lunes, 31 de enero de 2011

FELIPE EL EVANGELISTA

FELIPE EL EVANGELISTA
HECHOS 6:5

Elección de siete diáconos

1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6 a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. 7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
HECHOS 8:4-40

Predicación del evangelio en Samaria

4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. 5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8 así que había gran gozo en aquella ciudad. 9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. 10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. 11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. 13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. 14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 21 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22 Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; 23 porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. 24 Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí. 25 Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.


Felipe y el etíope

26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, 28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. 29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. 33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. 34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. 40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.

NO SE VAYA AL CIELO SOLO
Por el pastor Adrián Rogers
En Hechos 8, leemos cómo Felipe guió al etíope eunuco al Señor. Existen tres consagraciones reflejadas en la vida de Felipe con los cuales quiero desafiarle a usted esta semana.
Anótelos y diga: “Por la gracia de Dios, voy ha hacer estas tres cosas esta semana.” Luego, escríbalo y cuéntenos qué es lo que Dios ha hecho por su intermedio.
Si usted renueva esta consagración cada mañana, Dios cambiará dramáticamente su vida.

INCLÍNESE A LA LLAMADA DEL ESPÍRITU
Felipe tuvo oídos para escuchar la palabra de Dios. Hechos 8:26 dice: “Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.” Y Hechos 8:29 dice: “Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.”

Felipe estuvo en medio de un avivamiento en Samaria, y Dios le llamó porque su corazón era lo suficientemente sensible como para escuchar la voz de Dios. Felipe no sabía nada acerca del plan de Dios, porque los planes de Dios muchas veces son desconocidos. Dios sólo le dijo:“Levántate y ve.” Y Felipe se levantó y fue. ¿Haría usted eso?
Los cristianos no necesitan una explicación de parte de Dios cuando Él llama. Mas bien necesitamos decir: Dios, lo haré. Dondequiera que desees que vaya y lo que quieras que haga. Si me lo explicas, está bien, y si no, asimismo está bien. Dios, voy ha hacerlo.
Ahora, quiero advertirle acerca de este llamado. Necesita asegurarse de que lo que escucha no es una idea que se le ha ocurrido. Ya que, así como es malo adelantarse a Dios, también lo es andar retrasado a su llamado. Mas cuando usted está lo suficientemente cerca de Dios como para escucharle hablar, usted necesita obedecer.

SEA INSISTENTE POR LA CAUSA DEL ESPÍRITU
Hechos 8:35 dice: “Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.”¿Sabía que el Espíritu Santo posee una determinación inquebrantable? Y tiene una sola causa. Juan 15:26-27 nos dice cuál es: “Pero cuando venga el Consolador, a quien Yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de Mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.”
Segunda Crónicas 16:9 dice: “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él.”  El Espíritu Santo está preparando a alguien en su oficina, su colegio, el vecindario o su familia. ¿Será usted sensible a su causa para testificar cuando Él llame?
 Ya es tiempo de que nos emocionemos con lo que emociona a Dios, y eso es traer personas a Jesucristo. Necesitamos inclinarnos a la llamada del Espíritu y ser insistentes a causa del Espíritu. 

SEA INSTANTÁNEO AL MANDATO DEL ESPÍRITU

Hechos 8:29 dice: “Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.” ¿Qué es lo siguiente que pasó? “Acudiendo [corriendo] Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?” (Hechos 8:30).
Felipe no se tomó su tiempo para darse una caminata. El corrió. ¿Por qué? ¡Porque el carruaje estaba en movimiento! Hubo una fracción de segundo, y Dios quería obediencia instantánea. Cuando el Espíritu le dijo que fuera, Felipe fue.
Si Felipe hubiera sido como la clase de cristiano que muchos son hoy, él pudo haber dicho: “No puedo ir. Él es un hombre rico, y yo soy un predicador pobre. Viaja en un carruaje dorado, al que no puedo subir.” Pero las riquezas no impidieron que Felipe fuera.

A su vez pudo haber dicho: “El es de una raza diferente, y no me siento cómodo hablando con alguien de otra raza.” Con todo, la raza no fue impedimento para que él fuera. O él pudo haber dicho: “No quiero molestarle. El está leyendo y parece estar muy ocupado.”
¿Cuántas oportunidades maravillosas hemos dejado pasar? Tres cosas que deseo que haga esta semana: inclínese a la causa del Espíritu, sea insistente por la causa del Espíritu, y sea instantáneo al mandato del Espíritu. No se vaya al cielo solo: llévese a alguien con usted.
Dr. Adrián Rogers
0208 DON’T GO TO HEAVEN ALONE
Versión al español publicada Mayo 2012
http://www.elamorquevale.org/   



HECHO 21:8

Viaje de Pablo a Jerusalén
8 Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él. 9 Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.

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