domingo, 31 de enero de 2016

¿CÓMO LIBERARSE DE LA CULPA Y PODER TENER UNA VIDA TRANQUILA?

¿CÓMO LIBERARSE DE LA CULPA Y PODER TENER UNA VIDA TRANQUILA?
Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago (Romanos 7: 15).
Un hombre de mediana edad se me acercó después de un taller que lideré donde él trabajaba, y preguntó: «He sido creyente casi toda la vida, pero mi manera de actuar me decepciona permanentemente. ¿Por qué parece que sigo haciendo siempre lo que no quiero y nunca hago lo que sé que debo? ¿Dios se está cansando de mí?». Otros dos hombres que estaban cerca también parecían interesados en escuchar la respuesta.
En la vida cristiana estamos en una lucha espiritual y es constante, aun el apóstol Pablo la experimentaba: «Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago» (Romanos 7:15). Pero hay buenas noticias: No tenemos que seguir en esa trampa del desánimo. Parafraseando lo que Pablo escribe en Romanos 8, la clave es dejar de ocuparnos de la ley, dejar de luchar con nuestras fuerzas, porque siempre fracasamos y empezar a concentrarnos en Jesús. Y fortalecernos siempre en El. No podemos solucionar, ni mejorar nuestra condición de pecadores con acciones personales. La respuesta no es «esforzarse para cumplir las normas», sino enfocarse constantemente en Aquel que nos muestra su misericordia y colaborar con el Espíritu que nos transforma, mediante la lectura, meditación y estudio de la Palabra, que es el arma del Espíritu para todas nuestras luchas y tentaciones.
Pablo llegó a ser en Cristo un vencedor (Ro. 8:37), batalló y terminó bien su carrera en la vida cristiana (2 Ti. 4:7,8).
Concentrarnos en la ley nos recuerda permanentemente que no podemos ser suficientemente buenos para merecer la gracia de Dios. Cuando llenamos nuestra mente de Cristo, nos parecemos cada vez más a Él.
Con un corazón sincero podemos orar: Señor, ayúdame a depender de tu gracia para que me transformes.


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