lunes, 4 de abril de 2016

JEHOVÁ AYUDA Y LIBERTA A LOS QUE ESPERAN EN ÉL.

JEHOVÁ AYUDA Y LIBERTA A LOS QUE ESPERAN EN ÉL.
“Jehová los ayudará y los librará; los libertará de los impíos, y los salvará, por cuanto en Él esperaron” (Salmos 37:40).
En tiempos del Antiguo Testamento, cuando una tribu comenzaba una guerra, algunas veces arrojaban una lanza en territorio enemigo. No hacía ninguna diferencia si el enemigo estaba allí o no. En realidad no era para que el enemigo la viera. Era, más bien, una actitud de fe de una declaración de guerra. Algunos podrían llamar a esto, en forma castiza, “lanzar el guante”. A lo mejor, hoy quiere usted la victoria en algo, y sin embargo no ha dejado que la flecha de su fe caiga sobre territorio enemigo. Una fe que actúa pondrá a sus enemigos de rodillas. No peleamos contra nuestro enemigo con verdaderos arcos y flechas. Más bien peleamos con las armas de la oración y de la Palabra. Cuando oramos, enfrentamos al enemigo. Al dejar que la flecha de la oración vuele, Dios interviene, y nuestra oración se convierte en la libertad provista por Dios. Dios hace negocios con aquellos que quieren hacer negocios.
¿Cuál es la batalla que usted está enfrentando hoy? ¿Cómo se prepara para la batalla? Invierta tiempo en la oración y en la Palabra de Dios antes de enfrentar el día.
SI DEJAMOS PEQUEÑAS COSAS POR EL REINO DE DIOS, DE SEGURO RECIBIREMOS GRANDES COMO LA VIDA ETERNA.
“Y Él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” (Lucas 18:29-30).
Dios le ha dado habilidades y Él quiere que usted use esas habilidades y las invierta en Él. Amigo, es un pecado el que usted sea menos de lo que Dios le ha llamado a ser. Es cierto, pudiera ser que no sea usted el próximo Einstein, o Pelé, o Michael Jordan o Billy Graham. Pero ese no es el punto. El peligro es que usted no haga lo que puede hacer.
HAY TRES PERSONAS DENTRO DE USTED:
1.  Uno, quien es usted ahora mismo;
2. Dos, quien podría ser para lo malo si permite que el diablo lo atrape;
3.  Tres, quien pudiera ser para Dios.
EN UNA DEMOSTRACIÓN FÍSICA DE SU ENTREGA:
1. Abra sus manos y levante sus brazos, extendidos hacia Dios, y ore:
2. “Padre, me aparto del mundo con ambas manos, y entrego todo lo de mí a Ti.
3. Úsame para tu gloria en la forma que Tú creas es la mejor.”



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