares de huellas, otras solamente aparecía un par de ellas. Esto me preocupó bastante porque pude notar que durante las escenas que reflejaban etapas tristes de mi vida, cuando me hallaba sufriendo angustias, penas y derrotas, solamente podía ver un par de huellas.
Entonces le dije a Dios: “Señor, tú me prometiste que si te seguía, Tú caminarías siempre a mi lado. Sin embargo, he notado que durante los momentos más difíciles de mi vida sólo había un par de huellas en la arena." ¿"Por qué cuando más te necesitaba no estuviste caminando a mi lado...?"
El Señor me respondió: "Las veces que has visto sólo un par de huellas en la arena, hijo(a) mío(a), ha sido porque te he llevado en mis brazos."
Son esos días tristes y noches solitarias, en los cuales Dios quiere enseñarnos algo más acerca de su amor y de nosotros mismos. Tiempos en los cuales nuestra fe es fortalecida si esperamos pacientemente y confiamos en el deseo del corazón de Dios.
Si en algún momento llegamos a pensar que Él se olvidó de nosotros y estamos peleando solos alguna batalla, leamos su Palabra y grabemos no solo en nuestras mentes sino también en nuestros corazones sus promesas, pues nadie más que Él quiere nuestro bienestar y felicidad.
Dios no nos prometió que no tendríamos aflicciones, lo que Él prometió fue, estar con nosotros siempre y darnos nuevas fuerzas cada día para enfrentar los desafíos que nos depara esta vida.
Tengamos presente que ninguna circunstancia puede hacernos olvidar que Dios es bueno.
Éste es mi consuelo en medio del dolor: que tu promesa me da vida. Salmo 119:50.
Autor(a). Brisna Bustamante S.
Sub Coordinadora Call Center.
Salmo 100:1-5. 1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
100:2 Servid a Jehová con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.
100:3 Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
100:4 Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.
100:5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones.
ES TIEMPO DE PRACTICAR EL SOMETIMIENTO A DIOS Y DEJAR TODA SOBERBIA.
“La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra” (Proverbios 29:23).
¿Ha enseñado a alguien a manejar? ¿Qué es la primera cosa que les enseña? Si usted es como lo fue el pastor Rogers, antes de enseñar a sus hijos lo que es encendido, el acelerador o las señales direccionales, les enseña dónde está el freno.
Ahora, suponga que su alumno dice: “¡Yo no quiero saber del freno! ¡Quiero saber del acelerador! ”Usted seguramente responderá: “Olvídate del acelerador. Antes de que puedas ir, debes saber cómo frenar.”
Ponga esto en el plano espiritual. Si le pidiésemos que se someta a Dios, y contesta: “No estoy interesado en la sumisión. ¡Lo que quiero es la victoria!”
Amigo (a), Dios no va a derramar su poder en usted, hasta cuando Él no vea en usted un espíritu de sumisión.
Si usted está físicamente apto, arrodíllese y dóblese en reverencia a Dios. Permita que esta posición de humildad transforme su espíritu en una total entrega y sumisión al Todopoderoso Dios.

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