viernes, 11 de diciembre de 2015

EL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA DEL PADRE CELESTIAL SU HIJO NOS VISITA POR PRIMERA VEZ.

EL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA DEL PADRE CELESTIAL SU HIJO NOS VISITA POR PRIMERA VEZ.
UN ACONTECIMIENTO LLENO DE SORPRESAS Y DE HECHOS EXTRAORDINARIOS.
El nacimiento de Jesús por una virgen; la visita de María a Elisabeth; la alabanza de María a Dios; el nacimiento de Juan el Bautista.
Jesús hubiese nacido con la naturaleza pecaminosa de Adán si José hubiese sido Su padre biológico. Esto hubiese hecho de Jesús un pecador igual que toda la humanidad y así no hubiese podido ser el Impecable Sacrificio para pagar por nuestros pecados. Pero Gabriel, el mensajero angélico de las buenas nuevas, vino a María y le dijo: «¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo. . . Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un Hijo, y llamarás Su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David Su padre. . . y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios» (Lucas 1:28,31-32,35).
Lucas registró que cuando María vio al ángel «se turbó por sus palabras» sumamente (1:29). José también se turbó cuando él supo que María estaba en cinta y contempló un divorcio privado. «Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un Hijo, y llamarás Su nombre JESÚS» («Jesús» en hebreo es el mismo nombre de «Josué» que significa «Yahweh» — Jehová que nos rescata - nuestro Salvador), «porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados» (Mateo 1:20-21). Esto debe haber sido de mucha consolación para María. En vez de vivir bajo esa sospecha, José recibió una confirmación milagrosa de la virginidad de María.
Unos 700 años antes, Isaías predijo: «Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un Hijo, y llamará Su nombre Emanuel» (Dios con nosotros). «Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre Su hombro; y se llamará Su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz» (Isaías 7:14; 9:6). El nacimiento de Jesús reveló Su Única Naturaleza como Dios y como Hombre.
El profeta Miqueas había profetizado que el Mesías iba a nacer en Belén Éfrata, y que «Sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad» (Miqueas 5:2). Este pequeño pueblecito, unas seis millas al sur de Jerusalén, era llamado «la Ciudad de David», porque allí fue donde el rey David nació.
«Zacarías. . . profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a Su pueblo» (Lucas 1:67-75).
EL MUNDO VIO SU GLORIA Y NOSOTROS CONOCEMOS HOY ESA GLORIA, DEL UNIGÉNITO HIJO DE DIOS.
«Vimos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:14).
LAS PROFESÍAS CUMPLIDAS.
Isaías 53:5 “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
El pastor Rogers dijo: “Lo que amo acerca del Antiguo Testamento es lo mismo que amo acerca del Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento ambos son la Palabra inspirada de Dios.”
No piense que el Antiguo Testamento tiene un mensaje diferente al Nuevo Testamento. Toda la Biblia habla acerca de Jesús. Si usted lee la Biblia y no encuentra a Jesús, es mejor que la vuelva a leer. Si alguien le pregunta si ha leído los cuatro evangelios. Usted puede contestarles: “¡He leído todos los sesenta y seis! Desde Génesis hasta Apocalipsis, todos tienen el mismo villano: Satanás. Tiene el mismo héroe: Jesús. Tiene el mismo propósito: proclamar que en ningún otro nombre podemos ser salvos, sino sólo en el nombre de JESÚS.”
Le invitamos a leer Isaías 53. ¿Cuáles son las profecías que se cumplieron en la vida de Cristo?
JESÚS SE PRESENTÓ EN EL TEMPLO COMO EL MESÍAS PROMETIDO.
JESÚS NOS ENSEÑA LA IMPORTANCIA DE LA IGLESIA, LA IMPORTANCIA DE CONGREGARNOS.
Algunas personas piensan que ellos pueden alabar a Dios en un lago pescando o en sus casas descansando al igual que en la iglesia. Pero, al contrario, Jesús reconoció la necesidad de honrar a Dios al asistir regularmente a los cultos de adoración. Leemos que Él «enseñaba en las sinagogas de ellos» (Lucas 4:15), mientras que estaba en Galilea. «Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a Su costumbre, y Se levantó a leer» (4:16). Jesús fue invitado a hablar, «(y) se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto Me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos . . . Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó» (4:17-20; ver Isaías 61:1-2). La Escritura que Jesús leyó contenía una mención bien clara de las tres Personas de la Trinidad — El Espíritu Santo, el Padre, y el Único Ungido.
El pueblo se quedó asombrado, «los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros» (Lucas 4:20-21). Ellos se maravillaron de Sus «Palabras de gracia» (4:22), pero también sabían que Él estaba claramente refiriéndose a Sí mismo como el Mesías que había sido profetizado por Isaías y otros de los profetas empezando con Génesis 3:15. Nos podemos imaginar lo sorprendida que se quedó la gente cuando Jesús dijo que Él mismo, quien ellos asumían era el «hijo. . . de José» (Lucas 3:23), era su Verdadero Mesías que por mucho tiempo habían esperado.
La congregación que estaba oyendo a Jesús se enfureció tanto a que Él se estaba igualando a Sí mismo con Dios, que ellos interrumpieron el servicio de adoración, «le echaron fuera de la ciudad», y trataron de matarle por blasfemar al llevarle hasta una cumbre para despeñarle. «Más Él pasó por en medio de ellos, y se fue» (4:28-30). Lucas acentuó claramente que Jesucristo es Dios (el Mesías).
Qué fácil es caer en el error de seguir las emociones en vez de la verdad revelada en la Palabra de Dios. En desemejanza a los judíos de Nazaret, un poco después se ven los judíos en Berea que «eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la Palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hechos 17:11).
DIOS NOS HACE UN LLAMAMIENTO SANTO. SERVIRLE ES UN PRIVILEGIO.

Vamos a pensar en esto: ¡Tenemos un gran privilegio de trabajar para nuestro Creador!

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